LA PATRIA SEGÚN MUÑOZ Y ALBIZU, ESTUDIO COMPARATIVO

Universidad Interamericana de Puerto Rico

Recinto Metropolitano

La patria según Muñoz y Albizu, su visión y cómo convergían y se apartaban: Una Patria, Dos Visiones.

Un Estudio comparativo de visión de patria según la conceptualizaban

 Luis Muñoz Marín y Pedro Albizu Campos

Por

Juan Cecilio Miranda Pedrosa

31 de mayo de 2019

CERTIFICACIÓN DE AUTORÍA

Yo, Juan Cecilio Miranda Pedrosa certifico que la tesis de maestría titulada La patria según Muñoz y Albizu, su visión y cómo convergían y se apartaban Una Patria, Dos Visiones. Un Estudio comparativo de visión de patria según la conceptualizaban Luis Muñoz Marín y Pedro Albizu Campos, la cual presento como requisito para obtener el grado de Maestría en Historia del programa de maestría del Departamento de Historia de la Facultad de Estudios Humanísticos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, es el producto de mi labor investigativa. Asimismo, doy fe de que este trabajo es original e inédito.

____Juan Cecilio Miranda Pedrosa_________                    31 de mayo de 2019

Firma                                                                 Fecha                                                             

Dedicatoria

Este trabajo es dedicado primero al Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen Desatadora de Nudos, quienes fueron mi apoyo espiritual durante todo el proceso de investigar y lidiar a la misma vez con todos los contratiempos y emergencias personales que tuve que resolver.  Dedico también este trabajo a las siguientes personas.  Primero a mi madre, Silvia Josefina Pedrosa Gómez, mi fuente de toda inspiración para lograr esta labor y por inculcarme la lección más importante en estudios humanísticos, estudiar y permitir a otros expresar su visión política y respetar opinión ajena y valorarla para evolucionar la mía.

     Esta obra es dedicada a la memoria de mi abuelo, Cecilio Pedrosa Suárez, el primer humanista que conocí en mi vida. Me enseñó la lección más vital para todo historiador desde la infancia, “mira más allá de lo evidente”, me decía constantemente. Nunca olvidaré su ejemplo.

Reconocimientos

Este trabajo no hubiera sido posible sin el apoyo de la Dra. Luz Ivette Pérez, mi directora de tesis quien me apoyó durante todo el proceso de investigación y redacción de ésta tesis.  Sus contribuciones son innumerables y más importante fue su comprensión durante todos los contratiempos y dificultades que amenazaron con detener esta investigación por completo. 

Agradezco igualmente al Dr. José Carlos Arroyo, Director del Departamento de Historia, por sus constantes palabras que infundieron en mí la inspiración y el amor al estudio de la historia desde mi primer día de Estudios Graduados en la Universidad Interamericana, momento desde el que me dediqué en cuerpo y alma al estudio y análisis de la historia como profesional y académico formal. 

Sobre todo agradezco el apoyo profesional de mi madre, Silvia J. Pedrosa Gómez, quien se dedicó a la labor titánica de ser mi editora y revisionista durante el desarrollo de esta investigación, además de ayudarme en contactar al Dr. Julio Quirós de la Fundación Luis Muñoz Marín, cuya ayuda solidificó las conclusiones finales de esta investigación con su entrevista; la cual fue muy reveladora sobre la naturaleza y carácter de don Pedro Albizu Campos y don Luis Muñoz Marín, dos amantes de la identidad cultural puertorriqueña y defensores infatigables de la puertorriqueñidad que tanto amaban y atesoraban contra los esfuerzos de Estados Unidos de eliminar esa mancha de plátano del boricua.  Por los esfuerzos y sacrificios de ambos hasta el día de hoy retenemos nuestra herencia europea, africana, indígena, y mundial que forma el todo de la puertorriqueñidad creada a través de más de seis siglos de coloniaje bajo dos imperios.  Sin conocer al Dr. Quirós nunca hubiera sido consciente del verdadero valor de la identidad cultural puertorriqueña que defiendo con pasión ante el imperialismo estadounidense y exhorto a los líderes de Estados Unidos a recordar sus principios bajo los cuales fueron fundados su nación y acepten a Puerto Rico como el primer estado de la Unión cuyo primer idioma es el español y cuyos hijos son fieles no al imperio, sino la República Federal cuyos ideales han liderado la democracia a nivel mundial. Gracias a todos nuestros patriotas, dentro y fuera de la isla. Nunca serán olvidados.

Capítulos de Estudio

  1. Dedicatoria
  2. Reconocimientos
  3. La vida de Pedro Albizu Campos, su juventud e idealismo político
  4. El giro de Albizu hacia el nacionalismo, alejándose de la admiración a Estados Unidos y sus motivos
  5. Luis Muñoz Marín, hijo de líder y padre de un pueblo
  6. La visión de Muñoz de un Puerto Rico estable y próspero, y su sacrificio para lograrlo
  7. Análisis comparativo de las dos visiones y conclusión
  8. Apéndice
  9. Bibliografía

Prefacio e Introducción

      Puerto Rico es una tierra de mil historias y leyendas, creando fenómenos sociales y abriendo foros de discusión de filosofía política y estableciendo ejemplos del poder de la ley sobre su pueblo y su futuro colectivo.  Desde su descubrimiento por Cristóbal Colón en 1492 la isla solo ha conocido un sistema de gobierno, el sistema imperialista donde la obediencia al dictamen del tirano del momento decida, sin importar el bienestar del pueblo o cualquier otra consecuencia de dichos decretos. No obstante, a la opresión que ha sufrido, Puerto Rico sigue su lucha de autodefinición[1] mientras produce talentos y mentes prodigiosas que se propagan por el mundo y ponen a la Isla en donde debe estar, entre las naciones que han visto desarrollar mentes que dirigen el mañana hacia un mejor futuro. 

     El peor enemigo que tiene Puerto Rico en este momento no es la opresión imperialista estadounidense, sino la ignorancia del imperio[2] ante el potencial que tiene la Isla, ya sea como estado o como república independiente, o república asociada a los Estados Unidos.  Puerto Rico es más que un punto estratégico militar para fines marciales exclusivamente.  Puerto Rico es una cultura, una nación, una etnia singular y una mezcla genética que no se repite en ninguna otra parte del mundo.  Ni siquiera Estados Unidos, que le llaman el ¨melting pot¨ de la comunidad mundial puede producir la mezcla que hace al puertorriqueño un puertorriqueño.  Esto va más allá de nacer en la Isla, pues en ninguna otra parte se crea la mezcla genética que Puerto Rico ha producido desde su descubrimiento.

     La raza puertorriqueña no contiene tres factores, sino muchos más de los que prefieren enseñar en las escuelas.  La mezcla conocida en las aulas escolares son el negro, el indio nativo, y el europeo, pero hay muchos otros genotipos envueltos pues la Isla comenzó la globalización antes del Siglo XX.  A nuestras costas llegaron múltiples nacionalidades que orgullosamente se dejaron ser absorbidos a la cultura puertorriqueña, única en su clase e irremplazable por nada ni nadie. No existe cultura como la puertorriqueña que es una amalgama de varias culturas y nacionalidades que se han convertido en una.   Gente de toda región global ha emigrado a Puerto Rico durante cinco siglos, pero comencemos con los más eminentes, los europeos; y más específicamente los españoles y aquellos que una vez llamaron España su hogar[3], los moros obligados a convertirse al cristianismo para permanecer en el reinado católico de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla y León.  Siendo discriminados, a pesar de su conversión, muchos moros emigraron a las Indias buscando escapar de ese discrimen y comenzar una nueva vida.  Esto resultó imposible por la presencia de los misioneros católicos[4] que impedían que los conversos revirtieran a sus antiguas costumbres.  Esto por definición nos trae al grupo que primero pisó las costas después de cruzar el océano, los europeos blancos.  Estos aventureros llegaron buscando comercio con las legendarias Indias abundaban de riquezas y especies para el comercio, pero encontraron que habían llegado a una tierra virgen, un Nuevo Mundo donde podían explotar su armamento superior contra los habitantes, someterlos a su voluntad y obligarlos a salvar sus almas por medio de la conversión a la Única Fe Verdadera.  Aquí entra el tercer genotipo que compone al puertorriqueño, el nativo americano, o el indio como se les refirió debido a la confusión en que se encontraban los exploradores.

     Pero la fusión de las razas no terminó con esos tres genotipos.  Llegaron a las costas de Puerto Rico varias naciones que se sentían atraídas al encanto de la Perla del Caribe, la Llave de las Américas.  Estas migraciones se dieron no durante años y décadas, si no durante siglos, mientras la isla se volvía más tentadora para otras naciones y múltiples mercantes que buscaban explotar toda oportunidad comercial en la isla.  Pero no fue hasta el Siglo XX que se comenzó a verdaderamente explotar las riquezas de la Isla.  Hasta el Siglo XIX el mercado puertorriqueño consistía primariamente de la exportación de azúcar. Al pasar de manos de España a Estados Unidos[5] este panorama cambió drásticamente.  Los empresarios estadounidenses veían la posibilidad de explotar el espacio puertorriqueño con la creación de fábricas e industrias que diversificarían la economía de Puerto Rico y en gran parte, alteraría la vida social creando una burguesía donde no solo era el hacendado y el obrero, sino el burgués que creaba clase media y abría paso al progreso eliminando un sistema social que había dejado de ser efectivo ya hacía siglos atrás.

     El siguiente estudio examinará los cambios que la presencia estadounidense efectuó sobre la visión de que era Puerto Rico para dos de sus líderes más prominentes al comienzo del Siglo XX y cuyo legado continúa hasta nuestros tiempos.

 Preámbulo

     La historia de Puerto Rico es un legado de tragedia, opresión y el deseo de romper cadenas impuestas por naciones imperialistas que la han tratado como un lastre[6] indeseado, pero necesario para mantener supremacía militar en una región geopolítica de interés para la nación ocupante.  El trato ofrecido hacia el territorio ocupado es uno de desatención hacia las necesidades del pueblo nativo, enfatizando en fortalecer los intereses de la región para mantener dominio estratégico sobre la región de interés para el ocupante.  Como todo imperio, no presta atención hacia los reclamos de sus colonias; esto solo tiene dos desembocaduras.  El territorio ocupado se levanta en grito de independencia o busca la igualdad ante el gobierno del país ocupante, logrando igualdad ante su antiguo opresor, ahora vuelto parte de la nación con todos los derechos que son concedidos a ciudadanos de la metrópoli.  La reacción más común, sin embargo, ha sido levantamiento en armas por parte de los oprimidos contra los opresores.  Pero cuando el opresor extingue la llama de la libertad por medio de rebelión, el alma del país es cercenada en pedazos irreconciliables que nunca vuelven a encajar en la patria original.  Como resultado, la patria no es un solo concepto, sino múltiples creados por producto de la opresión de una metrópoli que actúa de la misma manera que todos los imperios antes que ella, ignorando los clamores de autodeterminación y fomentando su control sobre las masas vía propaganda y supresión de una palabra en particular, independencia.

     Al imperio estadounidense emplear tácticas de supresión[7] política que proscribían todo intento de alcanzar la independencia y libertad de su estrangulante puño, por medio de cárcel e intimidación, combinado con uso de poder financiero y político, comienzan a surgir, aún con la supresión del imperio, el fervor y el deseo de una patria libre e independiente.  Surge un amor a la patria, pero también surge la necesidad de definir que es la patria al pueblo, quebrado de espíritu ante la ruina y abandono del imperio a sus necesidades.  La raíz del problema es que, habiendo aplastado el anhelo independentista con dinero y macana, el pueblo carece de una definición como tal de que es su patria.

     He aquí la entrada de dos hombres que amaron su patria con todas sus fuerzas, pero que la concebían de maneras diferentes.  Entramos en la era de dos genios sin igual, dos oradores y hombres de pueblo que galvanizaban, o sea, energizaban y polarizaban las masas con su discurso; pero el mensaje de independencia entre ambos era divergente en su acercamiento hacia la meta.  En primer lugar, esta Don Pedro Albizu Campos, joven académico que sobresalía por su educación y oratoria, al igual de ser forjado en los fuegos de la Primera Guerra Mundial como guerrero incansable. Don Pedro Albizu Campos era la encarnación del nacionalismo en Puerto Rico[8], su memoria evoca sentimientos de fervor por un Puerto Rico con una sola bandera, libre para determinar su destino sin atadura alguna para definir su rumbo.  Su compañero y contraparte era de naturaleza más dócil y prefería la pluma a la espada.  Don Luis Muñoz Marín era un bohemio enamorado de su patria, criado en el exterior para volver luego a su patria y comenzar su lucha por la independencia de Puerto Rico, pero siempre por las vías diplomáticas, rechazando la barbarie que él percibía de luchar una guerra que no podía ganar nada y arruinar todo lo logrado. 

     He aquí el punto de divergencia entre los dos visionarios y la razón de nuestro estudio a continuación.

Descripción del tema

     Puerto Rico es una nación que ha vivido una gran tragedia.  Ha vivido la tragedia de serle negada una identidad realmente auténtica entre los diversos países del mundo, ya sea como nación soberana o como parte de una nación mayor como ha aspirado ser desde tiempo del Imperio Español, aunque según Trías Monge en su Historia Constitucional de Puerto Rico esta visión apuntaba más a una autonomía parcial con fuertes lazos a la corona española[9]. Debido a esto y la subsiguiente Guerra Hispanoamericana donde Puerto Rico cambia de dueño, literalmente, debido a las ambiciones de los Estados Unidos en controlar comercio en el Atlántico y su creciente imperialismo que comenzaba a gestarse por obra de la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto que situaba a la nación estadounidense como heredera de las riquezas del mundo por casi derecho divino de ser una democracia igualitaria, cosa que no era en lo absoluto, robando la tierra de los nativos americanos en busca de riqueza y oportunidad comercial sin considerar los derechos de los habitantes[10] originales ni permitiéndole voz en los procedimientos, rompiendo promesa tras promesa[11] hasta despojarlos de todo lo que tenían y ofreciendo migajas a cambio de grandes expansiones de tierra y territorio virgen al capitalismo rampante que no ha cesado hasta hoy.  Puerto Rico no fue diferente a las naciones indígenas del continente americano.  En la opinión de los conquistadores ¨democráticos¨ los puertorriqueños no eran capaces de autogobernarse y eso los ubicaba a ellos como los amos de la tierra y el pueblo[12]

     La realidad era que debido a la falta de atención del gobierno español referente a la isla de San Juan Bautista produjo una población de criollos que por la mayor parte eran analfabetas y sin educación formal, destinados al cultivo de la caña como su único propósito en vida.  Los gobernadores militares[13] tampoco tomaron medidas para producir una ciudadanía educada pues ya veían lo que gestaba una buena educación: el anhelo de la libertad del opresor y la soberanía del oprimido liberto y empoderado.  Esta situación se mantuvo por siglos hasta el traspaso de la isla a Estados Unidos que a pesar de ser un opresor igual que España, procuró educar las masas para traer semblanza de civilización a su nuevo territorio adquirido por el mismo medio que los demás, fuerza de armas.

     Más, sin embargo, Puerto Rico contó con mentes ilustradas y educadas desde casi Siglo XVIII en la figura de personas dedicadas al servicio público como Ramón Power y Giralt, primer diputado puertorriqueño de las Cortes de Cádiz y su primer vicepresidente ejecutivo en la historia de las Cortes.  Puerto Rico tuvo ilustrados como José De Diego y Eugenio María de Hostos que soñaban con un Puerto Rico libre e independiente.  La historia de Puerto Rico narra la fascinación de los intelectuales boricuas con el discurso de José Martí en la hermana isla de Cuba que se levantaba en lucha armada contra el imperio español y los gobernadores militares de Puerto Rico tomaron acción rápida para detener este flujo de influencia.  El más notable de estos fue Miguel de la Torre con su política y ¨gobierno de las tres b¨ también conocido como el gobierno de ¨baile, botella y baraja¨ que mantenía al pueblo completo absorto en placeres mundanos para no permitir ideas de levantamiento surgir[14]. Un pueblo distraído no piensa en libertad, solo comodidad, y ese ha sido el gran mal de Puerto Rico. Pide más placeres en vez de pedir igualdad ante todos los demás.

     En la historia de Puerto Rico se destacan dos figuras particulares que añoraron esa igualdad, pero por vías diferentes.  El más notable y controvertido, y por lo tanto demonizado por la agenda estadounidense[15] y su maquinaria propagandista fue don Pedro Albizu Campos, visionario luchador y patriota puertorriqueño que conoció la verdadera cara del monstruo estadounidense que levanto bandera y armas contra el tirano opresor, en el espíritu incansable de figuras como el legendario Titán de Bronce cubano, Antonio Maceo, quien no cayó hasta recibir veinte balas españolas cobardes[16] de hombres sin honor.  Albizu, guerrero como Maceo, comienza con admiración hacia Estados Unidos por su ideal democrático pero este sentir no dura.  Albizu se enlista en el ejército estadounidense fuera de su pasión por el ideal norteamericano y es ahí donde termina su amorío con los Estados Unidos de una vez y por todas.  El carácter discriminatorio y racista de la sociedad americana y su ejército no reconoció la singularidad de Albizu en ser puertorriqueño y lo juzgan negro a pesar de ser trigueño[17] de nacimiento, por lo cual lo ubican en un regimiento de afroamericanos que igualmente discriminan de él por ser de Puerto Rico[18].

     Es en ese punto donde Albizu despierta a la cruel realidad de que los Estados Unidos, que predicaba igualdad, no la ejercía con nadie excepto los anglosajones de alta estirpe[19].  Albizu toma entonces el camino de la soberanía independiente y aparte totalmente del dominio estadounidense.  Albizu se vuelve la encarnación del nacionalismo en Puerto Rico[20], aplicando lo que aprendió del ejército norteamericano para organizar sus seguidores, sus famosas tropas de camisas negras para establecer un régimen separatista que distanciaba a Puerto Rico de los esfuerzos autonomistas, iniciados por Luis Muñoz Rivera y sus seguidores desde los tiempos de domino español.

     Lo que Albizu quizás ignoraba era que Estados Unidos estaba determinado a controlar su colonia tal como ellos fueron controlados por la corona inglesa antes de su independencia de ellos[21]. Los gobernadores militares tenían la práctica común de censurar y reprimir cualquier mensaje independentista que emergiera en Puerto Rico, aplastándolos como escorpiones jóvenes antes de que pudieran organizarse, cerrando periódicos y deteniendo e interrogando a cualquiera que sospecharan de promover la independencia en Puerto Rico.  Es aparente que Estados Unidos había dejado atrás su memoria de ser ellos los oprimidos por un imperio, de una manera muy acomodaticia, para lograr su expansión territorial.

     Pero mientras Albizu continuaba su lucha con métodos paramilitares y algunos dirían fascistas[22] debido al factor militar que él implementaba, de la semilla de Luis Muñoz Rivera[23] saldría la solución para Puerto Rico, o el comienzo de ella en la forma de su hijo, Luis Muñoz Marín, figura diametralmente opuesta a Albizu.  Luis Muñoz Marín era hombre de letra y bohemio que cultivaba su espíritu con ideales de igualdad ganada por medio del discurso y no la fuerza bruta.  Muñoz Marín creía más en los ideales de Karl Marx y Friedrich Engels,[24] que en la fórmula capitalista de Adam Smith[25], motor principal de la expansión territorial de Estados Unidos.  Pero ahora exploraremos la verdadera importancia de Muñoz Marín en su sueño de un Puerto Rico mejor.

Argumento Preliminar

     Esta investigación buscará discernir quien, de las dos figuras, Pedro Albizu Campos o Luis Muñoz Marín, fueron el verdadero nacionalista que aspiraba por un Puerto Rico fuerte pero autosustentable y libre, y qué tan lejos cada cual estaba dispuesto a cometerse a la tarea de lograr ese mejor Puerto Rico, sin perder vista de la realidad del momento.  Es claro que ambos Muñoz y Albizu eran patriotas, lo que exploramos aquí es quién era más realista y cimentado en la realidad de opciones para Puerto Rico, o sea, quien era más práctico.  La historia será el juez de esta determinación examinado las propuestas de ambos mientras observando quién no perdía de vista la realidad colonial de Puerto Rico y el poder de su milicia en la isla de Puerto Rico.

     La presencia militar estadounidense en Puerto Rico no puede ser ignorada en esta investigación precisamente por su represión de todo ideal independentista en la isla.  Esa presencia ha durado hasta el día de hoy y es la principal razón de porqué hasta en nuestros días no florece el sueño independentista en Puerto Rico.  Ese sueño fue aplastado absolutamente por los llamados heraldos de la democracia[26], una nación consumida por su ego y su vanidad, los Estados Unidos de América, que ahora enfrenta su declive y colapso propio según lo delimita Samuel P. Huntington en su descripción del ciclo de civilizaciones.  La ironía de esto que debido a la muerte del sueño independentista Puerto Rico está atado a ese mismo destino[27] que Estados Unidos, pero, quizás sea salvado por el interés creciente de naciones asiáticas, como China y Japón, de arrebatarle la isla a Estados Unidos por medio de su más grande debilidad, su deuda internacional[28].  Otra ironía de los eventos actuales es que hay quienes opinan que las naciones asiáticas no actuarían igual que Estados Unidos, dilatando el tema de status político/colonial de la Isla. En vez de mantener el status colonial indefinidamente, las naciones asiáticas procederían a la anexión total antes de Estados Unidos poder darse cuenta de que perdieron su territorio esclavo y no pueden comprarlo de vuelta a sus manos debido a que ahora formaría parte de otra nación soberana que sacaría más provecho de la isla que lo que los norteamericanos pudieron en más de un siglo de dominio. Pero eso es otro tema que merece ser estudiado más detenidamente en otra investigación aparte.

