El colapso de los Estados Unidos como potencia socioeconómica y política

Juan Cecilio Miranda Pedrosa

M.A. Historia de América

Universidad Interamericana de Puerto Rico

7 de julio de 2019

Los Estados Unidos, la gran nación de la libertad y la cuna de la democracia moderna y contemporánea, se encuentra moribunda por ser seducida por intereses financieros que han minado los principios fundamentales que crearon la democracia más efectiva en la historia.  Estos intereses de una porción extremamente minoritaria y exclusiva de la población en general de los Estados Unidos se ha adueñado de los procesos gubernamentales con el único fin de lucrarse del sufrimiento y privación de avance de la mayoría, compuesta primariamente de la clase media trabajadora y la clase obrera no sindicada, que no puede organizarse y coordinar esfuerzos.

Esta minoría elitista se vale de su fortuna para crear más fortuna, que en sí no es algo recriminable.  Se debe tomar en cuenta que Ayn Rand argumentó sobre el significado del dinero en su obra maestra, Atlas Shrugged, y estableció que el dinero en sí no es el culpable de la miseria de muchos y la elevación de otros.  El dinero es sencillamente la prueba de la capacidad productiva de un individuo u empresa que consiste en muchos individuos.   El uso del dinero para suprimir la productividad de otros y limitar la riqueza a una élite compuesta de los propietarios de las instituciones bancarias más poderosas es la razón por la cual que Estados Unidos ha entrado en declive y se ha estancado en comparación al resto del mundo.  Este estancamiento es deliberado y orquestado por las instituciones financieras que se benefician del status quo que los mantiene en control. Por lo tanto, hacen todo esfuerzo por mantener el rezago nacional cuando se compara a otras naciones.  Los bancos mantienen una ilusión ofrecida a las multitudes de que la economía estadounidense es la economía más poderosa, cuando la realidad es que dicha economía se pudre por dentro y se queda atrás de aquellas economías que son socialmente enfocadas.  Estas economías son producto de la próxima fase evolutiva de los sistemas democráticos: la democracia social.  Este es el sistema que no abandona a ningún ciudadano a su suerte y avanzan todos juntos, pero su avance no depende ni fomenta el lucro de unos privilegiados a costa de la miseria de otros.

            Estados Unidos ha ido abandonado lentamente su concepto de democracia desde las elecciones del año 2016.  El totalitarismo y la extrema derecha han acaparado el foro político con personajes que ejecutan su agenda, la misma que condena a la democracia más exitosa de la historia a su virtual desaparición del escenario mundial.  Aquellos que una vez eran vistos como la amenaza a nuestra libertad, ahora reciben bienvenida de alfombra roja y aquellos que aspiran a la promesa de una nueva vida en el país que promueve libertad y oportunidad igual para todos, son detenidos sin motivos justificables.  Los Estados Unidos se plantea ahora como un punto fundacional del nuevo eje de poder entre tres regímenes totalitarios y opresivos.  Sus aliados son Corea del Norte, cuyo líder inspira al presidente estadounidense a soñar con ser tratado con la misma deferencia y adoración que el Líder recibe de su nación esclava de sus caprichos, y Rusia, que sólo ha conocido dictadores, desde la era de los zares imperialistas, hasta los premieres comunistas que cedieron a la extrema derecha y ahora tienen un presidente que busca convertirse en un zar por derecho propio.  Mientras tanto, el gobierno estadounidense se enajena de sus aliados históricamente constantes, favoreciendo en cambio a dictadores fascistas y absolutistas que planifican guerra con aquellos que no ceden a su poder militar.  Al mismo tiempo, países de inclinación liberal o marxista son fichados como enemigos del pueblo estadounidense, particularmente si tienen recursos explotables que la élite bancaria desearía controlar y así expandir su dominio.

            Parte del motivo del deterioro de los Estados Unidos es su sistema monetario, el cual está basado en deuda en lugar de riqueza.  Lo absurdo que resulta que alguien pueda lucrarse de la deuda y así formar una economía basada en deuda, es más allá de incomprensible.  El sistema bancario que adjudica poder a la deuda, sin cobrar dicha deuda, incrementándola cada vez más, es insostenible.  Es por eso por lo que el colapso de los Estados Unidos como potencia socioeconómica y política es inminente y está tomando lugar en el cuatrienio 2016.   Nos encontramos nuevamente como en el año 1929, con una economía tornándose cada vez más grande, contenida dentro de una burbuja fabricada con pura deuda insostenible.  Alguien tarde o temprano va a cobrar la deuda nacional, y en ese instante, comenzará el desmantelamiento de la nación estadounidense a manos de sus prestamistas.   Existen, sin embargo, alternativas que pueden salvar a los Estados Unidos.  La primera es la abolición de la economía basada en deuda y su reorientación hacia una economía sustentada por riqueza material.  Esto puede consistir desde el oro hasta los alimentos producidos dentro del país y exportados al exterior.  El oro es más confiable, pero tiene el problema que su cantidad real en los Estados Unidos es incierta debido a la élite bancaria que manipula el valor del oro y mantiene en secreto la cantidad actual, nunca desvelando cuánto oro la Reserva Federal mantiene en sus bóvedas.  Lamentablemente, la situación de la Reserva Federal es imposible resolver porque los intereses financieros controlan la discusión política en los centros del gobierno federal y en muchos estados que son dominados por la élite bancaria que se aprovecha de la ignorancia general del pueblo sobre estos temas y sigue nutriendo dicha ignorancia como si esto fuera una virtud, en vez de una gran falla social y económica.

            La otra alternativa es que en las próximas elecciones la mayoría electoral tome otra dirección, más allá de la propaganda elitista diseñada para dividir las masas en contra de sí mismas.  Una vez la agenda de extrema derecha sea detenida y abandonada por un nuevo gobierno, el próximo paso deseable sería comenzar el proceso de revisión de la Constitución federal y actualizar el documento a nuestros tiempos.  Toda democracia ha vivido múltiples asambleas constituyentes y han crecido a causa de ellas.  Todas, menos Estados Unidos, y aquí es donde comienza el colapso de la nación que le dio forma a la democracia y la civilización occidental.  Estados Unidos debe someterse a no solo una, sino varias Asambleas Constituyentes para crecer como nación.  El desarrollo constitucional es la escuela de las naciones, cada asamblea dictando si aprobó el grado o si necesita repetir el proceso para evolucionar más allá de su estado actual.  El rezago constitucional de los Estados Unidos es su falla principal como nación.  La falta de valor para admitir que tiene que haber un cambio es la erosión de los fundamentos de la nación norteamericana.

            En conclusión, los Estados Unidos enfrenta un riesgo de colapso inminente como nación gracias a líderes que se han vendido a la élite financiera, creando un sistema económico que puede potencialmente perjudicar a todas las economías mundiales. Es un hecho que muchas naciones han comenzado a aislarse de la economía estadounidense para mitigar el impacto del colapso económico de los Estados Unidos. No es cuestión de que si puede ocurrir, es que cuando ocurra, qué eventos se desatarían a causa de un colapso.  Nuestra esperanza es la juventud del país, que se ha levantado para ser contados como fuerza política en el foro nacional.  Víctor Hugo nos describió nuestra situación en su obra Les Misérables.  Recordemos la pregunta esencial del famoso musical de dicha obra: “¿Escuchas el cantar del pueblo? Es la música de un pueblo que no será esclavos nuevamente.”. 

¿Los puedes escuchar todavía?

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