     Regresando a nuestro tema principal, nos encontramos con dos figuras opuestas, un guerrero fascista[29] y un poeta socialista que usan diferentes armas y argumentos para su causa que resulta ser la misma, un mejor Puerto Rico.  Por un lado, Albizu, quien busca la independencia a lucha armada y que de antemano está destinado a fracasar por el poderío militar estadounidense que aplastaba cualquier insurgencia boricua justo cuando nacía, y por otro lado Muñoz Marín, quien era visto con sospecha por Estados Unidos, pero logró el apoyo de un presidente socialista, Franklin Delano Roosevelt, para lograr el progreso real en Puerto Rico. Sin embargo, a cambio de ese progreso asegurado y tan añorado por Puerto Rico, Muñoz debería hacer un gran sacrificio a cambio.  Muñoz debería renunciar a un Puerto Rico libre de influencia norteamericana para siempre, atando la isla a la moneda estadounidense para su sustento.  Se debe resaltar el hecho de que Muñoz Marín compartía el ideal nacionalista de Albizu, pero por vías democráticas y no de armas como su compañero guerrero que desdeñaba el diálogo donde Estados Unidos tenía todas las fichas de negociación, las cual siempre tuvo hasta hoy.  La diferencia entre ambos es que Muñoz estaba dispuesto a sacrificar su sueño de independencia a cambio de sustento y progreso asegurado, manteniendo la ilusión de un acuerdo bilateral que, en realidad era unilateral en todo sentido.  Pero la historia da testimonio que todo el progreso de Puerto Rico hasta nuestros tiempos comienza con Luis Muñoz Marín debido a su sacrificio de su ideal.  Albizu por otro lado, terminaría sus días preso y olvidado por el pueblo, ese olvido gestionado por la agenda imperialista de Estados Unidos, echándolo al olvido de la población general, sus seguidores más ardientes continuando su legado bajo el lente del imperio opresor.  Pero el sueño de Albizu murió con él pues solo él podía hacerlo real, ya que él se veía como un futuro libertador de la isla y por consecuencia, caudillo de la isla bajo un mandato fascista que desprendiera la isla de Estados Unidos irrevocablemente desde el ámbito político y social, aunque dejando abierto al comercio; bajo los términos de Puerto Rico, por supuesto.  Su plan para Puerto Rico era de base agrícola para el sustento de la isla, cosa imposible hoy día debido a la urbanización de gran parte de la isla, gesta de Luis Muñoz Marín para optar por una economía basada en manufactura bajo subsidio federal. Los seguidores de Albizu se han quedado atrapados en el Puerto Rico de Albizu donde una economía agraria era factible, y argumentan que se elimine el concreto que cubre los campos industriales y se regresen a la agricultura.  Lo que ignoran es la complacencia del pueblo en mantengo federal de cupones y beneficios provistos por Estados Unidos para mantener el pueblo sumiso, el nuevo baile, botella y baraja implementado por Estados Unidos para mantener el control sobre la población, y ha resultado hasta tiempos actuales.  Pero estos controles serían más difíciles de imponer sin Muñoz Marín al mando de la isla.  Muñoz hacía aceptable el control norteamericano por su fuerza de carisma ante el pueblo, logrando más que su padre Luis Muñoz Rivera, que buscaba la autonomía parcial bajo control estadounidense.   Su hijo logró una ilusión de un pacto bilateral que mantuvo satisfecho al pueblo por gran mayoría, debido al poco nivel de educación que tenían y que él aumentó con un sistema educativo más robusto y estructurado.

     Muñoz Marín visualizó un Puerto Rico más evolucionado democráticamente que Estados Unidos, y así lo demuestra el borrador de la Constitución del Estado Libre Asociado, que, ni era libre ni asociado, sino propiedad del Congreso que veía en este borrador una constitución que humillaba la suya con mayores derechos y provisiones de igualdad que la laureada Constitución de los Estados Unidos de Norte América, pilar de la libertad y democracia mundial.  El borrador de Puerto Rico amenazaba esa posición tan elevada ante las naciones.  Una colonia no podía sobrepasar un imperio en constitución, o caería sobre el imperio la vergüenza de ser sobrepasados por una posesión territorial que no era parte formal de la nación.  Dicho borrador pudiera ser aceptado bajo un status de estadidad, pero no colonia, donde el orgullo imperial dominaba. Ese fue el motivo para eliminar las provisiones superiores de la constitución puertorriq1ueña y la aprobación de una sombra casi irreconocible de la original.  Al momento no vemos ningún diseño constitucional de parte de Albizu, lo que fortalece nuestra visión de que él se visualizaba un caudillo de un Puerto Rico bajo su mando exclusivo.

Justificación

     Esta investigación busca determinar quién tenía la mejor definición, en que consiste una patria, para Puerto Rico de patria y de lograr obtener el pesaje político, más el apoyo no solo del pueblo, como era la consternación principal de Don Pedro Albizu Campos, sino de la metrópoli, como era el deseo Don Luis Muñoz Marín, lograr realizar su visión de patria con mayores resultados benéficos para el pueblo.  ¿Si pudiera haber obtenido el poder Don Pedro Albizu Campos, pudiera haber creado la patria que más tarde pudiera ser comparada a la Cuba de Fidel Castro, o una república que avanzaba hacia el progreso más allá de sus campos y fincas, y finalmente, quien en Puerto Rico se beneficiaba más de Don Pedro Albizu Campos y su plan y por qué?  ¿Es posible que el pacto bilateral de Don Luis Muñoz Marín sea una ilusión efímera creada por Estados Unidos para extender su control, pero sin embargo llevó a Puerto Rico bajo esa ilusión al progreso que tanto necesitaba para evolucionar a algo distinto en el futuro?  ¿Quién tenía la visión más compatible de patria para el pueblo, Muñoz o Albizu?  Es necesario hacer esta distinción para aclarar la historia de estas dos figuras épicas de Puerto Rico, el guerrero y el poeta, y poner en justa perspectiva cuál era su visión particular de Puerto Rico como patria, para así discernir quien era caudillo, como la oposición tildaba a Don Pedro Albizu Campos, y quien era libertador del pueblo como se pintaba con sus acciones diplomáticas Don Luis Muñoz Marín.

Objetivos

     Como hemos estipulado anteriormente, el objetivo de esta investigación es analizar la visión de patria de don Luis Muñoz Marín y don Pedro Albizu Campos desde la perspectiva de cada visionario.  Perseguimos la objetividad en el juicio de cada visión, cosa difícil por la subjetividad que inspira cada figura por su carisma.  Se busca contestar la pregunta básica, ¿Qué es patria para Puerto Rico y quién la defendió con el sacrificio máximo por su ideal?  Albizu murió por su ideal olvidado, más Muñoz murió en vida al sacrificar su sueño para la isla a cambio de la seguridad para su pueblo. ¿Quién hizo el sacrificio mayor y cuál se hace sentir hasta hoy a pesar de la opresión imperial[30]?

Capítulo 1

La vida de Pedro Albizu Campos, su juventud e idealismo político

El Dr. Pedro Albizu Campos, el patriota nacido en suelo ponceño en 1891, según consta en el registro demográfico del municipio de Ponce[31] cuando Puerto Rico todavía estaba bajo el yugo del decaído Imperio Español, fue conocido por sus admiradores y servidores como ¨El Maestro¨ y ¨El Patriota¨, es una figura que ha sido frecuentemente malinterpretada por muchos debido a su retórica y su sacrifico por la patria.  Esto es cierto de la izquierda política, que busca la visión despótica de caudillos como Fidel Castro e igualmente de la derecha ultraconservadora que, igual que la izquierda comunista busca vincular la figura de Albizu, de manera más efectiva por motivos del discurso de Albizu, a la causa nacionalista antiestadounidense que varias naciones han propagado por todo el mundo para desbancar al imperio americano de su posición como líder mundial desde el final de la Guerra Fría. Algunos de pocas letras han dicho que Albizu era falangista[32] y el Dr. Julio Quirós ha dicho que Albizu tenía mente de caudillo, aunque esto permanece abierto a debate[33].  Sin embargo, muy pocos conocen quien era en realidad Pedro Albizu Campos como persona y como idealista, mucho menos conocen su visión de Puerto Rico como nación libre y como pueblo único en las Américas.  A través de este estudio buscaremos abundar sobre los eventos y las circunstancias que crearon a Pedro Albizu Campos como luchador por la independencia de su tierra natal.

     Lo primero que debemos entender es que Albizu nació bajo el dominio español y que desde el comienzo de su juventud entendió que la Madre Patria no era madre sino tirana que consideraba a sus ¨súbditos¨ como fichas desechables que solo servían los intereses de la metrópoli, y así resultó ser el caso al finalizar la Guerra Hispanoamericana.  España vendió la isla de Puerto Rico por veinte millones de dólares americanos para taparse la cara de la vergüenza ante el mundo por no poder defender su imperio arruinado por las incesantes exigencias de la Corona y los caprichos[34] e ignorancia de los que sostenían el poder sobre Puerto Rico y el decadente Imperio Español de casi 500 años de dominio[35].  Es de notar el abandono de España en la cesión de Puerto Rico a los estadounidenses pues los 20 millones que pagaron los Estados Unidos eran principalmente para adquirir las Islas Filipinas en el Pacífico y las islas colonias del Atlántico eran un regalo extra que España ofrecía a los Estados Unidos[36].  Esto sanaba la herida internacional al orgullo estadounidense de que Cuba se les fuera negado por los mismos cubanos que firmes en las palabras de su fenecido líder José Martí se negaban a aceptar el dominio estadounidense[37].  Para los Estados Unidos, Puerto Rico era un miserable premio de consolación para la aristocracia estadounidense que añoraba ser dueña de Cuba y todas sus riquezas.  Estados Unidos demostraría su falta de interés en Puerto Rico y su bienestar excepto como punto estratégico militar para controlar acceso al hemisferio occidental.  Por eso Puerto Rico obtuvo el título de la Llave de Las Antillas desde tiempos de España[38].

     Antes de proseguir es necesario presentar el hecho ineludible de que Don Pedro Albizu Campos no era antiestadounidense desde sus comienzos[39].  Muy al contrario, el joven Albizu Campos era gran admirador de la nación estadounidense[40] por su lucha contra un imperio tirano que los oprimía y la llegada de los Estados Unidos a Puerto Rico, para Albizu, constituía sólo el primer paso para el progreso de Puerto Rico como Estado anexionado a la República Federada de los Estados Unidos y junto a ellos compartir el sueño concebido en 1776[41].  No sería hasta más tarde que Albizu conocería de primera mano la verdadera naturaleza del naciente Imperio Estadounidense que buscaría controlar gran parte de los asuntos y tendencias sociales a nivel global.

     Si algo podemos decir sin equivocación sobre la juventud y temprana vida de Pedro Albizu Campos es que su idealismo y optimismo no eran derogables en ese momento.  De su temprana vida se destacó académicamente en sus estudios.  A través de su carrera académica Albizu dominó y hablaba en ocho lenguajes diferentes, incluyendo latín y griego, algo inusual en un joven de Puerto Rico.  Su ideología de libertad de opresión ultramarina se manifestó desde sus estudios secundarios.  En una ocasión uno de sus profesores sugirió que se discutiera la independencia; y la respuesta del joven Albizu Campos fue señal de su madurez adelantada.  El joven Albizu respondió a su profesor con la insignia respuesta de “la independencia no se discute, la independencia se hace[42]”.  Albizu creía en la historia evolutiva de Estados Unidos como la segunda República Romana antes del tiempo de Julio César, donde el diálogo y la igualdad eran ley y la libertad, orden.

     Para entender el porqué del idealismo y optimismo del joven Albizu Campos debemos entender su sicología de niño hasta joven adulto.  Pedro Albizu Campos era, primero que nada, un hijo ilegítimo cuyo padre se negó a reconocer como vástago suyo[43]. Su madre muere cuando todavía era infante y anduvo casi toda su juventud descalzo y viviendo en pobreza extrema, más lograba obtener su educación por sus méritos propios, demostrando una y otra vez sus talentos intelectuales.  Su padre lo reconoció por fin al momento en que el joven Pedro Albizu Campos obtuvo su bachiller de secundaria y avanzó por medio de patrocinio de hacendados y figuras de renombre como José De Diego, quién endosó y recomendó al Concejo municipal de Ponce el 27 de julio de 1912 que se le otorgara una beca académica al joven Albizu Campos[44], que veían su prometedor futuro a estudios universitarios. La beca fue otorgada por la logia masónica Aurora de Ponce, como testamento de la capacidad intelectual del joven Albizu Campos quien era el estudiante de más alto promedio en la secundaria[45].  Cuando uno nace en las condiciones más negativas, el optimismo es lo único que evita el colapso total.  Albizu reconoció lo obvio, no podía estar más debajo de lo que nació; solo quedaba subir hacia el triunfo y un mejor futuro.  A pesar de ser negado por su padre desde su nacimiento Albizu jamás habló mal de su padre y cuando éste lo reconoció aceptó su herencia europea como suya propia[46].  Esto sería indispensable años más tarde para poder crear su discurso nacionalista cuando se cometió a la lucha por un Puerto Rico libre y autónomo, aunque según el Dr. Julio Quirós, director de la Fundación Luis Muñoz Marín, reveló que Albizu desarrollaría mente de caudillo una vez abandonara su afán por los Estados Unidos y emprendiera la lucha por la independencia[47].  Esto es refutado vigorosamente por el Lic. Antonio Molina, abogado, historiador y hombre de las artes que tuvo cercanía con gente afiliada a Albizu después de emigrar desde Cuba a Puerto Rico a la isla hermana caer bajo el caudillismo de Fidel Castro.  Según el Lic. Molina, Albizu nunca demostró señal de caudillismo desde sus días participando entre los intelectuales de Puerto Rico en el Ateneo de Puerto Rico en San Juan, donde conoció a Jorge Mañach, quien lo hospedó luego de quedar impresionado con su liderazgo y claridad de visión.[48]  Por lo tanto podemos decir que la imagen de Albizu como caudillo potencial es debatible y posiblemente errónea por falta de entendimiento o por propaganda que buscaba negarle la oportunidad de ser auténtico líder de Puerto Rico a lo menos.  No cuestionamos la observación del Dr. Quirós, pero si recalcamos que su deber es preservar y levantar la imagen de Luis Muñoz Marín ante la imagen de sus rivales políticos.[49]       

Pedro Albizu Campos sentaría precedente tras precedente en su vida de lucha por ser reconocido.  Fue el primer puertorriqueño admitido y graduado de la Universidad de Harvard[50] donde se hizo abogado civil, pero no se conformó con eso solamente.  Albizu estudió química, filosofía y ciencias militares, ésta última siendo indicador de donde se dirigía el joven ponceño hacia su madurez completa.

     Pese al discrimen que enfrentó en su juventud, Albizu se continuó aferrando al ideal estadounidense como ancla filosófica para dirigir sus aspiraciones.  Esto llegaría a su final definitivo en la Primera Guerra Mundial.  Albizu se enlistó como voluntario para el ejército estadounidense, esperando encontrar lo que los grandes patriotas encontraron en la lucha contra la destrucción de su democracia.  Lamentablemente, Albizu se dio de frente con la realidad y la verdadera opinión de los estadounidenses sobre Puerto Rico.  Albizu, siendo mulato, fue asignado como oficial en el ejército a un regimiento de afroamericanos.  Esto no era el punto de desilusión de Albizu, pero cuando los soldados de su regimiento comenzaron a discriminarle por ser puertorriqueño, la copa de ira se desbordó y Albizu concluyó que, para Estados Unidos, Puerto Rico era aún más inferior que los esclavos libertos y sus hijos después de la Guerra Civil.

     Su idealismo troncado, Albizu comenzó el largo proceso de distanciarse de los Estados Unidos, aunque este proceso se comenzó a desarrollar en sus días de estudiante universitario en Harvard, donde dos sacerdotes irlandeses lo influenciaron grandemente en la mentalidad nacionalista al contarle de la lucha de Irlanda de liberarse del dominio de Inglaterra[51].  El joven Albizu se enamoró de la lucha irlandesa y llegó a implementar muchas de la simbología irlandesa en su lucha por Puerto Rico libre.  Esto incluye el uniforme del Partido Nacionalista, adoptado de las camisas negras de los rebeldes irlandeses.  Bajo la tutela de los sacerdotes irlandeses Albizu se convierte en un católico fervoroso y fanático de la ideología nacionalista europea.  El hecho que Estados Unidos era una nación mayormente protestante añadió leña a su llamarada que crecía cada vez más con el tiempo.

     Para la buena suerte de Albizu, Harvard era una sociedad casi aparte del resto de los Estados Unidos fomentando el libre pensamiento, incluyendo el extremismo político entre sus alumnos.  Albizu se unió al Club Cosmopolitano donde continuó desarrollando su ideología junto a otros jóvenes y académicos rebeldes al sistema actual de gobierno[52]. Durante sus días en el Club Cosmopolitano, Albizu fue invitado a unas conferencias de paz por geta del Club honrando su intelecto y oratoria. Albizu rechazaría la invitación mientras hacía el viaje a la conferencia en base a que su pueblo era esclavizado por el imperio estadounidense y representar al mismo era traición a sus principios.[53] Albizu emitía fuertes críticas contra imperios y hablo en contra del conflicto entre Estados Unidos y Méjico, argumentando que la América Latina requería unificarse y establecer contrapeso al poderío estadounidense.  Esta visión no era nueva.  Desde Simón Bolívar existía el deseo de unificar toda América Latina bajo una sola bandera y un gobierno federado que detuviera las ambiciones de Estados Unidos de expandirse por el continente a fuerza de armas. Pero un escollo evitaba esta coagulación de naciones.

     La historia de América detalla cómo las repúblicas nacientes de los dominios españoles en Méjico, Centro y Suramérica todas buscaban consolidar una alianza donde se estableciera una confederación de repúblicas unidas ante los poderes imperialistas que se comenzaban a expandir, como los Estados Unidos, que comenzó a desplazar a los nativos americanos de sus tierras siguiendo la Doctrina Monroe y su Destino Manifiesto, que dictaba que la expansión hacia nuevas tierras era su derecho “quasi divino” y que toda otra nación no tenía ninguna otra opción más que someterse al poderío estadounidense y su milicia imparable[54].  Mientras que la necesidad de un contrapeso occidental para detener la ambición estadounidense es, y sigue siendo necesaria, la gran dificultad no es la cohesión de las repúblicas.  La dificultad es que aquellos que la proponen todos, históricamente, han sido caudillos que buscaban reprimir la identidad de las demás repúblicas e imponer su propia ideología e identidad sobre los demás.  Este fracaso de poder llegar a un consenso y unirse bajo una sola ideología que satisficiera las necesidades y anhelos de cada república y por ende, la razón que los Estados Unidos actuó de manera impune en sus tierras hasta el día de hoy.  A Estados Unidos no le conviene una América Latina unificada y por éste motivo ha continuado sembrando disidencia entre las repúblicas hispanoparlantes, con tal de que no puedan unirse[55].

     La solución de Albizu Campos a esta campaña de separación era utilizar las tácticas militares y políticas de Estados Unidos en su contra.  Esto es más fácil decirlo que ejecutarlo.  Estados Unidos es una unión particular de acuerdo mutuo entre sus estados que la componen, pero hay un motivo para ello.  Todos los estados de la Unión son poblados por anglosajones que se establecieron en los territorios que hoy son estados.  La población anglosajona domina la mayoría electoral en los Estados Unidos y esto proporciona la unificación de los territorios en estados federados.  Las colonias americanas no han podido ser ocupadas de la misma manera; y quizás eso sea motivo de celebración.  Esto se debe a que los anglosajones estadounidenses no han podido remplazar la población nativa y borrar las costumbres e idiosincrasias y cultura de sus colonias. Mientras las mismas existan la posibilidad de la anexión es mínima pues los Estados Unidos buscan establecer estados que sigan su cultura y minimice la cultura endémica a la región al punto de ser una mera curiosidad.  Los Estados Unidos se vanaglorian de ser el punto donde las culturas del mundo se funden en una, pero la realidad es que el verdadero proceso es la americanización de culturas mundiales, haciéndolas girar en torno a la cultura americana, la cual se basa en la cultura anglosajona[56].  Este proceso evita la insurgencia de las minorías culturales y étnicas al convertirlos a su propio tren de pensamiento y hacerlos sumisos a su voluntad mayoritaria.  Estados Unidos ha creado esta necesidad de que gente que llega a sus costas pueden sentir el deseo ferviente de pertenecer a la nación norteamericana hasta el punto de que abandonan sus costumbres y tradiciones para ser “más americano” y ser apreciado más por la comunidad que le rodea.

     Albizu en un momento sintió este deseo de ser estadounidense, pero al descubrir la verdadera naturaleza estadounidense, se sintió traicionado por la nación que el admiró tanto en su juventud.  En ese momento se enfrenta a la realidad que su nación idílica era otro imperio cuya ambición era la destrucción de la identidad de sus colonias[57].  En realidad, la cultura puertorriqueña es mucho más antigua que la cultura estadounidense.  La diferencia en vigencia es de casi 200 años, habiendo existido desde 1493 como colonia española y por lo tanto con mayor influencia europea sin interrupción. Esto enriquece más culturalmente a Puerto Rico como nación y cultura aparte del resto de las Américas, incluyendo los Estados Unidos.  Esta es la razón por la cual Estados Unidos margina a Puerto Rico hacia la miseria y la ignominia.  No soportan que nosotros mantenemos nuestras costumbres y tradiciones, y más que nada, nuestra cultura sin sucumbir a la suya.  Muchos dicen “soy ciudadano estadounidense”, pero todos dicen antes de decir esa frase “soy boricua”.  La identidad puertorriqueña antecede la estadounidense por mucho y esto lastima el orgullo estadounidense[58].  Es tanto ese dolor innegable que se traduce a la discriminación de los puertorriqueños a tal nivel que se le recomendó al presidente estadounidense Woodrow Wilson que nombrara a un político sureño con experiencia en separación y segregación racial al puesto de Gobernador de Puerto Rico para detener el mestizaje que era común entre los puertorriqueños, cuya visión era más avanzada que la estadounidense en relación al tema de integración racial que la retrógrada nación estadounidense.

     Albizu detectó que temprano en su tiempo en Estados Unidos, todo que no se sometía a la voluntad y visión estadounidense era declarado paría y aislado y marginalizado por la ciudadanía.  Muchos no sabían ni siquiera donde estaba en el mapa, ni mucho menos cual era el estereotipo de un puertorriqueño.  Los Estados Unidos apartaron a Puerto Rico lo más posible de sus sociedades porque eran amenaza a la hegemonía que representaba los Estados Unidos.  Puerto Rico se convirtió en la segunda nación que arruinó las ambiciones de Estados Unidos en el Siglo XX después de Cuba al negarle la americanización de su pueblo al imperio estadounidense, e inspirando a los demás territorios a aferrarse a su identidad y cultura sin importar los embates del tirano[59].  Esto se convertiría en la misión de vida de Albizu Campos y la razón que el imperio temía sus palabras lo suficiente para crear supresión como la Ley de la Mordaza[60] que prohibía que se ondeara la bandera puertorriqueña y que se hablara de independencia en público.

     En la filosofía política no hay mayor riesgo para un régimen opresor que un académico que no siente miedo en denunciar su tiranía y unir al pueblo bajo su liderazgo y propagar el libre pensamiento entre la comunidad.  Este hecho es, cabe decirlo, la razón por la cual los Estados Unidos fueron creados y cómo realmente pudieron unirse para resistir a un imperio que los pisoteaba e ignoraba sus necesidades.  Estamos hablando de la era de la Ilustración, donde mentes privilegiadas, como Montesquieu, Voltaire, Diderot, y D´Alambert surgieron e inspiraron a los patriotas George Washington, Thomas Jefferson, y Benjamín Franklin a definir una identidad de nación.  Esta nación, como hemos mencionado, pudo unirse por lazos comunes, de origen étnico y alineación política.  Debemos también recalcar, que no todos los colonos se oponían al sistema colonial.  Estos colonos permanecían dispuestos a soportar el yugo del coloniaje y perpetuarlo por las generaciones.  La división entre revolucionarios y lealistas fue tal que luego de obtener la independencia las colonias rebeldes, los lealistas fueron perseguidos y fiscalizados por el nuevo régimen, y terminaron forzados a huir hacia Canadá, que hasta hoy es parte del Imperio Británico.

     Igualmente, en Puerto Rico la alineación política crea campos de batalla entre los puertorriqueños, desarrollando facciones anexionistas dispuestas a abandonar su identidad para ser aceptados en la Unión federal, otros que piensan que pueden retener su identidad a pesar de la anexión, una facción cree que puede disfrutar una relación simbiótica con Estados Unidos como iguales pero reteniendo el uso de la moneda estadounidense y que el gobierno federal le pague las cuentas como un vecino que disfruta compartir su riqueza con los desventajados, cosa que es absoluta ilusión cuando uno entiende qué papel juega Puerto Rico en los intereses de los Estados Unidos[61].  Para los Estados Unidos, Puerto Rico es un lastre que ignoran y su pueblo solo sirve para que sus jóvenes sacrifiquen sus vidas en guerra y así evitar muertes de ciudadanos de la metrópoli que son más valoradas que las vidas boricuas.  Después de todo, como descubrió Albizu para su gran desilusión y mayor frustración, para Estados Unidos los puertorriqueños son excelente carne de cañón en guerras y conflictos imperiales que buscan expandir la influencia estadounidense cada vez más sobre la faz de la Tierra[62].  La realidad que descubrió Albizu, y que nosotros debemos llevar en nuestra conciencia siempre, es que Estados Unidos nació del grito por la igualdad y maduró a emular su opresor el Imperio Británico en su conducta expansionista mundial.  El revolucionario se había convertido en el opresor tras consagrar su independencia y buscó justificación ética, moral y espiritual para que nadie pudiera llamarlos abiertamente imperialistas.  Su problema mayor es que siendo una nación joven, carecía de la experiencia política de las demás naciones que se habían desarrollado, algunas todavía bajo yugo de colonialismo de un imperio europeo u otro. Esto lo hacía miope en cuanto a su proyección mundial.  Estados Unidos siempre ha sostenido a viva voz que es una república democrática y que no tiene ambiciones de dominar otras civilizaciones excepto la suya.  La triste y amenazante verdad para el mundo entero es que Estados Unidos es un “guapo de barrio” que utiliza su ejército, que aparentemente es invencible hasta este momento en conflictos internacionales, y su arsenal nuclear, que es el más grande pero no el más avanzado, sin embargo, para intimidar a otras naciones a ignorar sus discrepancias, al igual que sus deudas pendientes[63].  La teoría americana es que nadie le cobrará la deuda multibillonaria que tiene con otros países, si usan su  fuerza militar para intimidarlos a la sumisión e ignoran sus brutalidades a nivel mundial, mientras se proclaman el bastión inquebrantable de la democracia.  Esta conducta tiene la sombra de otro estado totalitario que casi logró dominar al mundo en el Siglo XX.  La Alemania nazi bajo el liderato de Adolfo Hitler se formó a base del engaño, la mentira y la propaganda que proyectaba una imagen falsa del país, mientras el Führer cometía crímenes contra la humanidad.  La razón que Estados Unidos puede proclamarse defensor de la libertad es por su triunfo ante la amenaza nazi, pero, por otra parte, el gobierno estadounidense practica todavía las mismas políticas que practicaban los nazis en su dominio sobre Europa Occidental.  Se necesitó de hombres de visión, particularmente del primer ministro de Inglaterra, el conservador Winston Churchill, para desvelar las atrocidades y verdadera naturaleza de Alemania.  Aquí podemos contemplar un paralelo. Churchill era conservador políticamente, es decir era del ala derecha política.  Coincidentemente, Pedro Albizu Campos era derechista igual que Churchill, y le tocó desvelar la verdadera naturaleza de los Estados Unidos como imperio opresor e ignorante a las necesidades de las tierras conquistadas por ellos.  Esto es un paralelo muy interesante que quizás merezca una investigación aparte para determinar qué tan parecidos eran Churchill y Albizu al lidiar con tiranos que engañan al mundo con mentira y propaganda falsa.

     No obstante, queda claro para Albizu, como lo fue para Churchill, que su pueblo estaba lidiando con un tirano narcisista que ignoraba sus colonias y exigía el máximo tributo de ella: sus hijos para morir en guerra.  Para Albizu, los puertorriqueños si tenían el derecho de morir en lucha armada y el deber de hacerlo, pero no por un imperio que lo aplastaba, sino por su tierra natal que clamaba por la libertad.  Esta tendencia imperialista fue tan humillante para Albizu que después de terminar sus estudios en Harvard, siendo el primer puertorriqueño graduado de la prestigiosa universidad que fomenta el libre pensamiento entre sus alumnos, regresó a Puerto Rico con una visión totalmente diferente a la que tuvo al embarcarse hacia Estados Unidos cómo un joven que idealizaba la nación estadounidense.  Albizu había aprendido igual que José Martí antes que él, la verdadera naturaleza de los Estados Unidos y la ideología real de la ciudadanía que Martí describió poéticamente, según su naturaleza, “las entrañas del monstruo” dentro las cuales vivió como exiliado durante la lucha cubana por la independencia.

     Por estos motivos, Pedro Albizu Campos comenzó su desprendimiento de su idealismo referente a los Estados Unidos.   Albizu, aquel joven que creció con el sueño de la independencia desde su infancia inocente y brillante historia académica, vio troncado todo su idealismo sobre la nación estadounidense que tanto admiró por su historia y sus orígenes como colonias oprimidas, igual que su Puerto Rico amado.  Albizu descubrió la sombría y oscura realidad sobre los Estados Unidos.  Las colonias que se libraron del yugo opresor de un imperio olvido la libertad que había obtenido y se embarcó en el nefasto camino del déspota, guiados por las mismas tendencias expansionistas que sus opresores practicaron desde el principio y crearon una ideología conocida como el Destino Manifiesto[64], que los declaraba herederos de todo el continente y que su misión era someter toda América a su cosmovisión e ideología política.  Los colonos libertos olvidaron la sensación de ser encadenados a un imperio déspota, y en su olvido se torcieron a ser sus imitadores a los imperios del Viejo Mundo.  Armado con un ejército fanático que buscaba riquezas en tierras vírgenes al pisar del europeo y la mentalidad que seguían un mandato divino, abandonó su credo de la democracia, la igualdad y el respeto por el prójimo, por la tentación de la riqueza material, la idea de superioridad sobre todos por su poderío; el cual nunca hubieran obtenido sin que primero aspiraran a la libertad personal, solo para esclavizar todo a su alrededor para su deleite personal.  Para entender el distanciamiento de Albizu de la nación estadounidense es necesario entender que Estados Unidos es una perversión de los principios bajo los cuales fueron fundados.

     Estados Unidos, como nación, como pueblo, como cultura, se considera el poder militar más grande del mundo.  Sus fuerzas armadas se extienden por cada rincón del mundo bajo el pretexto de asegurar paz y estabilidad.  Su verdadero propósito es adueñarse de los recursos naturales y riquezas de otros países mientras que el llamado “orden” es la obediencia total a la voluntad de los estadounidenses adinerados que han substituido democracia por plutarquía y oligarquía desenfrenada que no respeta derecho internacional ni ajeno.   Estados Unidos es una economía quebrada que se alimenta de la maquinaria de guerra mientras acumula una deuda impagable.  Esta deuda es ignorada por el gobierno federal estadounidense pues intimidan con sus ejércitos a las naciones del mundo a ignorar las cuentas pendientes o enfrentar un conflicto bélico fabricado por los Estados Unidos a su conveniencia.  Muy lejos de ser una nación pacífica y democrática que hace tratos bajo circunstancias de paz e igualdad, Estados Unidos, a través de su servicio de inteligencia política y militar, ha comenzado guerras con otras naciones y ha incitado conflictos entre naciones extranjeras con un propósito maquiavélico.  Cuando se desata el conflicto, Estados Unidos entra como agente negociador.  Su verdadera agenda es más nefasta. Estados Unidos continúa propagando el conflicto mientras se apropia de los recursos foráneos y siembra tropas estadounidenses en suelo extranjero para formar colonias en la forma de bases militares, que los sitúan en posiciones ideales para dirigir los países en conflicto.  Así extienden su imperio ultramarino sin abiertamente declarándose un imperio formal.

     Esta desviación de sus principios fundadores es uno de los motivos principales que llevaron Albizu a distanciarse de los Estados Unidos ideológicamente.  La duplicidad de los Estados Unidos en predicar democracia y aplicar opresión e intimidación no concordaba con los ideales de libertad del joven Albizu Campos.  Su distanciamiento comenzaría en Harvard donde dos sacerdotes irlandeses le inspiraran el deseo de independencia de un imperio opresor y una vida regida por principio espiritual y religioso que aseguraría independencia y prosperidad para el oprimido.  Muchas de las ideas y simbologías de Albizu provendrían de lo que aprendió de los sacerdotes irlandeses sobre la lucha de independencia de Irlanda del Reino Unido de Inglaterra.

     Así llegamos a entender a Pedro Albizu Campos, el niño que por sus méritos logró ser reconocido por su padre.  El joven que nació con el sueño de la independencia en su corazón que nadie logró jamás quitarle durante toda su vida.  Su idealismo juvenil es digno de una tragedia de William Shakespeare, pues comienza con pasión y fervor, y termina con decepción y traición de todo lo que él creía de la nación estadounidense.  Pero ese no fue el fin de su búsqueda de la  independencia y autonomía para su pueblo.   Al contrario, fue el verdadero comienzo que formaría a Albizu el Maestro, Albizu el Líder, y al final de su vida, el Mártir del espíritu nacionalista e independentista puertorriqueño.

     Este trayecto de Albizu es frecuentemente olvidado pues muchos sólo se enfocan en sus discursos incendiarios contra el imperio estadounidense y los eventos violentos que surgieron por sus discursos, hasta su trágico final, el cual, siendo provocado por Estados Unidos y su maquinaria imperialista, no logró el efecto deseado. Hoy en día, la imagen de Albizu es el estandarte que levantan los jóvenes que despiertan a la cruda realidad sobre la naturaleza de los Estados Unidos y su llamada “democracia” e “igualdad” para todos.  Albizu no fue el último en descubrir la naturaleza verdadera de los Estados Unidos y su gente, que ignora lo que su gobierno hace tras bastidores, ahogados por entretenimiento y el constante recordatorio de que los Estados Unidos defiende la paz y democracia en todo el mundo como una nación superhéroe que vigila contra el despotismo.  Aquellos que escuchan las palabras de Pedro Albizu Campos y conocen sus orígenes, conocen quién es el verdadero déspota.  El imperio estadounidense ha aprendido todas las tácticas de los regímenes totalitarios que le han precedido y han mejorado dichas tácticas para que nadie pueda señalarlos como déspotas y ser vistos con buenos ojos por los demás.  El uso de propaganda que desarrollaron los alemanes y soviéticos fue perfeccionado por los Estados Unidos en la forma de diseminación que no permite ser rastreados hacia ellos de ninguna manera concebible. Pero el método estadounidense tiene el mismo fallo que todos los imperios han tenido.  Cuando surge una generación de librepensadores e individualismo que cuestiona el sistema, el sistema se vuelve insostenible bajo su propia putrefacción y comienza su colapso.  A pesar de que Estados Unidos jamás ha rendido verdadera justicia a Puerto Rico y sus otras colonias, no se puede clasificar toda administración en el mismo grupo de oligarcas y adinerados que solo procuran su avance.  Las administraciones liberales han sido, en su gran mayoría, liderada por individualistas que piensan diferentes a los intereses expansionistas y han procurado auxiliar a Puerto Rico y las demás colonias en sus momentos de necesidad.  Estos líderes liberales han hecho intentos de permitir a Puerto Rico crecer y modernizarse y más importante, definirse como nación y cultura aparte de la estadounidense.  Ciertamente han querido enriquecer su cultura retrógrada con los logros ideológicos de Puerto Rico y sus colonias y conocer su gente mejor para satisfacer sus necesidades y permitir que puedan decidir su futuro.  Estos líderes liberales serán discutidos más a fondo cuando analicemos la otra figura de este estudio e investigación, Don Luis Muñoz Marín.

     Lamentablemente, a pesar de los avances liberales, el sector conservador estadounidense obstruye y dificulta todo esfuerzo de Puerto Rico por definirse como nación, pues tal práctica actúa contra sus intereses.  Al salir una administración liberal, entra una conservadora que busca aplastar el nacionalismo puertorriqueño por medio de miedo e ignorancia.  Como hemos dicho antes, algunos estadounidenses ni siquiera saben dónde está Puerto Rico, mucho menos quien es su gente.  Le ponen sobrenombres despectivos para cubrir su propia ignorancia y su baja autoestima.  El puertorriqueño brilla dondequiera que va por sus talentos y su cultura que visten en su rostro y su alma. El estadounidense sólo demuestra su moneda como símbolo de su identidad nacional, pobre ejemplo de su sentido de valor como pueblo.  Los estadounidenses no pueden identificarse como pueblo por su composición.  Su población es mixta y la variedad étnica y cultural en Estados Unidos desestabiliza el señorío del sector anglosajón que cada vez se vuelve más resbaladizo en su posición supremacista[65].  Las minorías en Estados Unidos se unen para formar la nueva mayoría.  Las nuevas generaciones están suscitando una nueva Ilustración donde brillan nuevas ideas que pueden beneficiar no sólo a las nuevas generaciones estadounidenses, sino al mundo.  Cada día más estadounidenses jóvenes hacen el reclamo de su identidad y el respeto hacia la identidad del vecino y el ajeno.

     La juventud de Pedro Albizu Campos fue marcada por regímenes conservadores y una mentalidad ultraconservadora que la buscaba supremacía global de manera insidiosa.  Esos conservadores que estuvieron en el poder durante la vida de Albizu, incluso algunos liberales mal informados sobre el reclamo de Albizu ante Estados Unidos no actuaron correctamente por los tentáculos conservadores que estrangulaban la burocracia y el flujo de información en el gobierno federal.   Si le hubiera tocado a Pedro Albizu Campos lidiar con un liberal de la década de los noventa a final de Siglo XX quizás se hubieran iniciado procesos de autodeterminación para Puerto Rico que rindieran el fruto deseado por Albizu, o quizás su impresión sobre los Estados Unidos sería diferente a la que formó bajo un régimen de ignorancia y plutarquía.

     Pero la realidad es que Albizu conoció la naturaleza más oscura de Estados Unidos y su sueño de pertenecer a esa nación murió una muerte de decepción y sueños quebrados por aquellos que se sentían superiores a todos y nunca permitieron opinión disidente, pese a llamarse democracia auténtica.  El regreso de Pedro Albizu Campos a Puerto Rico marcó el comienzo de su verdadera lucha.  Sería una lucha que le costaría la vida a muchos, inclusive al propio Albizu que nunca titubeó en su rumbo, seguro que su sangre sería derramada para nutrir a futuros nacionalistas e independentistas a seguir la lucha que el inició.  En el próximo capítulo discutiremos esa lucha y sacrificio y veremos cómo Albizu llegó a influenciar a muchos, incluyendo un joven bohemio llamado Luis Muñoz Marín, a soñar con un Puerto Rico libre y le brindaría las fuerzas para ahogar sus sueños personales en pos de la realización de los sueños de un pueblo.

Capítulo 2

     El giro de Albizu hacia el nacionalismo, alejándose de la admiración a Estados Unidos y sus motivos

Habiendo aprendido las tácticas de Estados Unidos y escudriñar su verdadera naturaleza, don Pedro Albizu Campos regresa a Puerto Rico con sus ideales quebrantados, pero no su voluntad y convicción.  Si bien Estados Unidos había destruido su anhelo anexionista, fue partero indispensable para el nacimiento de su ideal de un Puerto Rico libre de la hegemonía del norte y un nuevo comienzo para el pueblo de Puerto Rico.  Según el Dr. Joseph Michael Ferri en su disertación doctoral “Pedro Albizu Campos, ‘El Maestro’:  Translation and rhetorical analysis of selected speeches”, Don Pedro Albizu Campos rechazó varias ofertas de empleo en Estados Unidos, no por que fueran ofertas malas, sino más bien porque Albizu se negaba a someterse a ser esbirro del imperio que oprimía su país natal[66].  La fuerza de voluntad de Albizu lo empoderó a rechazar ofertas de trabajo en el Departamento de Estado federal y otras posiciones clave dentro del gobierno estadounidense.  Al regresar de Estados Unidos, Albizu debe esperar un año para poder ejercer su práctica de abogado debido a los prejuicios raciales que enfrentó con uno de sus profesores en Harvard.  Éste particular profesor rompió con la política universal de Harvard al asignar un incompleto a una de las clases requeridas para recibir el grado en derecho.  No obstante, Albizu mantuvo la calma y la Universidad hizo los arreglos pertinentes para confirmar que Albizu había completado el curso de derecho en su totalidad.  El asunto fue resuelto por exámenes por correspondencia que Albizu cumplió exitosamente desde Puerto Rico y así le fue otorgado su Juris Doctor en Leyes y Letras.

     Una vez pudo empezar a ejercer como abogado, Albizu se dedicó a representar a aquellos puertorriqueños que no tenían recursos ni capital para contratar representación legal cada vez que sus derechos fueron violados por hacendados y por el gobierno militar estadounidense.  Albizu completó su solicitud de seguro del Colegio de Abogados d Puerto Rico el 18 de febrero de 1936 después de concluir sus trámites con la Universidad de Harvard y obtener su Juris Doctor.[67]  El norte de Albizu no había cambiado, sin embargo.  Su sueño era ver un Puerto Rico soberano y libre del yugo imperialista que aplastaba el alma de su pueblo, con una ciudadanía de segunda clase que relegaba a los puertorriqueños a ser menos que los demás ciudadanos estadounidenses y suficiente parte del imperio para morir en sus guerras.  Albizu comenzó en 1926 una gira por Latinoamérica para conocer sobre los procesos de soberanía de las repúblicas centro y sur americanas para poder crear un modelo viable para el futuro de Puerto Rico y una posible confederación de repúblicas para hacerle frente unido a los Estados Unidos en el foro mundial.  El propósito de Albizu era detener la influencia estadounidense de corromper y evitar la formación de tal confederación latinoamericana.  Estados Unidos seguía la táctica de dividir y conquistar a las naciones que representaban un riesgo a sus intereses, y las repúblicas latinoamericanas eran el conejillo de indias preferencia para practicar dichas tácticas[68].  Además, el riesgo de una confederación latinoamericana era eminente en la agenda estadounidense y, por lo tanto, debía ser evitada de coagularse en una entidad política.

     Albizu estaba consciente que Estados Unidos haría todo lo posible por evitar la unificación de las repúblicas latinoamericanas, y por lo tanto inició un viaje por toda Latino América con el auspicio del Partido Nacionalista para entender el proceso de independencia de las naciones hermanas de Puerto Rico[69].  El viaje duró desde 1926 hasta 1930, durante cual tiempo su familia lo esperó en Perú, con la familia de su esposa, Laura Meneses de Albizu.  Los hallazgos de Albizu serían indispensables para el Partido Nacionalista y sentarían la postura del partido sobre cómo Puerto Rico trazaría su rumbo hacia la independencia.  El viaje también tenía el propósito de solicitar ayuda de las repúblicas latinoamericanas para expulsar la presencia estadounidense de Puerto Rico.  En este viaje, Albizu comenzó a formar su visión de patria, de cómo debería ser un Puerto Rico libre, autónomo y soberano. 

     El primer paso para construir la patria proyectada por Albizu era la liberación del control estadounidense y la presencia de éste de toda faceta de vida del pueblo puertorriqueño.   Antes que todo, Estados Unidos tenía que estar fuera de la ecuación política, económica y social de Puerto Rico.  Albizu rechazó el proceso democrático de lograr esta meta, pues en sus ojos el puertorriqueño era privado de un gobierno auténticamente suyo, sin obstrucción ni influencia externa de ningún país.  Albizu era citado por el periódico El Mundo afirmando que asistiría a una asamblea para organizar y coordinar el movimiento independentista en Puerto Rico, pero con términos no negociables.  Albizu declaró que todo aquel que atendiese dicha asamblea debería lavarse de la “lepra de los Estados Unidos” y que se aplicaría la táctica insigne del nacionalismo albizuista a todos los participantes.[70]  El proceso electoral en Puerto Rico era considerado una farsa por Albizu, pues no tenía autoridad verdadera, ya que la legislatura sólo podía operar dentro de los límites delimitados por el Congreso de los Estados Unidos.  Por este motivo, Albizu catalogaba a la legislatura local como una parodia de una democracia real[71].  Por lo tanto, para acabar con la farsa de un gobierno de títeres y la implementación de un gobierno netamente puertorriqueño, era indispensable que Estados Unidos se retirara de Puerto Rico y que el destino de la isla estuviese en manos de los puertorriqueños exclusivamente.

     A esos fines, según Ferri, Albizu propuso que una vez Estados Unidos no controlara la isla, que se formara una Convención Constituyente para “que se establezca un gobierno libre y soberano de república que reciba la mayoría de los votos de parte del pueblo de Puerto Rico”, citando a Albizu directamente en su disertación. [72]

     La plataforma económica de Albizu era multifacética, por clasificarla de alguna manera.  Igual que la política, conllevaba la salida del mercado estadounidense, o, mejor dicho, del control estadounidense sobre el mercado puertorriqueño en su totalidad.  Ferri señala que grandes intereses económicos controlaban la industria azucarera y agrícola, al igual que los puertos.  Todos estos mercados eran controlados por estadounidenses que administraban desde el exterior y no estaban presentes en la isla; por lo tanto, no conocían la situación del obrero y sus necesidades.

     Cuando Estados Unidos se apodera de Puerto Rico, comenzó a explotar la mano de obra local como esclavos virtuales que recibían miserias por su labor, y empresarios estadounidenses procedieron a comprar tierra colonial para lucro personal, a costa del sufrimiento de la población nativa, vista con extremo prejuicio por los estadounidenses imperialistas que veían otra oportunidad de volver a los días del Sur Confederado con los boricuas como esclavos baratos que podían explotar sin queja del gobierno federal.  Para Pedro Albizu Campos ningún puertorriqueño debía ahincarse ante la hegemonía del opresor y por lo tanto ningún estadounidense tenía derecho a ser dueño de tierras que le pertenecían al pueblo por derecho natural.  Albizu vislumbraba una economía local controlada por empresarios locales[73].  El enfoque económico de Albizu era dual, por una parte, se dedicaría a la industria agrícola, y por otra aprovecharía sus puertos marítimos para comerciar y sentar un punto económico estratégico que devengaría grandes beneficios para los puertorriqueños.  La patria de Albizu se alimentaría de los cultivos nativos y se vestiría con la mercancía entrante por sus puertos.

     Habiendo expuesto la visión política y económica de Albizu, ahora nos enfocamos en la patria y en la educación de la juventud puertorriqueña que formaría la patria.  Aquí nos encontramos con una disyuntiva.  Albizu era un hombre de gran educación, hablaba y escribía ocho idiomas, incluyendo el latín y el griego.  Fue graduado de una de las más prestigiosas universidades estadounidenses que forjan líderes mundiales.  Pero en su visión de patria, Albizu veía el uso y habla de inglés como traición a la patria y se negaba a permitir que se enseñara en las aulas puertorriqueñas, al menos durante el dominio estadounidense existiera.  No es claro si lo hubiera permitido una vez la isla fuera libre, pero considerando que hablamos sobre un líder que se caracteriza por su gran intelecto, es posible que lo hubiese permitido[74].

     Benjamín Torres logró capturar la esencia de cuál era la visión de patria de Pedro Albizu Campos en un discurso del Líder de 12 de mayo del 1933, del cual citamos:

     “La patria es la ciudadanía, la patria es la familia y la patria es la gran sociedad fraternal de todos los puertorriqueños”[75]

      Es importante saber qué exactamente lleva a Albizu a formarse como el portaestandarte de la independencia de Puerto Rico.  Para esto debemos dar hacia atrás algunos pasos y observar su transfiguración, de hombre a leyenda.   Albizu regresa a Puerto Rico en 1922 y se afilia al Partido Unión Republicana bajo el liderato de Antonio R. Barceló, quien luego sería el abuelo del eventual gobernador electo, Carlos Romero Barceló, el opuesto total de Albizu a su regreso, pero su reflejo perfecto de juventud anexionista.  Albizu se une al Partido Unión por la inclinación de éste hacia la independencia.  El cambio de rumbo del partido bajo el liderazgo de Barceló, quien optó por asumir un estatus de república asociada a los Estados Unidos es cuando Albizu rompe con Barceló y en 1924 se une al naciente Partido Nacionalista, donde rápidamente sube al puesto de líder absoluto del nacionalismo puertorriqueño[76].

     Aquí vemos que los sueños de Albizu han sido tronchados desde su juventud cuando soñaba con ser parte de una gran democracia que no existía, hasta ingresar en un partido que le negara su visión.  Pero al igual vemos cómo Albizu se sobrepuso a estas desilusiones y creó su visión e inspiró a otros a seguirla.  La fuerza de voluntad de Albizu inspiraba a otros que lo escuchaban a seguirle, esa es la definición de un líder; alguien a quien las masas siguen con fe.

     Como hemos mencionado, Albizu no creía en el proceso electoral, llamándolo una farsa que sirve para dividir las masas.  Se debe recalcar que Albizu logró obtener las firmas necesarias para inscribir al Partido Nacionalista, pero aquellos que prestaron sus firmas no siguieron con otorgarle el voto a Albizu, quien se postulaba como senador por acumulación.  Este abandono hizo que Albizu perdiera fe en el proceso democrático como vía para lograr su meta.  La realidad que Albizu contemplaba era que el gobierno federal no le permitiría un escaño en el gobierno, para que no pudiera liderar al país  para salir de la servidumbre al imperio y encaminarlo hacia la libertad añorada[77].

     Albizu, sin embargo, no se dejó desmoralizar por su derrota electoral, la cual achacó a la intromisión estadounidense en la vida política de Puerto Rico[78].  Entendiendo la agenda supresora de Estados Unidos, entra en juego el famoso aforismo de Albizu: “Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden,[79]” y decide tomar el camino más agresivo contra la tiranía estadounidense.  Albizu abandona la palabra y el foro político tradicional y declara guerra sin cuartel contra los Estados Unidos y sus intenciones de borrar la identidad puertorriqueña de la cultura mundial.  Albizu comienza a organizar el Partido Nacionalista siguiendo los ejemplos de Irlanda y las repúblicas latinoamericanas que obtuvieron su independencia con la sangre de mártires y patriotas.  El concepto de revolución armada es romantizado por Albizu como la opción más ideal de servicio a la patria, y logró convencer a muchos puertorriqueños a entregar sus vidas y su libertad por alcanzar la libertad de la patria.  Algunos ejemplos de gran significado son el martirio de Hiram Rosado y Elías Beauchamp, jóvenes soldados de la República Autónoma y Soberana de Puerto Rico que ejecutaron una figura de opresión que fue declarado como un patriota estadounidense que enmarcaba los ideales de la libertad y democracia, el coronel E. Francis Riggs; quien se caracterizó en Puerto Rico por suprimir la voz del nacionalismo y la independencia[80].  Existe un factor común entre los seguidores de Albizu.  Ese factor es la juventud, y la educación postsecundaria que los convertía en parte de la clase media-alta de las familias trabajadoras.  Estos jóvenes encontraron su propósito en la causa nacionalista y aquellos que sobreviven hasta hoy, viven sin reparo y sin arrepentimiento su decisión de seguir los ideales de Albizu, exhortando a las nuevas generaciones a levantarse en rebelión contra los Estados Unidos y expulsar la opresión y tiranía que aplasta a Puerto Rico hasta el día de hoy.

     La situación de estos patriotas boricuas es una vida escuálida y marginalizada por el mismo pueblo que ellos lucharon por hacer libre.  Pero por la necesidad de ser políticamente correcto, y en vista de las recientes declaraciones de la metrópoli estadounidense, los verdaderos responsables de la miserable condición de estos patriotas son el gobierno de los Estados Unidos que continúan vigilando y marginalizando a cualquiera que hable de independencia para Puerto Rico.  Las declaraciones hechas por la juez Laura Taylor Swain sobre la imposición de una Junta de Supervisión Fiscal reafirman la condición colonial de Puerto Rico, al declarar que los puertorriqueños no pueden ir contra la Junta y que la misma está exenta de supervisión congresional en asuntos relacionados a Puerto Rico y su economía[81].  Un ejemplo de colonialismo por parte de Estados Unidos no puede haber mayor que esta decisión jurídica que pone en claro que Puerto Rico no tiene poder alguno en decidir su futuro ni en administrar su pueblo.  Todo el poder está en manos del imperio estadounidense, que pretende ser república democrática mientras aplasta a sus colonos inferiores-en su opinión-mientras buscan el favor de todo el mundo que les diga qué maravillosos son los Estados Unidos como  líder del mundo civilizado.  Los Estados Unidos violentaron su propia Constitución federal cuando aprobaron la Ley de la Mordaza en Puerto Rico, negándole a Puerto Rico el derecho a la libre expresión que está protegido por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.  Esta diferencia arbitraria—que  la Constitución no aplica a Puerto Rico según la administración de turno, es esencial tener en mente cuando se estudia la vida de Pedro Albizu Campos y para entender su desilusión con los Estados Unidos, la cual lo llevó a ser oponente férreo de los Estados Unidos en lo que concernía el bienestar de Puerto Rico.  Albizu identificó la fuente primaria del control estadounidense sobre Puerto Rico, la necesidad de levantar una economía local y el interés de estadounidenses elitistas en controlar dicha economía.  La compra de terrenos por parte de estadounidenses que los administraban por ultramar, era demasiado parecido al régimen español, del cual Estados Unidos nos había “liberado” para traer progreso y un futuro brillante para Puerto Rico.

     Debemos estar claro, Puerto Rico no es libre porque la regla principal de un ejército es que marcha con su estómago.  El pueblo puertorriqueño fue sujeto a la miseria y la pobreza extrema desde su descubrimiento por Cristóbal Colón en 1492.  Un pueblo hambriento no puede prevalecer bajo un régimen que alimenta su propio ejército con nutrición y salud óptima.  Los Estados Unidos sedujeron al pueblo puertorriqueño a una vida de servidumbre perpetua con su moneda ultra poderosa en el mercado mundial y con unas poca migajas de apoyo al pueblo.  La sociedad política puertorriqueña abandonó al sector más empobrecido de Puerto Rico a cambio de dinero de Estados Unidos para levantarse como lugartenientes de los intereses de la metrópoli ultramarina.  En esencia, no buscaban cambiar el estatus quo del gobierno, sencillamente cambiaba el amo de la colonia.

     El presidente del Partido Unión Republicana, Antonio R. Barceló, en un esfuerzo por demostrar al pueblo que su partido favorecía la soberanía de Puerto Rico, creó una fórmula política  a la cual nombró el Estado Libre Asociado, bajo la cual Puerto Rico sería una nación aparte con vínculos comerciales y diplomáticos con Estados Unidos. Además, parte de la premisa de la nueva fórmula política es que Estados Unidos financiaría la economía local y devengaría una parte equitativa del producto bruto interno del comercio local.  Estados Unidos desestimó la propuesta de Barceló, pues para la hegemonía estadounidense era imperativo controlar a Puerto Rico para así dominar el posible teatro de guerra en el Atlántico que podría ocurrir en cualquier momento.  Para Estados Unidos, Puerto Rico era un bastión militar marino, igual que lo fue para España.  Esto nos lleva a la conclusión que el régimen opresor jamás cesó, sencillamente pasó de mano de un imperio en colapso a otro en ascenso.

     Hubo muchos que no se dejaban persuadir por el dólar estadounidense, como bien fue don Pedro Albizu Campos. Albizu en un discurso se refirió  al cheque americano como las cadenas de la esclavitud puestas voluntariamente cuando era aceptado el dinero de la metrópoli, y  declaró además que aceptar dinero yanqui era traición a la patria por avaricia.  Sin embargo, Albizu cometió un error crítico en su juicio del pueblo.  Albizu dio por sentado que el sector empobrecido de Puerto Rico era como él fue en su juventud prodigiosa.  Se olvidó que para muchas familias de clase baja la independencia era solo un sueño hermoso que no se realizaría y que a pesar de su belleza no era querida porque más valía la ayuda alimenticia de Estados Unidos que la soberanía del pueblo. Albizu se equivocó pensando que todo el pueblo quería la soberanía total.  Todavía hay demasiados puertorriqueños contentos con el sistema colonial porque no conocen ningún otro cómo vivir.  La respuesta a la pregunta de Betances sobre por qué los puertorriqueños no se rebelan, es que los puertorriqueños siempre han sido sumisos ante la metrópoli imperante en el momento[82].  Aunque muchos seguían la causa del nacionalismo, la mayoría del pueblo no tenía la lucha contra el imperio presente en sus pensamientos prioritarios.  Su preocupación principal era qué iban a comer esa tarde después de labrar en los campos.  En esencia, la clase necesitada de Puerto Rico no vive, sobrevive de día a día de la caridad del Estado y el vecino que le preste la mano.  Para ellos, la independencia podía esperar hasta que su calidad de vida mejorare lo suficiente para contemplar la situación del país, primero la comida, después la patria.  Entre todas las naciones latinoamericanas que se levantaron en revuelta contra un régimen opresor, Puerto Rico no lo hizo porque su hambre de comida era mayor que su hambre de independencia.  Los líderes políticos de la isla nunca procuraron cambiar eso.   Sin embargo, había un sector que entendía una fórmula más práctica de lograr la soberanía y continuar la relación con Estados Unidos, pero en términos iguales a la metrópoli.  Los anexionistas liderados por el Dr. José Celso Barbosa entendían que la anexión a los  Estados Unidos otorgaba soberanía al estudiar la composición política  de Estados Unidos[83].  En toda su historia, Estados Unidos jamás ha denegado una petición de anexión, pues la anexión consolida su presencia en el territorio que lo solicita y expande el alcance del imperio creado por Estados Unidos.  Todo estado admitido a la Unión inmediatamente adquiría todos los derechos y privilegios que los demás estados federados, pero mantenían el derecho de crear sus propias leyes, siempre cuando las mismas no violentaran la Constitución de los Estados Unidos[84].  Los estados escogen con quién comercian y con quién hacen acuerdos de comercio; la injerencia  del gobierno federal está limitada  en leyes estatales que no vayan contra la ley federal, y eso hace a los estados soberanos y autónomos dentro de la Unión.   Barbosa y sus seguidores seguían el camino opuesto al de Albizu, pero sus resultados serían mejores que la solución nacionalista, que conllevaba el derramamiento de sangre boricua y estadounidense. Para Albizu, la sangre de puertorriqueños muertos en rebelión a los Estados Unidos era el bautismo de la isla en su nueva vida de independencia.  No importaba cuántos nacionalistas murieran, mientas se lograra la independencia de la Tierra Madre, todo era aceptable para Albizu.  Pero aquellos que valoraban la vida humana no podían seguirle, pues matar a otro ser humano violentaba el credo católico y cristiano que permeaban la cultura de la isla.  Aquellos dispuestos a matar eran indoctrinados por Albizu a no sentir remordimiento al sostener un arma y matar un ser humano, pues Albizu deshumanizaba la imagen del estadounidense como luego Adolfo Hitler deshumanizaría al judío en la Alemania nazi.  Es por eso que la marcha nacionalista en Ponce el 12 de octubre de 1921 terminó en una masacre de jóvenes nacionalistas, indoctrinados por Albizu que si morían, su sangre haría crecer la grandeza de Puerto Rico ante el mundo y la tiranía estadounidense sería innegable ante la comunidad mundial.[85] Las muertes nacionalistas no terminarían ahí, pues en el 30 de octubre de 1950 los nacionalistas atacaron la capital estadounidense con el fin de obligar al gobierno continental ceder control de Puerto Rico al pueblo insular. Es aquí donde Albizu comete su mayor error político, pero no por ignorancia o cobardía, sino porque entendía que dentro del movimiento nacionalista él era la mente que movía los brazos de los nacionalistas a cometer sus ataques. Si él pereciera como Martí en su primera batalla, el partido jamás podría recuperarse de tal perdida.  Más Albizu se vio obligado a evitar el campo de batalla y dedicarse a celebrar los sacrificios de otros por sus ideales personales.[86]   Para formar una milicia capacitada en guerra hay que deshumanizarla en cuanto a matar a otros seres humanos.  Todos los soldados de todas las naciones lo hacen y son entrenados a que lo hacen por su país y la seguridad de su pueblo, y que el enemigo debe ser exterminado sin duda ni remordimiento de conciencia alguna.  Ese es el credo militarista y era el credo de Albizu hasta su muerte.  Pero como hemos dicho, había más personas procurando una solución diplomática para no recurrir a las armas.

     Sin embargo, los gobernadores nombrados por Estados Unidos sólo empeoraban la situación para la clase necesitada y de estas clases es donde muchos jóvenes provenían.  Las palabras alentadoras y agitadoras de Albizu los galvanizaban a tomar armas contra el imperio, mientras otros tomaban los discursos de Albizu y crearon su propia doctrina, que tenía como fin la independencia de Puerto Rico, bajo circunstancias menos violentas que la que Albizu predicaba.

     Los esfuerzos de Albizu no sólo impactaron la visión de los puertorriqueños en cuanto a la necesidad imperativa de la independencia.  En los mismos Estados Unidos se levantó un grupo de ciudadanos estadounidenses que cuestionaban el derecho de Estados Unidos de ser un imperio debido a su historia de liberación de un poder imperialista, en el caso de Estados Unidos, Inglaterra fue el tirano que lo pisoteaba y maltrataba a los colonos que se levantarían en revolución contra el déspota y forjarían su propio destino.  Para estos estadounidenses era impensable que Estados Unidos se volviera un imperio opresor como el tirano que los pisoteó en sus comienzos. En Nueva York se formó en 1944 un movimiento para cabildear a favor de la independencia puertorriqueña llamado el Congreso por la Igualdad Racial, que se formó como parte de la Hermandad de Reconciliación.  Este grupo de pacifistas no compartía todos los ideales de Albizu, pero sí cuestionaba la expansión militarista estadounidense. La respuesta de los estadounidenses pacifistas a las injusticias imperialistas de Estados Unidos fue la creación de la Liga por la Independencia de Puerto Rico en 1944[87].

     La Liga abogó por la independencia de Puerto Rico desde 1944 hasta 1950 por medios pacíficos y cabildeó en el Congreso estadounidense y en los foros de las Naciones Unidas, cuestionando siempre el expansionismo estadounidense que era contrario a sus filosofías fundamentales como nación nacida del deseo de auto soberanía y libertad contra la opresión despótica.  El movimiento fue disuelto en 1950 a causa de los actos del Partido Nacionalista contra el Congreso estadounidense.  Los actos violentos cometidos por los seguidores de Albizu, y bajo sus órdenes, no podían ser ignorados por una organización pacifista y, por lo tanto, retiraron su apoyo a Albizu y los nacionalistas puertorriqueños.

     La visión social de Albizu se puede resumir en lo que constituía para él su nacionalidad, que en sí resume su visión de patria de manera concisa y precisa sobre su contenido e importancia.  Para Albizu, la nacionalidad representaba mucho más allá que la unidad e identidad étnica, cultural y religiosa de un pueblo.  La nacionalidad era la comunidad de intereses materiales sobre la tierra natal, la cual debía ser regida exclusivamente por aquellos que nacían de su vientre y su territorio físico.

     En resumen, la visión de patria de don Pedro Albizu Campos era un Puerto Rico exclusivamente compuesto de puertorriqueños unidos contra el imperio estadounidense, negándole a éste su ambición de suprimir y eliminar una nacionalidad bajo una doctrina torcida que los situaba como dueños del orbe terráqueo, y la filosofía de que todas las naciones debían ahincar la rodilla ante el poderío y superioridad imaginada por su élite continental.  Para Albizu, Puerto Rico era para los puertorriqueños y no para los intereses imperialistas de Estados Unidos, que descartaba toda nacionalidad que no se doblegara ante la suya.

     La ideología de Albizu inspiró a muchos a tomar armas contra el imperio estadounidense, pero otros se mantenían firmes en que la palabra era más poderosa que el fusil.  Aunque el deseo de libertad estaba presente, no todos estaban dispuestos a derramar su sangre ni la del invasor por convicciones personales y morales.  Entre estos pacifistas que seguían el ejemplo de líderes como Gandhi y luego Martin Luther King, Jr., surgió un líder que se aferraría a la diplomacia como su arma de liberación, contrario a la espada que empuñaba Albizu con fervor patriótico, éste líder lucharía sin descanso por su pueblo usando la palabra para brindarle a su pueblo pan, tierra y libertad.  Ese líder era el incansable luchador por Puerto Rico que negoció con el déspota el mejor arreglo posible para su pueblo sin desafiar un ejército dispuesto a borrar un pueblo de la faz de la tierra.  Ese líder era hijo de líder y sacrificó sus sueños para satisfacer los sueños de su pueblo de la mejor manera.  Su nombre hace eco en los pasillos del poder político en Puerto Rico y Estados Unidos equitativamente.  Su nombre es y siempre será recordado; Luis Muñoz Marín.

Capítulo 3

     Luis Muñoz Marín, hijo de líder y padre de un pueblo

Antes que todo, es necesario establecer orígenes cuando hablamos de tan ilustre figura como don Luis Muñoz Marín, quien se destaca y se levanta ante la conciencia colectiva del pueblo puertorriqueño como lo hizo la figura de don Pedro Albizu Campos. Debemos hablar un poco de la proveniencia de Muñoz Marín igual que hablamos sobre Albizu anteriormente.  No puede haber mayor diferencia de crianza entre dos hombres como Albizu y Muñoz.  Albizu nació y vivió su juventud en extrema pobreza y anduvo descalzo toda su juventud hasta que se graduó de estudios secundarios y aceptado en una prestigiosa universidad estadounidense.  Muñoz, por su parte nació privilegiado en cuna de oro y fue hijo legítimo de una de las figuras más icónicas de Puerto Rico, don Luis Muñoz Rivera.  Luis Muñoz Rivera fue político de carrera que luchaba por la autonomía y eventual independencia, y poeta de gran letra cuyos escritos son orgullo y patrimonio de Puerto Rico junto a los poetas más destacados de todas las Américas y Europa.  Entre sus laudes más reconocidos está el hecho de que fue miembro de la francmasonería y obtuvo el trigésimo tercer grado dentro de la sociedad exclusiva, la distinción más alta dentro de la Orden[88].  Luis Muñoz Rivera fue el rival principal del anexionista y compañero masón Dr. José Celso Barbosa, y sus estilos eran diametralmente opuestos en su acercamiento al régimen imperialista estadounidense.  Muñoz Rivera rogaba por cinco minutos con un congresista para cabildear por beneficios para Puerto Rico, Barbosa entraba sin temor y exigía ser atendido por los congresistas y siempre les hacía la misma pregunta, “¿cuándo Estados Unidos le otorgaría a Puerto Rico la estadidad y anexión a la Federación de Estados de la República?”  La actitud de Muñoz Rivera es explicada por sus logros anteriores.  El sagaz político había obtenido de España la Carta Autonómica de 1897 después de años de negociación con las Cortes de Cádiz y la Corona española.  Pero el triunfo fue nulificado por la Guerra Hispanoamericana de 1898, cuando España, de manera unilateral nulificó la autonomía boricua y la entregó como botín de guerra a los Estados Unidos, sin considerar los acuerdos logrados por Muñoz Rivera.  Para el político puertorriqueño, esto significó regresar al proceso de negociación e implorar ante una metrópoli distante.  Sus días terminaron con el fracaso de no poder asegurar la autonomía para su isla hogar y verla, con su último suspiro, cautiva de un imperio naciente que la mantendría en cadenas por más de cien años. Sin embargo, Francisco Scarano menciona en su libro Puerto Rico: Cinco siglos de historia que, aunque Muñoz Rivera era autonomista y Barbosa era anexionista, ambos líderes se dedicaron a promover una plataforma casi idéntica que conducía hacia la anexión de Puerto Rico, la diferencia entre los dos próceres era el público que atendía sus discursos.  Muñoz presidía el liderazgo de los hacendados y Barbosa lideraba la clase profesional y artesanal.  Muñoz Rivera entendía aparentemente, según Scarano, la naturaleza de una unión permanente con Estados Unidos no cancelaba ni eliminaba la identidad puertorriqueña[89].  Cada estado es autónomo e independiente del otro con sus propias leyes y cultura.  Para Muñoz Rivera era una forma de autonomismo aceptable, especialmente desde su reconciliación con el doctor Barbosa[90]  Pero su sueño no murió con él.  Su hijo tomaría su causa y la haría suya.  Luis Muñoz Marín forjaría un Puerto Rico próspero con la visión de lograr la independencia en un futuro no muy distante, claramente manteniendo una relación cercana con los Estados Unidos, pues Muñoz Marín fue rapto en el discurso de Albizu Campos que clamaba por independencia.  Muñoz deseaba la independencia, pero no rechazaba la posibilidad de ser muy cercano a Estados Unidos, en sus últimos años reconociendo la necesidad de mayor inclusión en el gobierno federal si la comunidad puertorriqueña seguiría evolucionando con el pasar del tiempo.[91]

     Como hemos mencionado, Luis Muñoz Marín era el opuesto total de Pedro Albizu Campos en todo excepto, en su visión de un Puerto Rico descolonizado.  Pero si hablamos sobre visión, la de Muñoz era más idílica de lo que Albizu podía concebir.  Esto era por la visión de cooperación y alianza mutua entre Puerto Rico y los Estados Unidos que Albizu nunca pudo concebir, mostrando una cierta falta de visión hacia el futuro a largo plazo que El Maestro nunca pudo proyectar para sus seguidores.  Muñoz, por su parte tenía el don de visualizar el futuro décadas más allá de su presente inmediato.  Esto le brindaba a Muñoz una ventaja significativa sobre Albizu, pues Muñoz nunca fue polarizado en contra de los Estados Unidos.  Mientras Albizu permaneció en Estados Unidos sólo lo suficiente para terminar sus estudios de derecho, Muñoz tomó un camino diferente.  El hijo de Muñoz Rivera vivió por muchos años en la ciudad de Nueva York, disfrutando de un estilo de vida cómodo y viviendo la vida de un bohemio y su tiempo era consumido por la poesía y su pasión por la visión político- económica de Karl Marx, formando al joven Muñoz Marín en uno de los primeros demócratas sociales de nuestros tiempos.

     Al analizar a ambos hombres, Muñoz y Albizu, uno comienza a notar las grandes diferencias entre sus visiones de patria.  Para Albizu, era imperativo librarse de la opresión colonial, y luego de esa liberación se podría atender con mesura y cuidado la formación de la República de Puerto Rico y su economía y modo de sustento.  En cuanto a las últimas dos, Albizu promovía una economía agrícola y el uso de los puertos de Puerto Rico para devengar ingreso de navieras extranjeras que viniesen a comerciar en la isla.  Sobre el desarrollo político es donde yace la incertidumbre sobre la visión de Albizu.  No podemos decir que Albizu tenía trazado ser el dirigente ejecutivo del gobierno de la República, pero es esta misma incertidumbre lo que desalentaba a muchos que escuchaban a Albizu.  Sólo aquellos que se enfocaban en la lucha armada contra el imperio opresor se mantenían fieles, aunque ellos mismos no tienen idea de qué hubiera seguido después de la liberación de Puerto Rico.  La razón de esto era que Albizu no hablaba sobre ese futuro, sólo hablaba del presente coloniaje y la imperativa de que terminara.  Albizu no mencionaba qué seguía después de la liberación, sólo la necesidad de obtenerla.

     Por su parte, Muñoz Marín, que nunca estudió derecho como Albizu, y, por lo tanto, no era versado en leyes, tenía más visión sobre el futuro de Puerto Rico una vez fuese independiente.  El bohemio y poeta reconocía la realidad del jíbaro y la anteponía a los intereses de los hacendados que Albizu cortejaba para continuar su lucha por la independencia. Muñoz Marín es citado por Scarano en su libro, que: “La libertad es sólo posible si el trato económico especial bajo cual vive Puerto Rico hasta el presente se vuelve innecesario y la isla pudiera auto sustentarse con una economía desarrollada de primer mundo, como otras repúblicas latinoamericanas en Centro y Sur América.”[92] Muñoz Marín, por su parte, seguía las lecciones de Marx y ponía el proletariado antes que la burguesía y se dedicó a visitar los campos y conocer a su pueblo verdadero, la comunidad de campesinos y jíbaros que no tenían educación, ni derechos, ni representación, y se encontraba en condiciones infrahumanas de vivienda y sustento.  Siguiendo la doctrina marxista, Muñoz se adentró dentro de los arrabales y los campos a escuchar las necesidades del pueblo no representado y comenzó su cruzada contra el establecimiento político de una manera más efectiva que el llamado a las armas de Albizu; Muñoz buscó el apoyo del pueblo retando el andamiaje electoral que imperaba en Puerto Rico.

     Para tener una idea de contra qué tipo de andamiaje Muñoz libró batalla y triunfó eventualmente, nos referimos a la descripción de Carlos Zapata Oliveras, quien narra la creación del Estado Libre Asociado por los esfuerzos de Muñoz, que, no hay que olvidar, comenzó su lucha inspirado en la visión de patria de Albizu de un Puerto Rico libre, próspero y encaminado hacia el progreso evolutivo de una nación que fuera orgullo de la comunidad mundial y que la comunidad local se levantara orgullosa de ser puertorriqueña.  En su libro, Zapata Oliveras resalta la intervención de Muñoz a favor de los desvalidos obreros, así como las estrategias empleadas por Muñoz para movilizar este sector social y transformarlos en fuerza política que tenía peso al momento de gobernar.  Uno de los primeros pasos que Muñoz tomó con los campesinos fue atacar la política de comprar votos, práctica empleada por los partidos tradicionales antes de la llegada de Muñoz al mundo político de Puerto Rico.[93]  Muñoz comienza el diálogo de “Vergüenza contra Dinero”, exhortando a los obreros a tomar sus propias decisiones y que rehusaran la compra de su voto por los partidos tradicionales. Muñoz lideró al obrero a no ceder ante la presión de los hacendados, quienes les decían por quién votar, bajo amenaza de perder su empleo, sosteniendo que, si todos se unían solidariamente, el hacendado sería el que capitularía por su necesidad de mano de obra que se rehusaba a ser esclavos y que ejercían su derecho al voto.  La ambición de Muñoz le sirvió para romper el control de los partidos tradicionales y eliminó con el tiempo la práctica de comprar votos por parte de partidos y empresarios.  Sin embargo, en nuestros tiempos también fomentó la tradición de fidelidad a los partidos por generaciones.  Aquellas familias de arrabales y quienes seguían la visión de Muñoz mantenían su lema de campaña, “una sola cruz bajo la pava”, es decir el voto íntegro para todo el Partido Popular, no solo para Muñoz, sino para todo candidato que se postulara bajo la bandera del partido.  Los partidos de nuestros tiempos, el Partido Popular Democrático, el Partido Nuevo Progresista, y el Partido Independentista Puertorriqueño, adoptaron la filosofía de Muñoz y exhortaban el voto íntegro de su base y del electorado no afiliado.  Mientras el voto íntegro le garantizó a Muñoz control de las tres ramas de gobierno, con el tiempo el voto íntegro resultaría desastroso para el bienestar de la isla, pues cuando cambiaba de liderato en elecciones generales, después de Muñoz, cabe hacer la salvedad, muchos legisladores que resultaron poco confiables y, en algunos casos, delincuentes, ganaron su escaño por el voto íntegro.  Algunos ejemplos de esto son la exsenadora popular Maribel Rodríguez y la exrepresentante Alida Arizmendi, por el Partido Popular, y Nicolás Nogueras y Edison Misla Aldarondo, del partido de oposición[94].  En el caso de las legisladoras del Partido Popular, las mismas optaron por renunciar a sus escaños políticos, mientras que Nogueras fue residenciado y expulsado de la legislatura y Misla fue encontrado culpable por un gran jurado después de su renuncia de la legislatura.[95] La ascensión al poder de estas personas fue directamente vinculada al voto íntegro iniciado por Muñoz.  En la actualidad esta tradición continúa, aunque se ha comenzado el voto por candidatura para contrarrestar el voto íntegro con el llamado voto inteligente, que exhorta al electorado a votar, no por partido, sino por la calidad del candidato que ellos puedan apoyar con su voto.

     Irónicamente, el mismo Muñoz aconsejaba a su base que si en algún momento el Partido Popular se desviaba de su objetivo principal, el electorado tenía el deber de retirar su apoyo al PPD y votar por alguien o por un partido que pudieran confiar.  Desafortunadamente, aquellos sedientos de poder que han desviado del principio fundamental del Partido Popular Democrático y prefieren sostener un escaño para lucrarse del mismo, sin definir una visión de patria como lo hizo Muñoz, omiten esta parte del discurso muñocista para su propia ventaja.  Hoy en día, el partido fundado por Muñoz ha perdido su propósito y visión, la efímera visión del pacto bilateral entre Puerto Rico y Estados Unidos hecha trizas por el Tribunal Supremo en el caso Puerto Rico vs. Sánchez Valle,[96] caso que estableció que Puerto Rico no era libre, ni estado soberano, ni asociado a otro país soberano y autónomo.  Puerto Rico siempre ha sido colonia. Muñoz la disfrazó con el vestido de Estado Libre Asociado con la esperanza de que en un futuro su país fuera libre y soberano, con el poder de delinear su futuro.  Sin embargo, el poder de la moneda estadounidense fue demasiado para los que siguieron a Muñoz para mantener la independencia como norte.  Los gobernadores populares después de Muñoz sólo buscaban que Estados Unidos pagara las cuentas de Puerto Rico por medio de préstamos, que hoy nos vienen a recordar que nada es gratis.  La deuda incurrida por las administraciones pasadas, estadistas y populares igualmente, entre los estadistas más notable la deuda incurrida por la administración de Luis Fortuño, y como norma general toda las administraciones populares, haciendo énfasis en las administraciones de Rafael Hernández Colón, Aníbal Acevedo Vilá, Sila M. Calderón, y Alejandro García Padilla.  Estas administraciones populares anteriormente mencionadas no hicieron nada por adelantar el sueño de Muñoz, más bien se lucraron de los fondos federales apropiados por el Congreso federal para retirarse de la política con un alto estilo de vida pagada por el pueblo y su pensión de exgobernadores apoyándoles indefinidamente.  Hoy, sus gastos excesivos son traídos a la luz por la Junta de Supervisión Fiscal, impuesta por el Congreso para cobrar la deuda de Puerto Rico con los Estados Unidos. Dicha deuda, según lo dijo el exgobernador Alejandro García Padilla, es impagable por el pueblo.[97] Debido a esta deuda impagable, la realidad que Muñoz cubrió con un velo de seda llamado Estado Libre Asociado fue incinerado al revelar lo que Albizu señalaba a todos los puertorriqueños.  Puerto Rico es una colonia a la merced del gobierno estadounidense, que está alienado de las necesidades de los puertorriqueños y sólo buscando cobrar sus préstamos a una economía colapsada.  Ahora nos imponen una Junta que nos regresa a los tiempos de los gobiernos insulares donde el pueblo carece de representación y la metrópoli asume el control total, o sea, la tiranía del coloniaje sufrido por sus fundadores ahora es infligido por ellos a quienes no pueden defenderse de ellos.  Un acto de cobarde y barbárico que pensamos habíamos dejado atrás y evolucionado hacia mayor civilidad.  Pero esa es la agenda del actual gobierno federal en manos de conservadores radicales al momento de esta redacción.  El futuro de Puerto Rico está donde siempre ha estado, en manos de un imperio que delibera nuestra suerte.

     La lucha de Muñoz fue primordialmente el bienestar y progreso del proletariado boricua.  Como buen marxista, buscaba empoderar al pueblo obrero a decidir su futuro.  Pero los obstáculos que enfrentó para lograrlo lo llevaron poco a poco a abandonar su ideal independentista y ser más pragmático, por el bien del pueblo.  Muñoz se distanció de su inspiración, Pedro Albizu Campos, no por deseo propio, sino por necesidad de vestir y alimentar al pueblo hambriento y mal atendido por gobiernos anteriores.  El pueblo que Muñoz veía era muy diferente al que seguía los llamados a las armas de Albizu.  El público de Albizu era, por la mayor parte, educados y de clase burguesa, que podían vivir cómodamente y buscaban una causa para seguir y dedicar su vida hacia la misma.  El pueblo que veía Muñoz era las personas empleadas por los seguidores de Albizu, igual que aquellos que carecían de los servicios más básicos de salubridad y ninguna educación formal.

     Debemos hacer un alto aquí para contemplar los dos mundos diferentes de Muñoz y Albizu.  Pedro Albizu Campos nació en pobreza y se integró a la burguesía por sus méritos.  También desarrolló una inclinación política conservadora durante sus estudios universitarios por medio de sus mentores jesuitas que lo inspiraron a luchar por su independencia como lo hizo Irlanda contra Inglaterra.  A su regreso a Puerto Rico ejerció su profesión de abogado, muchas veces pro-bono para defender a nacionalistas que no podían costear un abogado privado.  Se movió en los círculos de los hacendados y la alta esfera social que entretenían sus ideas de libertad por las ganancias económicas que la independencia prometía, según las palabras de Albizu.

     Ahora examinemos la formación de Luis Muñoz Marín.  Muñoz, como hemos mencionado, tuvo una crianza totalmente opuesta a la juventud de Albizu.  Muñoz pasó su tiempo en Estados Unidos viviendo la vida de un bohemio, de tertulias en tertulias y filosofando con sus amigos.  Cuando regresa a Puerto Rico se inspira en la retórica de Albizu y se aferra al ideal de la independencia, pero con diferente enfoque que Albizu.  Mientras Albizu energizaba a los hacendados para financiar su guerra de independencia contra los Estados Unidos, esfuerzo natimuerto debido al estrangulamiento económico y político del imperio contra todo esfuerzo de librarse del yugo colonial,  Muñoz seguía fijando su atención en lo que todo buen socialista se fija, el proletariado, el obrero, en el caso de Puerto Rico, el jíbaro en los campos, mantenido en ignorancia sobre el mundo exterior de su finca y marginado por los partidos existentes.  Mientras Albizu hablaba de independencia en las plazas públicas, Muñoz se adentraba en los arrabales para conocer a su pueblo humilde.  Muñoz hacía énfasis en preguntarle al jíbaro cuales eran sus quejas y necesidades.  El lema de Muñoz siempre fue “préstame tu voto” al pueblo puertorriqueño, comprometiéndose a mejorar sus condiciones de vida y garantizarles pan, tierra y libertad, palabras que adornan la bandera del Partido Popular Democrático, junto con el rostro del jíbaro coronado con su pava campesina.  

     Se puede decir que la voz de Albizu era polarizante, pero la voz de Muñoz hacía un llamado a la razón que el pueblo obrero recibía más positivamente que el llamado a derramar su sangre por parte de Albizu.  Esto crea una marcada división demográfica sobre la inclinación política de Puerto Rico y trazaría el rumbo que el pueblo puertorriqueño caminarían por generaciones hasta el presente.  En éste escrito no mencionamos el tercer factor político, la inclinación anexionista y el movimiento estadista iniciado por el Dr. José Celso Barbosa y redefinido por figuras como Rafael Martínez Nadal y el ilustre y talentoso ingeniero y  humanista, don Luis Alberto Ferré Aguayo, fundador y creador del Partido Nuevo Progresista.  En una futura disertación deseamos expandir el análisis de la visión de patria para incluir la de Ferré y estudiar el impacto de esta sobre los líderes que continuarían su misión y sueño.  Por el momento evaluaremos la visión de patria de dos independentistas de inclinación política opuesta y un sueño igual.  Albizu era un conservador por su educación en Harvard bajo sus mentores jesuitas que le inculcaron su ética en el joven estudiante de derecho.  Muñoz creció como burgués y su tiempo en Estados Unidos lo llevó a no sólo aceptar, sino aferrarse a la filosofía de Karl Marx en un momento en que dicha filosofía era despreciada y mirada con mucho prejuicio por el gobierno conservador de derecha extrema de Estados Unidos.  Además, es de notar que Muñoz  fomentó una larga amistad con el primer presidente estadounidense de inclinación marxista, Franklin Delano Roosevelt.  Donde Albizu gritaba lucha, Muñoz conversaba alianza y recursos para un Puerto Rico no sólo libre, sino próspero y económicamente floreciente. Desde este punto podemos empezar a ver quién de los dos líderes pensaba a largo plazo y con detenimiento teniendo los intereses del pueblo en consideración.  Es claro que Albizu era consumido por su propio espíritu de lucha por la libertad, y en su fervor patriótico no se detuvo a analizar cuidadosamente el esquema político y económico de Puerto Rico una vez fuese libre.  Irónicamente, ese era el mismo pensamiento del primer presidente de Estados Unidos, George Washington, cuando era comandante del Ejército Continental durante la Revolución Norteamericana contra el opresivo Imperio Británico.  A Washington, como a Albizu, sólo le interesaba ganar su guerra de independencia.  Washington no tenía visión de patria definida a largo plazo.  Al finalizar la Guerra de la Independencia, se presentó en Filadelfia y entregó al Congreso Continental su espada y dejó su cargo como comandante del Ejército Continental.  Su acenso a la presidencia vino por voluntad del pueblo, no por esfuerzo de obtener poder por su parte.

     Muñoz, por otro lado, siempre escogía el diálogo y debate como arma de combate político, nunca bajando a la violencia que tanto despreciaba, e indispuesto a sacrificar ni la vida menos estimada para lograr su sueño.  Para Muñoz, la muerte de cualquier puertorriqueño era una tragedia insufrible que ninguna madre debería experimentar ni ningún padre debería enterrar a sus hijos antes de su propia muerte.  Los pensamientos de figuras como José Martí, Antonio Maceo Grajales y su ilustre madre María Grajales, quien tomó una cruz e hizo que todos sus hijos juraran que morirían por su patria, todo ese pensamiento guerrero era rechazado por Muñoz, quien aprendió de su padre Luis Muñoz Rivera el arte de la negociación, algunos dirían demasiado bien para el detrimento de Puerto Rico como colonia.  Muñoz sentía de corazón la camaradería marxista que dirigió su juventud y luego forjaría su visión de patria.  En claro contraste con Albizu, Muñoz siempre miraba hacia el mañana de Puerto Rico, el futuro económico y político de la isla y su potencial como nación soberana ante la comunidad global. El pensamiento político-económico de Muñoz Marín fue impartido directamente por su padre, Luis Muñoz Rivera, quien desde muy temprano se sentó junto a su hijo para ponderar y estudiar el socialismo de Karl Marx, e instruyó a su vástago que encontrara la manera de concretizar el ideal marxista en Puerto Rico.[98]   

Albizu nunca contempló si Puerto Rico estaba listo como economía y organización social-comunitaria para la independencia.  Albizu era de visión estrecha, solo enfocado en liberar su patria del coloniaje. Lo que nunca comprendió es que esa independencia podía venir por diálogo y acuerdos con la metrópoli.  Albizu también ignoró que la anexión no significaba la extinción de la cultura puertorriqueña por la opresión anglosajona.  Muñoz, quien pasó su juventud en la ciudad de Nueva York comprendía perfectamente que la identidad puertorriqueña era imborrable por ninguna mano, no importara cuánto poder ejerciera; el boricua es boricua aún después de la muerte, pues su vida era expresión de la esencia de ser puertorriqueño. Viviendo en un ambiente cosmopolitano como Nueva York, Muñoz desarrolló su pensamiento de vivienda en colaboración con los Estados Unidos para levantar a Puerto Rico y prepararlo para la autosuficiencia.  La idea de excluir a los Estados Unidos de la vida de los puertorriqueños era anatema para su percepción de la relación entre la isla y el poder económico más grande del mundo libre.  Este fue un punto de clara división entre la percepción de Albizu y Muñoz: su visión y percepción sobre los Estados Unidos.  Debemos enfatizar algo sobre esta experiencia y la visión de cada líder sobre la naturaleza de Estados Unidos.  Se puede decir que Albizu vio la sombra del imperio y Muñoz fue rapto por su gloria democrática, en la cual puso toda su fe como político.  Albizu contempló lo mismo que José Martí, la entrañas del monstruo imperialista que miraba al mundo como trofeo de conquista.  Muñoz, por su parte, quedo inmerso en la idealización del concepto fundador de Estados Unidos, es decir, una nación de inmigrantes que se unía en un gobierno compuesto por el pueblo, del pueblo y para el pueblo, que jamás debe perecer de la faz de la tierra.  La razón de esto es simple de explicar.  Albizu descubrió la naturaleza discriminatoria de Estados Unidos cuando entró al ejército.  Muñoz creció con aquellos que nunca discriminaron contra él por sus raíces en la ciudad más inclusiva e integrada de Estados Unidos, Nueva York.  Esta diferencia, de exposición y localidad combinado con experiencia vivida, explica a aquellos de apreciación sociológica la causa principal del distanciamiento entre Muñoz y Albizu, cuando se trata del tema de los Estados Unidos y  su relación con Puerto Rico.

     Resumiendo, todo lo que hemos discutido sobre la formación de Luis Muñoz Marín y habiéndonos adentrado un poco más en su relación con Pedro Albizu Campos, podemos llegar a las siguientes conclusiones que nos ayudarán a entender mejor la razón por la formación ideológica de los dos líderes que inspiran al pueblo puertorriqueño hasta el día de hoy con sus ideales, sus discursos, y en el caso de Muñoz, sus escritos personales que encontramos más accesibles que los de Albizu, lo que nos lleva a la conclusión de que debido a sus circunstancias de ser prisionero político de Estados Unidos, acusado de cargos lúdicros de derrocar el gobierno federal, cuando su objetivo era obtener la libertad de su pueblo de un imperio racista y abusivo con sus colonias que estrangulaban no solo su economía, sino su libre expresión con la famosa, o mejor dicho, infame Ley de la Mordaza, que violentaba la propia Constitución federal que garantiza la libertad de expresión pública para todos, excepto los puertorriqueños y los demás colonos del imperio estadounidense, que son ciudadanos de segunda en los ojos de la metrópoli imperial.  En Puerto Rico se puede apreciar más el nivel de tiranía ejercido por Estados Unidos en el nombramiento de gobernadores militares y civiles nombrados por el ejecutivo sin la consulta del pueblo que se proponían gobernar.  Esta historia de abuso empodera a Albizu en su discurso de independencia a cualquier costo, pero limitaba su visión a largo plazo para Puerto Rico y su bienestar.

     Muñoz por su parte, nunca vio ese lado de Estados Unidos de la misma manera que Albizu.  Su padre le había inculcado que la diplomacia resolvía todo dilema y que si el (Muñoz Rivera) logró obtener la soberanía para Puerto Rico de España, su hijo podía obtenerla de Estados Unidos con tiempo y dedicación.  Muñoz era hombre de paz, no guerrero entrenado como Albizu, y he ahí la diferencia más crucial que no podemos olvidar.  Albizu opta por las armas por ser acostumbrado a las mismas, Muñoz opta por la palabra, que le ha conseguido todo en la vida.  Volvemos a enfatizar la semejanza entre George Washington y Pedro Albizu Campos. Ambos guerreros eran enfocados en ganar la guerra, lo que seguía vendría por su cuenta.  Ese pensamiento era el gran fallo de Albizu, pues nunca dedicó tiempo a seriamente pensar el futuro de la isla.  Era tan consumido por el fervor de ganar la independencia que no se fijó en qué seguía después de la liberación del coloniaje.

     La habilidad de Albizu en la política fue truncada por la metrópoli imperial, que lo encarceló y torturó hasta que silenciaron su voz para siempre.  Al no obtener un escaño en la legislatura quedó convencido que el sistema político local era controlado por la metrópoli.  No estaba equivocado, pero estar correcto no le ganó lo que buscaba para su pueblo.  Se puede decir que Albizu vivía en una realidad con elementos fantásticos entrelazados.  Por un lado, veía lo que Muñoz negaba por obligación a sus lealtades, pero estaba en las nubes al pensar que la liberación era el final del cuento.  La liberación es un portal al infinito en posibilidades, no un destino.  Contemplando ese portal, Muñoz quería estar seguro del futuro que esperaba al otro lado del portal de la liberación. El resultado fue empeñar su alma por el bienestar del pueblo a cambio de la sumisión al imperio, con la remota posibilidad de llegar a la independencia algún día, aunque él no viera ese día. Esa paciencia le permitió a Muñoz tomar el tiempo que Albizu no aprovechó, aún encarcelado, para formar su concepto, su visión de patria, el Puerto Rico herencia de todos los puertorriqueños, no sólo de una claque elitista que se posicionaba para lucrarse del sudor y el trabajo puertorriqueño sin permitir al pueblo también disfrutar de las ganancias económicas lograda por el proletariado, el obrero, el jíbaro que Muñoz tanto defendía a capa y espada de los depredadores hacendados, los cuales, en la visión de Muñoz, mantenían el statu quo de la isla por el sencillo hecho que ganaban más dinero bajo el sistema en que estaban.  Como buen socialista Muñoz no perdió tiempo en comenzar a desarrollar sus planes para Puerto Rico con una relación muy cercana con Estados Unidos.  Un pacto bilateral de colaboración entre los dos países que beneficiaba mutuamente las partes implicadas.  Un Estado Libre Asociado que llegaría, algún día, a la soberanía y autonomía de Puerto Rico.  Esa era la visión de patria de Luis Muñoz Marín.  Pero todavía debemos estudiar más aspectos sobre esa visión y considerar de dónde proviene la conceptualización social y política detrás de la idea.

Capítulo 4

La visión de Muñoz de un Puerto Rico estable y próspero y su sacrificio para lograrlo

     Para entender la visión de patria de Luis Muñoz Marín, es necesario mirar, no su pasado como gobernador electo ni como negociador diplomático que gestionaba un trato de iguales, que hoy en día conocemos es una quimera irrealizable por una colonia.  Muñoz describe la patria como la suma total de la tierra natal, sus tierras, sus playas, pero sobre todo su gente y su cultura que la definían como pueblo y patria única, en la palabras de Muñoz, “patria-pueblo”[99] Para entender la visión de patria de Muñoz debemos estudiar sus escritos personales reflexionando sobre su gesta a favor de Puerto Rico[100].  Para estos fines nos referiremos casi exclusivamente en este capítulo al Diario escrito a puño y letra por Muñoz entre los años de 1972 hasta 1974.   Esta fuente de información nos permitirá contemplar no solamente la visión de patria de Muñoz, descrita con lujo de detalles en sus páginas, sino también el proceso psicológico que lo llevó a formular esa visión de patria.

     Lo primero que observamos en las primeras páginas del Diario es la conducta orwelliana de Muñoz en respecto al tema de estatus político de Puerto Rico.  Aunque hemos mencionado anteriormente que Muñoz concedía la razón a Luis A. Ferré sobre la necesidad de mayor representación en el foro federal, Muñoz se negaba a aceptar que esa representación sólo era posible con la estadidad[101].  En cambio, pensaba que la obra que el comenzó con la fundación del Partido Popular Democrático y su ascenso meteórico al poder como primer gobernador electo, todavía la misión del partido no había sido cumplida.  Muñoz reconocía que Puerto Rico había cambiado gracias a su intervención, lo que no entendía era que esa intervención cambió el estilo de vida de su querido proletariado y enfatizó la responsabilidad del Estado en proveer los recursos para facilitar ese nuevo estilo de vida.  En el prólogo del Diario escrito por el juez presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico, José Trías Monge, el legendario jurista que ayudó a crear el Estado Libre Asociado  mano a mano con Muñoz, narra cómo el pueblo rural de Puerto Rico cambió de una comunidad de pobreza extrema, a ser una sociedad adicta al consumo excesivo.  Trías señala en el prólogo que el pueblo fue consumiendo las riquezas obtenidas por la industrialización de la economía más rápido que esas riquezas eran producidas[102].  El Estado se vio obligado a comenzar a solicitar préstamos para mantener el cómodo nuevo estilo de vida de la naciente clase media que consumía más de lo que producía, mientras la clase obrera consumía los fondos estatales por medio de cupones y otros beneficios provistos por el Estado, como queda establecido en la exposición de motivos Ley de la Agencia de Financiamiento Municipal de Puerto Rico, Ley 29 del 30 de junio de 1972, cuando menciona la Ley 24 del 8 de junio de 1962 como justificación para la creación de la Agencia de Financiamiento Municipal.

     Sobre el tema de estatus político, aunque hemos mencionado que según el Dr.  Julio Quirós, Muñoz le otorga la razón a Ferré, debemos enfatizar que dicha concesión sólo aplicaba a la representación igual en el foro federal para de tal manera perfeccionar la fórmula del Estado Libre Asociado. Como podemos apreciar en su Diario, desde el comienzo del relato por parte de Muñoz, o sea, de su perspectiva y memoria personal, el fundador del Partido Popular Democrático y primer gobernador electo reconocía a Estados Unidos como aliado político-económico-social, pero le huía a la idea de la estadidad como al mismo demonio. Pues, según Muñoz, la estadidad era la destrucción final de la identidad nacional puertorriqueña y, por lo tanto, la búsqueda de la estadidad para Muñoz era buscar la aniquilación de la identidad boricua, reemplazada por una identidad genérica americana.  Sin embargo, el Estado Libre Asociado le permitía a Muñoz una ventana a su sueño ideal, un Puerto Rico autónomo, soberano e independiente, pero con el privilegio de usar la moneda estadounidense, y un flujo de capital de parte de Estados Unidos sin compromiso alguno por parte de Puerto Rico.  El pensamiento de Muñoz es categóricamente orwelliano, pues el concebir esa clase de relación irreal entre Puerto Rico y Estados es una quimera de un desquiciado que no contempla la realidad sobre la naturaleza del capitalismo y la mentalidad estadounidense.

     Para tener una idea de la mentalidad estadounidense, podemos recurrir a la larga historia imperial de Estados Unidos y su expansión por el continente norteamericano.  También podemos recordar que una de las razones por la cual Simón Bolívar nunca pudo consolidar las repúblicas latinoamericanas fue por intervención del gobierno estadounidense[103], que bien conocía la intención de Bolívar de crear un contrapeso a la influencia estadounidense en el foro mundial.  Para considerar que Estados Unidos fuera capaz de establecer relaciones positivas con el panamericanismo de Bolívar, es suponer que los colonos norteamericanos fueran capaces de obtener la soberanía de la corona inglesa sin derramar sangre y pura negociación.  La historia nos ha mostrado que hay dos tipos de revolución, la que es librada por armas y sacrificio de vidas por la causa, y la revolución pacífica, llevada a cabo por la resistencia pasiva y el uso de la diplomacia en lograr los cambios que el pueblo reclama de su gobierno.  Muñoz escogió la revolución pacífica, pero a su manera.  Siempre teniendo en mente la actitud vengativa de los Estados Unidos hacia aquellos que ellos percibían como crítico o detractor de su agenda, y habiendo presenciado esa venganza contra Albizu por su oposición al régimen colonial, Muñoz no tuvo otra opción que doblar la rodilla y la cabeza ante la hegemonía estadounidense.

     Al profesar su lealtad a la metrópoli continental, Muñoz creó en su mente la lúdicra idea de que podía avanzar la lucha por la independencia mediante la negociación con Estados Unidos.  La realidad es que Estados Unidos convirtió a Luis Muñoz Marín en su marioneta personal para atender el asunto puertorriqueño con suficiente espacio para alegar que Puerto Rico no era colonia sino territorio no incorporado ante las Naciones Unidas. Pero Muñoz no era enteramente un títere sin voluntad propia. Su ideal de independencia fue formado inicialmente por Albizu al joven Muñoz atender sus discursos. El hecho que Albizu le inspiró a Muñoz a soñar un Puerto Rico libre lo llevó a atender las necesidades especiales de Albizu cuando el líder nacionalista estaba preso en La Princesa.  Muñoz indultó a Albizu y le permitió volver a su casa como hombre libre.[104] Muñoz no se detuvo ahí, pues emitió una orden ejecutiva a la policía de Puerto Rico de cesar la vigilancia de los movimientos de Albizu.[105] Albizu, por su parte declaró que en cuanto su salud mejorara, reanudaría su lucha por la independencia de Puerto Rico, y pidió se cesara la vigilancia de todos los nacionalistas.[106]La metrópoli tomó ésta acción de Muñoz con una pizca de sal, pues debían mantener su fachada de democracia abierta, pero aseguraron la lealtad de Muñoz pues éste reconocía que no tendría el poder de indultar a Albizu si Estados Unidos no le hubiese permitido tener una sombra de poder actual en Puerto Rico.  Por cuanto, Muñoz mantuvo su declaración que Puerto Rico no era colonia y disfrutaba de un pacto bilateral con Estados Unidos. Esta declaración era necesaria para Estados Unidos, pues las Naciones Unidas hacían un llamado a todos sus miembros de descolonizar sus territorios por medio de otorgarles la independencia o, si las colonias así lo deseaban, la anexión a la potencia regente.  En esos momentos Estados Unidos ni siquiera consideraba seriamente la anexión de Puerto Rico a la Unión.  El pueblo estadounidense, por la mayor parte, ni siquiera sabía dónde estaba Puerto Rico en el mapa, mucho menos conocía de su gente.  El no conocer el pueblo puertorriqueño por parte del electorado estadounidense permitía el racismo y la discriminación hacia los puertorriqueños.  Esta conducta continúa  hasta el día de hoy, y es representada claramente en la obra de Broadway “West Side Story”, donde dos gangas de jóvenes se disputan control del territorio neoyorquino que buscan dominar.  Por un lado, está la ganga de jóvenes irlandeses, los Jets, que tuvieron la mejor acogida en el teatro, y por otro estaban los Sharks, una ganga de jóvenes inmigrantes puertorriqueños que buscan mostrar su valor contra el establecimiento.  Los Jets, cuyos antepasados vivieron más tiempo en los Estados Unidos y, por lo tanto, representaban la ignorancia y odio ciego de los estadounidenses hacia los latinos en general, como bien expone Wright en su artículo ya citado.[107]

     Hemos hecho este aparte para describir la actitud de Estados Unidos hacia la población latina dentro de sus fronteras, y hacia Puerto Rico en específico, para mostrar que al momento de Muñoz lidiar con la metrópoli, Estados Unidos veía al pueblo puertorriqueño como una raza inferior, y por lo tanto no merecedora de ser parte de la nación más poderosa del mundo.  Pero enfrentados con la exigencia de las Naciones Unidas sobre la descolonización global, Estados Unidos no se sentía dispuesta a descolonizar la isla de Puerto Rico y darles la victoria a personas como Pedro Albizu Campos y sus seguidores. Tampoco estaba dispuesta a darle la victoria a aquellos que seguían en los pasos de Barbosa al anexionar la isla y legitimar la ciudadanía estadounidense a aquellos quienes pensaban ser inferior a ellos.  Pero encontraron la solución a su dilema en Luis Muñoz Marín.  Muñoz deseaba un Puerto Rico económicamente estable y apoyado por la moneda estadounidense, pero sin ser parte total de los Estados Unidos.  Nace entre el gobierno estadounidense lo que sería aclamado por Muñoz y sus herederos políticos como la victoria más grande para Puerto Rico, el Estado Libre Asociado.

     Bajo las provisiones de la Ley Pública 600 del gobierno federal se crea el espacio legal y las provisiones para que el pueblo puertorriqueño celebre una Asamblea Constituyente y prepare un borrador para la constitución del Estado Libre Asociado.  Esta Constitución es celebrada y recordada como uno de los triunfos más grandes de Luis Muñoz Marín, pero la historia detrás de su creación muestra que a la larga y a la postre, Muñoz era títere de la metrópoli usado para apaciguar a los nativos en los ojos de los estadounidenses.  El borrador inicial de la Constitución resultó ser superior a la propia Constitución de los Estados Unidos y el gobierno federal no toleraba ser superado en términos de desarrollo nacional.  Por lo tanto, el gobierno federal eliminó muchas de las provisiones constitucionales que garantizaban el derecho a la salud, la educación, y el sueldo que aseguraba la calidad de vida para todos los puertorriqueños; eliminando la pobreza en toda la isla, y todo aquello que sobrepasaba la calidad de la Constitución estadounidense.  Muñoz no pudo luchar por incluir dichas provisiones constitucionales por temor de perder apoyo entre los congresistas que decidían el futuro de su pueblo, despojándolo de cualquier virtud de lograr ni siquiera una pantomima de gobierno propio.  Es importante recordar que para Muñoz era imperativo mostrar su obra ante el pueblo. De lo contrario, el argumento de Albizu y sus opositores que abogaban por la anexión ganarían terreno que Muñoz no podría recuperar debido a su fracaso en producir resultados en sus negociaciones con Estados Unidos.  El llamado a las armas de Albizu cobraría más fuerza al demonstrar que la metrópoli no estaba dispuesta a ningún proceso de diálogo con Puerto Rico, si Muñoz no podía demostrar lo contrario.  Los esfuerzos de anexión incrementarían, pues aquellos opuestos al nacionalismo antiestadounidense buscarían ser integrados a la Unión y lograr igualdad ante el gobierno federal.  Este argumento ha cobrado mayor fuerza desde la decisión del caso Sánchez Valle, y en las palabras del exgobernador Novo progresista Pedro J. Rosselló González: “Más no es mejor que igual”[108], señalando que el argumento muñocista de obtener más beneficios sin comprometerse a la unión permanente era falacia e ilusión creada por Muñoz y sus sucesores populares.  Pero debemos ser más comprensivos con el dilema de Muñoz que con la manera en que tratamos a sus sucesores, todos los cuales han fracasado en cumplir la visión de patria de Muñoz.  En franca realidad, la visión de patria de Luis Muñoz Marín era incumplible sin el compromiso de una relación permanente entre Puerto Rico y los Estados Unidos.  Pero Muñoz idealizaba la eventual independencia de Puerto Rico, libre del yugo colonial, pero con la moneda estadounidense como medio de avanzar.  Tal idealización sólo cabe en la mente de un poeta que busca narrar una épica ante un pueblo que degusta de vino y crepas mientras escuchan su voz.  Pero Muñoz no predicaba a la élite, sino al proletariado que le aseguraba el poder político en su isla.  Muñoz vivía en la época de la Guerra Fría, y estaba seguro de que dicha guerra no tenía fin cercano con la amenaza de la Unión Soviética y el régimen de Fidel Castro en Cuba y Mao Zedong en China asomándose por el horizonte constantemente.  Muñoz estaba seguro de un hecho, que Puerto Rico era clave para el dominio y control de Estados Unidos en el Atlántico y esa necesidad podía ser explotada por Muñoz para conseguir concesiones económicas de Estados Unidos que financiarían su agenda y que la necesidad de Estados Unidos de tener presencia en el Atlántico le permitiría torcerle el brazo al Congreso a eventualmente ceder a la isla su soberanía.  Pero lo que Muñoz no pensaba era que Estados Unidos podía revocar la Constitución puertorriqueña bajo la cláusula territorial de la Constitución federal.  Según los acuerdos del Tratado de París, España cede a la isla de Puerto Rico a los Estados Unidos, junto a sus colonias en el Pacífico por la suma de veinte millones de dólares[109].  Junto a la concesión de las colonias venían sus colonos, cuya suerte sería determinada por los Estados Unidos y su gobierno central.  Estados Unidos comenzó a hacerle competencia a la Inglaterra victoriana por el imperio más extenso globalmente.  Todavía busca esa meta por medio de establecer bases militares alrededor del mundo para hacer sentir su presencia en todo el orbe terráqueo.

     El fallo de Muñoz en su pensamiento era la idea de que la situación en la que él vivía era inalterable. Pero el tiempo probó lo contrario.  La Guerra Fría terminó, el régimen castrista perdió su apoyo mayor y en estos días se encamina lentamente a corregir errores del pasado, con la muerte de Fidel Castro siendo el punto de partida para dicho cambio social y político en la Antilla Mayor.  Estados Unidos perdió su interés lentamente en la isla de Puerto Rico y comenzó a despojarla de muchos de los beneficios otorgados durante la Guerra Fría.  Podemos señalar como ejemplo la eliminación de las empresas establecidas bajo la Sección 936 del Código de Rentas Internas federal[110].  Bajo ésta cláusula, las empresas estadounidenses que establecían fábricas en Puerto Rico eran exentas de pagar contribuciones federales por sus ganancias y productos.  El fin de la Guerra Fría trajo consigo el agravio de estados de la Unión de que Puerto Rico, una mera colonia, tenía mejores tratos que ellos, y el Congreso resolvió ese agravio eliminando la Sección 936 del Código de Rentas Internas y preparando un campo para el avance económico de sus constituyentes.  Por años, los seguidores del ideal muñocista culparon al gobierno estadista de no defender las empresas 936, con el propósito de correr propaganda anti-estadista que le conseguirían recuperar el poder en las próximas elecciones[111].  Eventualmente los populares consiguieron control completo del gobierno local con una minoría estadista reducida debido a la campaña popular que calificaba a los estadistas como el gobierno más corrupto de la historia de Puerto Rico, comenzando con la administración de don Luis A. Ferré.  Los populares señalaron a Ferré como incompetente por la masacre en el ROTC de la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras, pero obviaban deliberadamente que el presidente de la Universidad en ese momento fue el muñocista Jaime Benítez, quien no permitió la entrada de la fuerza de choque a los predios universitarios citando la soberanía de la Universidad[112].  Sólo cuando el cadete Jacinto Gutiérrez cae por un tirador de la facción nacionalista en la Universidad, la Federación de Universitarios Pro-Independencia, conocida por la FUPI, fue que Benítez permitió la entrada de la policía a los predios.  Los populares defendieron a capa y espada a Benítez y silenciaron el nombre de Jacinto Gutiérrez, remplazándolo con el de la joven nacionalista Antonia Lagares.  Tenía más sentido trágico necesario para la campaña popular martirizar a Lagares que mencionar un joven cadete que murió por la incompetencia de un muñocista que se aferraba a la visión de un Puerto Rico libre del coloniaje, pero con privilegios en un pacto bilateral con Estados Unidos. 

     La táctica popular funcionó en parte por el regreso de Muñoz en el 1972 a Puerto Rico que galvanizó la base electoral popular y Rafael Hernández Colón tomó la gobernación para hacer con ella…absolutamente nada que avanzara la visión de Muñoz.  Solo Muñoz logró obra dentro del Partido Popular, pues él era la fuerza que movía al partido desde sus inicios.  Pero sus sucesores descansaron sobre sus logros y buscaron sólo fortalecer el coloniaje en Puerto Rico, llamándolo el pacto bilateral, el Estado Libre Asociado, el nombre que más le parezca al lector.  La realidad es clara, Puerto Rico es una colonia, la más antigua del mundo y no ha conocido vida fuera del coloniaje.  Muñoz disfrazó la colonia para apaciguar al pueblo y demostrar a la metrópoli que la isla era sumisa y obediente a sus órdenes.

     Pero, para ser claros, ¿cuál era la visión de patria que Muñoz originalmente creó en su mente? Para contestar esa pregunta sólo hay que leer su Diario, donde expone su visión con lujo de detalle.  Todo lo que hemos señalado hasta ahora es la inhabilidad de sus sucesores en cumplir dicha visión y estancar la isla hasta la situación de nuestros días donde somos recordados por los Estados Unidos quién sostiene las cadenas del pueblo, y que no pueden (el pueblo) romperlas. Las administraciones populares acumularon una deuda exorbitante y sabotearon todo esfuerzo por parte de las administraciones estadistas por resolverlas.  El resultado es que la ilusión del ELA es rasgada por la mitad y hecha irreconocible y que la metrópoli retomó el poder de autodeterminación imponiendo una Junta de Supervisión Fiscal que le arrebata el derecho de gobierno propio a Puerto Rico casi totalmente, sólo hasta el punto de no revivir el grito de independencia de Betances y Albizu nuevamente.  Hoy, el Partido Popular Democrático es un partido ideológicamente quebrado y su definición de patria ambigua e ilusoria.

     Pero la situación de hoy nunca fue visualizada por Muñoz, pues su visión era de corte aristotélico en que el puertorriqueño era capaz de vivir solo y ser la nación latinoamericana más próspera de todas. Quizás Muñoz era idealista, pero no ciego.  Reconocía que para su visión de patria poder coagularse, eran necesarios ciertos pasos que llevarían hacia esa visión que el proyectaba.

     La visión de patria de Muñoz, expresada en su Diario, era grande y abarcadora.  Procederemos a citar los puntos clave de esa visión de patria a continuación.  Para Muñoz, su pueblo debía:

  • Abolir la pobreza bajo la definición de pobreza que le parezca razonable a mentes serenas
  • Abolición de desempleo, que es objetivo entretejido en el de abolir la pobreza
  • Educación de excelencia que lleve a una básica igualdad social aún dentro de las aparentemente inevitables desigualdades económicas, que, a su vez, deben reducirse considerablemente
  • Igualdad, en términos de excelencia científica, en los medios de preservar y mejorar la salud
  • Eliminación de arrabales y alto mínimo en la calidad de vivienda
  • Descontaminación y no-contaminación en todos sus aspectos: agua, aire, serenidad de belleza y auditiva, y desarme del crimen
  • Exploración de las múltiples formas de injusticias que resultan de desigualdades en propiedad, economía, poder, de las que provienen del infortunio humano
  • Zonificación rural que pare en seco el crecimiento de las ciudades y aún de la poblaciones pequeñas (por su mala planificación excepto en sus centros originales). Para acomodar la población y actividades y servicios crecientes, ubicación y planificación de ciudades nuevas pequeñas, digamos de 20,000 habitantes, de diseño variado, que puedan contener básicamente los medios de trabajo y recreo inmediato de sus habitantes.  Entre 40 y 50 de estas ciudades ocuparían entre mismo número de kilómetros cuadrados, o a lo sumo el doble y acomodarían la población hasta 2,000
  • Estímulo intenso a la planificación de la familia.[113]

Este desglose exhaustivo merece ciertamente merece análisis cuidadoso y exhaustivo de cada punto establecido por Muñoz.  Podemos comenzar con la fijación de Muñoz en eliminar la pobreza y el desempleo.  Esta postura es claramente basada en los escritos de Karl Marx, quien era el modelo político-ideológico de Muñoz desde muy joven.  Para Muñoz la abolición de la pobreza sólo era posible mediante una alianza con Estados Unidos, los que suministrarían los fondos necesarios para levantar al proletariado de la miseria.  Pero Muñoz fue realista, si quería abolir la pobreza debía sacrificar su sueño más preciado, la independencia de su pueblo.  Pero si escogía ese rumbo, el pueblo jamás lo perdonaría por encadenarlos en servidumbre a los Estados Unidos.  De ese punto nace el concepto del Estado Libre Asociado, el sueño de Muñoz de saciar los sueños de los demás y ahogar los suyos para lograr saciar su pueblo.  En algún rincón de su mente todavía contemplaba un futuro posible donde Puerto Rico sería libre y autónoma, con un verdadero pacto bilateral entre la isla y Estados Unidos de beneficio mutuo.

     Sobre ese punto podemos decir que Muñoz siempre fue un soñador y nunca perdió la esperanza, aunque luego, como hemos citado en entrevista con el Dr. Julio Quirós, Muñoz reconoció que un requisito para lograr su sueño era obtener representación en el Congreso estadounidense con poder del voto en dicha rama legislativa.[114]  Pero la anexión estaba fuera de consideración para Muñoz, como lo expresa en su Diario, pues su temor más grande era la profecía de Albizu.  Albizu sostenía que, de ser anexionados a los Estados Unidos, Puerto Rico perdería su identidad cultural y su etnia desaparecería, absorbida por la  amalgama de nacionalidades fundidas por el sistema estadounidense, que ya no se identificaban con su cultura y país de origen.  Lo que ambos líderes ignoraron era que los estadounidenses, quienes todos provienen de diferentes nacionalidades, celebran su herencia cultural con fiestas y paradas cada año, recordando su origen y tierra de sus antepasados. Hasta en ciertos estados de la Unión, como Texas, existe un sentido de cultura aparte del resto de la nación, a pesar de ser poblada mayormente por anglosajones.  Los tejanos se sienten nación aparte desde hace mucho y así lo expresan su gente, diciendo “soy tejano”, y luego dicen, “soy americano”.  Muñoz y Albizu se enfocaron en los grupos extremistas que permean la sociedad estadounidense y que proclaman superioridad racial y cultural sobre los demás.  Ese enfoque trajo el temor de la eliminación de la cultura puertorriqueña si la isla se anexionaba como parte de la Unión.  La oportunidad perdida por Muñoz y Albizu es todavía alcanzable, pero ambos líderes perdieron la oportunidad de crear el primer estado de la Unión donde la minoría nacional es la mayoría estatal.  Esto puede ser un motivo por el cual el Congreso ha dilatado el asunto de atender los reclamos de Puerto Rico.  La situación económica de la isla empeora la situación para el gobierno federal, pero podemos decir que la solución está bien encaminada, gracias a los esfuerzos y planificación de líderes estadistas que han logrado obtener  apoyo en el Congreso para finalizar el coloniaje de Puerto Rico y su admisión a la Unión federal.

Sin embargo, debemos examinar la visión de patria de Muñoz y las influencias sociopolíticas que lo llevaron a crear su visión de patria tan extensa.

Podemos analizar a continuación el plan de Muñoz de proveer igualdad en acceso a servicios de salud para todos los puertorriqueños.  Según sus palabras, Muñoz visualizaba un cuidado de salud de excelencia para todos los puertorriqueños.  Esta propuesta sale directamente de la doctrina marxista que aboga por igualdad de trato a todos los ciudadanos y la eliminación de la superioridad sobre el proletariado por la burguesía que recibía mejores tratos, debido al sistema capitalista que aventaja a los adinerados por encima de los necesitados.  La historia de Puerto Rico nos demuestra nuevamente que los sucesores de Muñoz hicieron poco para otorgar el derecho a la salud que él soñaba.  Nuevamente sería el partido opositor quien tomaría cartas en el asunto y produciría un sistema de salud que garantizaba excelencia médica para todos, no importara su estatus civil ni económico.

          En el año 1993 entra en efecto la administración del gobernador Pedro J. Rosselló González, quien hace su primer asunto en agenda el derecho a la salud para todos los puertorriqueños garantizado por ley.  En ese mismo año comienza la Reforma de Salud, que elimina el Plan Arbona que había sido implementado por Muñoz y mantenido hasta la administración Rosselló.   El plan de Rosselló entró en efecto casi de inmediato, vendiendo los hospitales regionales y Centros de Diagnóstico y Tratamiento (CDT), no para financiar la Reforma, sino para cortar y parar en seco una deuda estatal ascendiente que hubiera llevado a Puerto Rico a la ruina económica, mientras las administraciones populares anteriores consideraban al Plan Arbona[115] como garantía suficiente para el proletariado para proveer una salud de excelencia.  Según la consultora de servicios de salud, Dra. Silvia Arias, Ph.D., la decisión de Rosselló fue tomada para evitar que el Partido Popular pudiera detener en seco la Reforma si se creaba un plan piloto.[116]  Como líder ejemplar, y maestro estratega político, Rosselló eliminó quirúrgicamente el riesgo de oposición a su agenda por el pueblo, y trajo la justicia que Muñoz idealizó para su pueblo y su patria.  El Partido Popular ha intentado borrar de la memoria colectiva los logros del exgobernador Pedro J. Rosselló, pero sus esfuerzos sólo traen una interrogante; ¿Dónde está la obra popular después de Luis Muñoz Marín?  La respuesta todavía es esperada por este autor hasta este momento.

Como hemos mencionado antes, Muñoz se sentía muy identificado con el sector empobrecido de Puerto Rico, mucho más que Albizu, quien buscaba apoyo de la élite y usaba su trayectoria personal como carta de presentación, pero no procuraba mantener contacto cercano con dicha población.  Muñoz buscaba evitar que ningún puertorriqueño de las próximas generaciones tuviera que crecer en condiciones infrahumanas de pobreza, descalzo y con harapos por ropa.  Su solución para esto era la eliminación de los arrabales de la isla, y ubicar su población en casas decentes y vestirlos apropiadamente.  En este aspecto, Muñoz tuvo éxito parcial, pero muy notable. La iniciativa de Muñoz fue la creación de los proyectos residenciales conocidos comúnmente como caseríos. Muñoz acabó con el horror de la vida en los arrabales, pero no era completa la tarea sin también proveer una educación de excelencia.  Tampoco pudo eliminar la cultura de los arrabales con cambiarlos de vivienda.  Los triunfos de Muñoz en obtener beneficios para los desventajados fueron produciendo una cultura de ocio, pues el Estado proveía todo lo necesario, por lo tanto, no había que esforzarse ni sobresalir, pues los cupones ponían alimento en la mesa y el caserío cubría sus cabezas con techos de cemento.  Este autor piensa que muchos jóvenes brillantes echan a perder sus talentos, no por falta de acceso a desarrollarlos, sino por las ataduras culturales que les limitan aspirar a grandeza.  Esa frustración no es el único dilema de los residenciales públicos.  Al sacarlos de la pobreza, Muñoz convirtió el sector social de los residenciales en consumidores adictos al consumo constante y excesivo.  Esto trajo la criminalidad a niveles que hoy conocemos por medio de los periódicos y noticieros contemporáneos. Los residentes de los caseríos exigen más beneficios, pero rinden poco a cambio de ellos.

Esto nos trae a los siguientes dos puntos de la visión de patria de Muñoz: la descontaminación del ambiente y la eliminación del crimen por medio de remediar las injusticias sociales.  Ambas metas son inalcanzables sin un plan metódico y detallado que cambie el estilo de vida de los que sufren de injusticia social o económica.  Hay que cambiar la actitud del ciudadano que espera que el Estado le resuelva mientras se recuesta en la hamaca a esperar que el problema desaparezca. Hay que crear un nuevo tren de pensamiento en las actuales generaciones que sean engranadas en las mentes de las futuras generaciones, sin la mancha de aquellos que buscan lucrarse de la miseria de otros.  Más importante, hay que eliminar, o reducir por lo menos, la cultura consumista que crea dependencia en la ayuda externa para resolver y cuadrar la caja al final del día.

Sobre la expansión rural y el crecimiento de las ciudades sin planificación adecuada y medida como Muñoz proyectó, podemos decir que el crecimiento poblacional dejó ese plan natimuerto, pues a la industria de bienes raíces le conviene la expansión urbana sin limitaciones.  El sacrificio proviene de la eliminación gradual de tierra cultivable y de campo para la agricultura y ganadería.  El hecho que las carnes consumidas provienen de afuera sólo empeora la situación, pues elimina la necesidad de mantener una parte de la isla reservada para la economía agraria.  La expansión urbana elimina esa economía de cultivo y siembra cemento en lugar de café, caña o vianda, y priva de espacio de pastoreo de ganado. En nuestros tiempos casi todo es importado y la economía agraria es casi no existente. Las ganaderías se ubican en centros urbanos donde las reses y otros animales son enjaulados a producir leche o ser alimentados para el matadero con productos artificiales que los engorda, pero envenena su carne con toxinas que no tienen lugar en la mesa puertorriqueña.

El punto final, la planificación familiar, ha tenido cierto éxito, pero la falta de educación entre el proletariado boricua hace difícil que la planificación familiar tenga todo el éxito necesario.  En nuestros tiempos la falta de educación sexual lleva a muchas jóvenes a quedar embarazadas, mientras que  los jóvenes padres no están preparados para asumir su rol particular de criar hijos.  Como tendencia los padres adolescentes entregan sus hijos a sus padres y vuelven a cometer el mismo error que los hizo padres en primer lugar.  Como podemos ver, es un ciclo vicioso que sólo termina cuando los jóvenes deciden aceptar las consecuencias de sus actos y responder como adultos que han tenido que madurar rápidamente pero completamente por el bien de sus hijos, y así sentar ejemplo de qué hacer y qué no hacer.

Así resumimos los puntos principales de la visión de patria de Luis Muñoz Marín.  Hemos señalado sus virtudes y sus errores, y algo ya es claro, es más extensa que la visión de patria de Albizu, por los motivos antes expuestos de que Albizu se enfocó en la tarea del presente que era la liberación del coloniaje.  Muñoz, a su manera, también deseaba la independencia de Puerto Rico, pero su mirada al panorama económico lo hizo hacer un pacto con el diablo que mantendría a Puerto Rico en las cadenas del coloniaje por otro siglo más.  Teniendo en cuenta ambas visiones de patria, ahora procederemos a analizar ambas comparativamente y dilucidar ciertas preguntas. ¿Cuál era la más idealista? ¿Cuál era la más realista? ¿Cuál era la alcanzable? ¿Cuál era la más pragmática? Todas estas preguntas las contestaremos a continuación.

Capítulo 5

                    Análisis comparativo de las dos visiones y conclusión  

     Hemos llegado al punto más crítico de nuestra investigación. En los pasados cuatro capítulos indagamos en la historia de dos figuras claves del desarrollo político de Puerto Rico.  Examinamos con detenimiento los comienzos y evolución de don Pedro Albizu Campos, el Maestro del valor de la patria ante la opresión de la tiranía imperialista de los Estados Unidos.  Hemos estudiado cómo Albizu fue, de ser admirador de Estados Unidos, a convertirse en el más fervoroso oponente a su expansionismo imperialista.  Hemos visto el precio que Albizu pagó por defender su causa, y hemos estudiado cómo el movimiento nacionalista lo declara inmortal por su sacrificio abnegado.  Ciertamente Albizu es un prócer de Puerto Rico que siempre será recordado y discutido en tertulias infinitas en Puerto Rico y el mundo, pues Albizu era un luchador por la dignidad de su país, y no existe mayor distinción que esa en ninguna parte.  Pero Albizu era, como hemos dicho, el líder de la espada por la patria puertorriqueña.  Sus métodos de lograr la independencia nacen directamente de su inspiración en la lucha de independencia irlandesa, la misma que le fue ilustrada por sus maestros y consejeros jesuitas durante sus días en Harvard estudiando derecho civil.  Todo el discurso de Albizu es inspirado por su experiencia religiosa en la universidad, usando frecuentemente el concepto de la transfiguración divina como un proceso de la patria necesario para su avance como nación.  Debemos hacer énfasis en esta última terminología.  Puerto Rico es una nación en todos los aspectos excepto la soberanía y autonomía.  Es una cultura, es una tradición, es una idiosincrasia única en el mundo.  Esa nacionalidad la hace un premio único al país que lo pueda incluir dentro de sus constituyentes.  Estados Unidos ha dilatado en anexionar la isla precisamente porque si la isla fuera estado, sería el estado donde la minoría nacional sería la mayoría estatal, y cambiaría la composición electoral a nivel nacional.  Pero, así es la democracia, lenta y progresiva a pesar de su lentitud.  En nuestros tiempos estamos acercándonos al punto donde la anexión es inevitable.  La lucha de Albizu ha resultado ser infructuosa, pero no del todo.  La administración actual es estadista, pero su líder principal propuso al partido y al país una nueva visión.  El concepto se explica por sí solo:  51 o 1.  Por primera vez el liderato estadista considera la independencia como opción para el país salir adelante, si es que Estados Unidos no actúa sobre la situación colonial de Puerto Rico.  El gobernador Ricardo Rosselló Nevares revive el orgullo nacionalista al exigir respeto de Estados Unidos a Puerto Rico, y si el pueblo de Puerto Rico, en el referéndum más reciente, votó por la estadidad, no recibe respuesta de parte del Congreso, el gobernador Rosselló cambiará de rumbo hacia la independencia de Puerto Rico, restaurando al pueblo su orgullo nacional y resolviendo el asunto inconcluso de la democracia estadounidense.

     La visión de patria de Albizu era ambigua, pero tenía ciertos principios fundamentales que pudieran haber sostenido la isla económicamente.   Entre las ideas de Albizu estaba revivir el sueño de Bolívar, crear una confederación de repúblicas latinoamericanas que le hiciera frente al coloso estadounidense a nivel comercial y económico.  Este prospecto era irreal debido a la influencia externa de Estados Unidos que creó división entre los países latinoamericanos, saboteando los esfuerzos de Bolívar, y más tarde los de Albizu.  Esta visión era idealista, pero no podía sobrevivir el estatus actual de las naciones latinoamericanas, que son dividas irreconciliablemente entre sí.  Por lo tanto, podemos otorgar el premio de idealismo a la visión de Albizu, pero quizás podemos ver el otro idealista cuyas ideas no tenían base política ni histórica en mente cuando visualizó el futuro de su patria.  Muñoz creía ciegamente en el pacto bilateral entre Estados Unidos y Puerto Rico, pacto inexistente pues Albizu tenía razón en la naturaleza de la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos.  Al estudiar lo expresado anteriormente por varias fuentes, Muñoz buscaba una independencia política que no eliminase el beneficio de la economía central de la metrópoli e incluyera representación en el foro federal para que Estados Unidos siguiera pagando los gastos de los puertorriqueños, una sociedad entera convertida en adictos al consumo de bienes importados del exterior.  Esa visión era en un sentido más idealista que la visión de Albizu, pero a la misma vez cae en la visión más distorsionada de ambas visiones de patria, pues el concepto es lúdicro para cualquier mente con cimientos en la realidad política y económica actual.

     Sin embargo, los dos líderes encontrarían en uno al otro un amigo, pues Muñoz le concedió el indulto a Albizu mientras éste estaba encarcelado en la penitenciaria La Princesa en San Juan, a petición de la esposa de Albizu, Laura Meneses de Albizu, quien le informó al entonces Gobernador Muñoz Marín sobre la condición de salud de su esposo encarcelado.  Muñoz no sólo indulto a Albizu, sino que suspendió la vigilancia policiaca local que monitoreaba a Albizu constantemente.  Por su parte Albizu, alguna vez sintiendo desprecio por Muñoz y su complacencia con el gobierno federal, al salir de la cárcel decretó que nadie podía hablar despectivamente de Muñoz en su casa.

     No obstante, Albizu queda establecido como el visionario ambiguo, pues su visión de estructura política y económica no eran muy detalladas. Pero también es el más optimista, pues nunca dudó en la capacidad de Puerto Rico sobrevivir la separación de los Estados Unidos.  Muñoz, sin embargo, era más realista, estudiando la historia de aquellas repúblicas que habían apresurado su independencia y sacrificaron su oportunidad de crear una base económica sólida para sostener la base política y social de sus respectivos pueblos.  En este sentido, Muñoz cargaba la visión más realista de las consecuencias de la separación de Estados Unidos y cómo el titán continental podía condenar la isla a la pobreza extrema si así le parecía para obligar al pueblo a reclamar el dominio estadounidense con mayores restricciones que antes de ser independiente la isla, y crear una colonia adicta a la moneda estadounidense y su poder adquisitivo.  Muñoz abandonó su anhelo de independencia para alimentar a su pueblo, pero su decisión tendría repercusiones mirando al futuro.  En la visión del futuro de Puerto Rico, Muñoz no contó ciertos factores que serían causa del estancamiento de la economía local.  Uno de esos factores ignorados era la evolución de la ingeniería manufacturera que causaría el desplazamiento de empleados y oportunidades de empleo creadas inicialmente por Muñoz y el Partido Popular Democrático.  Las industrias radicadas en Puerto Rico optaron por reducir costos y aumentar ganancias desplazando a miles de obreros de sus trabajos y remplazándolos con maquinaria automatizada que no requería descanso ni salario.  Ese factor de por sí solo desbanca toda la plataforma de Muñoz mirando hacia el futuro.  La visión económica de Muñoz era una proyección en estado de éxtasis evolutivo, concebido de la noción de que los métodos de producción no avanzarían al nivel de desplazar la mano de obra humana.  Esto llevó la isla a comenzar a acumular su enorme deuda impagable para satisfacer el consumismo desmedido del pueblo mientras ignoraban cómo el Estado pagaría dicha deuda.  Para Muñoz, el flujo de inversión en el sector manufacturero era suficiente para sufragar los gastos incurridos por el pueblo.  La posibilidad de que ese flujo cesara era impensable para Muñoz, y eso nos trajo a nuestra situación actual.

     Muñoz se adscribía a una filosofía política llamada co-americanismo que promovía un Puerto Rico libre en plena relación de iguales con Estados Unidos.  Esto lo llevó luego a la conclusión antes mencionada de que Puerto Rico necesitaba más participación en el Congreso y que necesitaba el pueblo poder vivir sin la colonia atándolos a la servidumbre de la metrópoli[117].

     Es clave notar antes de terminar este estudio que antes del ascenso de Pedro Albizu Campos al liderato nacionalista, el movimiento carecía de la fuerza y energía del Maestro al defender la patria.  Antes de Albizu, los nacionalistas todavía pensaban que era posible tratar con los partidos autonomistas y anexionistas, y usaban la prensa más frecuente que Albizu para rendir opiniones tibias sobre los procedimientos de gobierno local.[118]

     La visión de Muñoz era la más práctica en comparación a la visión de Albizu, pero venía con el precio de cargar las cadenas coloniales indefinidamente.  En su propósito fue exitoso, trajo estabilidad financiera a Puerto Rico y acabó con los arrabales creando los residenciales.  Muñoz aseguró que cada joven en Puerto Rico tuviera una educación de calidad, pero no contó tampoco con la evolución de los sistemas educativos, lo cual llevó a la creación de la brecha entre la educación pública y privada en niveles de excelencia académica que experimentamos hoy día.  No obstante, el sistema público es donde florecen los estudiantes de la música y las bellas artes, con la Central High School siendo el nexo de los nuevos artistas y la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini el lugar para desarrollar los futuros músicos que proceden a continuar sus estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico.  El sistema privado no tiene escuelas especializadas en áreas de desarrollo de talentos humanistas ni enfoque en las humanidades como tal.  Solo el sistema público cuenta con estos centros de aprendizaje.  Pero hasta ahí llega la ventaja del sistema público, pues las escuelas públicas  rezagan en comparación con el sistema privado que se enfoca en las ciencias y matemáticas según el modelo estadounidense, el cual es sobrepasado por los sistemas de aprendizaje de Europa y Asia, particularmente Islandia y Japón respectivamente, que lideran la excelencia académica en el mundo.

     Nuevamente le otorgamos a Muñoz el premio de visión más práctica por eliminar el analfabetismo en la isla y crear generaciones de profesionales que llevarían el nombre de Puerto Rico por todo lo alto en el mundo, a pesar del esfuerzo de Estados Unidos de mantener una colonia ignorante satisfecha con panes y circos que los mantuviera presos y contentos en la caverna del colonialismo indefinido.

     La visión de desarrollo de la isla según Albizu era más austera, pero pudiera haber llevado al auto sustento que visualizaba para la isla.  Como hemos establecido anteriormente, Albizu creía en una economía agrícola y que el pueblo se alimentara con lo que producía, mientras la República cubría los gastos restantes con aduanas en sus puertos marítimos para navieras extranjeras que buscaban vender sus bienes en los mercados continentales y se reabastecían de provisiones y combustible en los puertos boricuas, al mismo tiempo vendiendo parte de su carga al pueblo pudiente.  Esto era específicamente la clase hacendada que se mantendría en control según la visión de Albizu.

     En un sentido ese plan era una traición al sector del cual vino el Maestro, el sector empobrecido de Puerto Rico.  Albizu debió creer que solo él tenía derecho de avanzar más allá de sus orígenes humildes y el resto eran ignorantes que debían seguir a los aculturados hacendados y bajar la cabeza ante ellos, pero nunca ante el estadounidense.  Fue en esta visión que Albizu falló en reconocer que sustituiría un opresor externo por otro local, todo creado por él.

     En cambio, Muñoz creía que esa clase empobrecida tenía derecho a evolucionar más allá  de donde vinieron y aspirar a un mejor futuro.  Es por eso por lo que Muñoz constantemente estuvo visitando los arrabales, haciéndose uno con los más necesitados y promoviendo un estilo de vida mejor.  Por otro lado, Albizu declamaba en las plazas públicas para reclutar e inspirar la gente en la causa de la independencia, pero nosotros no vemos a Albizu visitando al sector campesino para promover su mensaje.  La clara distinción entre los seguidores de Albizu y Muñoz es su calidad de vida y educación.  Albizu reclutaba jóvenes burgueses y Muñoz predicaba al proletariado desprovisto de ayudas, prometiendo mejorar su calidad de vida.  Esto coloca a Muñoz como el visionario más humanista en este análisis y deja a Albizu con la semblanza de alguien que reniega sus orígenes y busca influenciar a los que en un momento fueron más pudientes que él.  En términos de efectividad política, Muñoz sale victorioso precisamente por el voto jíbaro y Albizu fracasa en su intento de ser electo por depender de la clase hacendada e influenciada que consistía de pocos y los jíbaros la mayoría.  El discurso de Muñoz de “Vergüenza contra Dinero” logró liberar de las manos de los hacendados los votos que antes exigían sus patronos para elegir a los candidatos que ellos (los hacendados) preferían y creó la verdadera democracia en Puerto Rico al jíbaro votar por el que se interesaba en ellos, no en sus patronos que buscaban sostener el control político y económico de la isla en sus manos.  Albizu careció de visión de considerar a la clase pobre como fuente de apoyo, pensando en figuras revolucionarias de Latinoamérica como Simón Bolívar y José Martí, ambos cultos y educados, como el público que deseaba atraer.  La falla en su teoría es que Puerto Rico tuvo menos líderes pro-independencia que el resto de Latinoamérica por las políticas de España y sus gobernadores imperiales, como Miguel de la Torre, quien buscó opacar la visión de la soberanía con su famoso baile, botella y baraja, que reducía el descontento popular y creaba un pueblo contento con el estatus colonial mientras continuara la fiesta sin cesar.  Se requirió de Muñoz ser el líder que levantara al pueblo de ese letargo, andando entre ellos y conociendo sus necesidades reales y buscándole solución concreta.  Fue ese apoyo del sector empobrecido que le permitió a Muñoz llegar al Senado y luego a la presidencia de dicho cuerpo legislativo.  Esto consolida a Muñoz como el mejor líder entre él y Albizu.  Pero no necesariamente su visión de patria es mejor que la de Albizu.

     La gran limitación de Albizu fue que no pudo expandir sobre su visión de patria durante sus años de encarcelamiento y aislamiento del mundo exterior.  Dicho aislamiento lo privó de conocer los cambios que se daban en la isla en los círculos políticos, los cuales Albizu exhortaba a sus seguidores a ignorar, bajo la noción de que la política puertorriqueña era manipulada por Estados Unidos, y en eso tenía razón, pues Muñoz resultó ser el títere perfecto del Congreso al aplicar su agenda imperialista en la isla mientras Muñoz aseguraba al pueblo que todo era bajo un pacto bilateral de beneficio mutuo, concepto nulo desde la decisión del caso Sánchez Valle en el Tribunal Supremo federal.  Pero la táctica estadounidense de aislar a Albizu funcionó para ellos, pues los nacionalistas y su causa bajaron en número y prioridad para el pueblo. El pueblo puertorriqueño seguía a Muñoz hacia el progreso y la eliminación de la pobreza, asuntos que Albizu nunca expresó como prioridad sobre la independencia de la isla.  La causa nacionalista perdió su empuje con el paso del tiempo hasta que hoy día son una claque radical que ha perdido de vista el panorama y la historia de Puerto Rico y su relación con Estados Unidos.  Lo más importante de esa relación es la inevitabilidad de la anexión de Puerto Rico a la Unión por el espacio de tiempo que la isla ha sido colonia.   La trayectoria histórica de Estados Unidos es que todo territorio no incorporado pasa un tiempo extendido como tal, y luego es anexionado al gobierno federal, consumando la relación entre ambas entidades.  Nosotros creemos que la anexión es solo cuestión de tiempo en este punto que la anexión se lleve a cabo, pero ahora la pregunta es si queremos ser parte de un imperio en declive.  Estados Unidos ha sido marcado por ser uno de los países más retrógrados en distintas áreas de desarrollo en comparación con el resto del mundo, como procesos electorales, un área que Puerto Rico ya es más adelantado que Estados Unidos, educación, donde Europa y Asia superan a los Estados Unidos en los niveles formativos y estilos y enfoques de educación, salud, donde Puerto Rico tiene un sistema de salud superior al federal y de muchos estados de la Unión americana, entre varios otros.  Puerto Rico debería hacerse la pregunta si desea o no ser parte del imperio que nunca salió de su cuna o si puede ayudarlo a madurar contribuyendo a su evolución como nación.  Estados Unidos no ha pasado por los procesos de otras naciones que han renacido varias veces por revoluciones políticas, industriales, y sociales que han hecho a otros países mejor por el resultado de estas.  Esto incluye la redacción de sus constituciones por diferentes grupos políticos y sociales que han avanzado el país conformándolo al estado presente y llevándolo hacia un mejor futuro mejor preparado.  Estados Unidos cree que solo debe tener una Constitución y que todo intento de reescribirla es un asalto a su democracia.  Tampoco cree que debe mejorar su sistema educativo, pues son obsesionados con las ciencias y el avance de la tecnología, sin considerar las repercusiones sociales de dichos avances.  Lo que salva a Estados Unidos es su sistema democrático que, a pesar de ser lento y sufrir de administraciones que buscan limitar esa democracia, la misma avanza hacia el frente sin cesar, e inevitablemente se consolida como bastión de prensa libre, tribunales justos, y un pueblo unido bajo la misma causa, un mejor país.  Nosotros nos sentimos confiados de que la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos será el punto de despegue para un proceso de evolución social y política necesitada por Estados Unidos y que Puerto Rico puede proveer a la Unión la oportunidad de lograrlo.

     Una conclusión a la que podemos llegar es que, en términos de realismo, ambas visiones de patria, la de Albizu y la de Muñoz, no llegan a cumplir con proyecciones reales en términos de metas y métodos de alcanzar dichas metas.  Ninguna de las dos visiones contempla el avance de las ciencias, pese a que Muñoz favorecía el sistema de educación estadounidense que como hemos mencionado, su enfoque principal es las ciencias y matemáticas.  Ambas visiones eran de un Puerto Rico relativamente estático en su desarrollo como nación y su relación con los Estados Unidos, salvo que Albizu soñaba la Unión fuera del panorama mundial.  Aquí nuevamente nos encontramos mirando desde la periferia a visionarios estadistas como Luis A. Ferré y Pedro J. Rosselló, que siempre tuvieron el pulso de la relación con Estados Unidos y las tendencias globales en mente mientras laboraban no por un ideal, sino por un pueblo en necesidad de progreso y un mejor futuro.  En cierta medida Muñoz procuró esto más que Albizu, pero su metodología era fallida por su negación de reconocer los hechos.  Los hechos de que Puerto Rico era una colonia cuyo destino estaba al beneplácito del Congreso estadounidense.  Más sobre esto Muñoz creía que podía mejorar la situación de Puerto Rico mediante el diálogo constante con el gobierno federal.  Podemos atribuir esta filosofía a la trayectoria política del padre de Luis Muñoz Marín, Luis Muñoz Rivera, quien logró la autonomía de Puerto Rico negociando y usando el diálogo diplomático con España.  Pero Muñoz falló en su razonamiento.  Muñoz creía que Estados Unidos era un imperio igual que España, que se cansaría eventualmente del lastre colonial que no rendía beneficios concretos a la metrópoli continental y otorgaría a Puerto Rico la independencia eventualmente.  La realidad fue completamente en reversa al pensamiento de Muñoz.  Estados Unidos era una nueva clase de imperio que valoraba la posición geoestratégica de Puerto Rico para su Marina dominar el Atlántico y controlar el comercio occidental.  Puerto Rico para Estados Unidos era el bastión de defensa contra la Cuba comunista y su aliado la Unión Soviética en prevenir cualquier agresión de parte del bloque comunista global.  Más importante, el consumismo desmedido de Puerto Rico era fuente de ingresos para mercados estadounidense que se radicaban en la isla.  Esta tendencia continuó ininterrumpida hasta la primera década del Siglo XXI, cuando muchos comercios diferentes comenzaron a cerrar operaciones en Puerto Rico.  La recesión de 2009 marcó el final de la fiesta para Puerto Rico y el comienzo de realizar la deuda impagable que había incurrido el pueblo y sus administraciones pasadas.  El resultado de esta crisis económica es la salida lenta pero segura de muchos comercios e inversiones en la isla, causando un declive en generación de producto interno bruto que cubra los gastos ascendentes del pueblo y su gobierno.  Esto en torno creó la necesidad de pedir más préstamos hasta el punto de que no se podía pedir más crédito y los bonos emitidos por Puerto Rico fueron degradados cada vez más hasta ser bonos chatarra.  La visión de patria de Muñoz, que buscaba evitar la anexión, pero continuar el flujo de inversión de Estados Unidos nos ha llevado a ser despojados de nuestra facultad de autogobierno, con la imposición de la Junta de Supervisión Fiscal, que paraliza cualquier gestión del gobierno local y no le permite crear su propio presupuesto al gobierno local.

     La pregunta es, ¿pudiera la independencia habernos salvado de esta debacle?  Albizu hubiera afirmado tal aseveración, pero Muñoz le hubiese preguntado a Albizu ¿Qué del pueblo necesitado, del jíbaro descalzo y analfabeta, de las futuras generaciones no bendecidas de nacer de familias hacendadas e intelectuales? ¿Abandonarías a la mayoría del pueblo por una república en extrema pobreza sin infraestructura para progresar?  Estos son los factores que Albizu ignoró y Muñoz hizo prioridad en atender.  He aquí la verdadera muestra de ser líder, el poder de ver el macro y el micro y manejar ambas con los remos que tienes disponibles al momento.  Aunque hemos visto que Muñoz fue el títere del Congreso estadounidense durante su vida política, nunca perdió vista del necesitado y usaba su poder e influencia limitada en Washington para el beneficio de los desventajados.

     Albizu tuvo varios fracasos como líder de su causa. El fallo principal es que nunca estuvo en primera fila cuando jóvenes nacionalistas se enfrentaban a la potencia imperial.  No estuvo al frente cuando Elías Beauchamp e Hiram Rosado ultimaron al coronel Francis E. Riggs, y la policía ejecutó a los valientes patriotas, pero fue el despedidor de duelo de ambos, usando sus muertes para reclutar a otros a sacrificarse  por la patria.  Albizu no estuvo cuando Lolita Lebrón y otros nacionalistas abrieron fuego en el Capitolio federal, pero utilizó los eventos para crear sus discursos antiestadounidenses.  Albizu nunca tomó la decisión que tomaron Bolívar y Martí por igual, de salir al campo de batalla personalmente y arriesgar y entregar su vida por la patria amada.  Albizu reconocía que era el símbolo de la lucha de independencia, y sostenía que la lucha seguiría por encima de sus huesos, pero nunca tomó fusil en mano y luchó por la independencia como lo hicieron otros líderes revolucionarios antes que él.  Por ese motivo la causa nacionalista no crece en números significativos, y se mantiene marginado en el espectro político local.  La visión de patria de Albizu era marcada en sus discursos por ser fundada en la sangre de aquellos que sacrificaron sus vidas por un ideal cuyo líder nunca intentó defender más allá del púlpito del discurso, jamás tomando fusil, pero ensalzando a aquellos que morían por sus palabras.  En sus discursos usaba términos religiosos para galvanizar las masas a seguir su causa, ostentando decir que su revolución era mandato divino de la libertad que Dios confiere sobre todo ser humano[119]

     La causa muñocista sin embargo, nunca careció del liderazgo al frente de su líder, aquel poeta marxista que soñaba con un Puerto Rico libre y próspero, y tomó el tiempo de planificar cómo lo llevaría a cabo.  El símbolo de liderazgo puertorriqueño por la segunda mitad del Siglo XX hasta principios del Siglo XXI fue Luis Muñoz Marín y su ideal del pacto bilateral que nunca existió, pero creo la estabilidad necesaria para mover la isla hacia el futuro.

     Así podemos llegar a contestar las preguntas principales de esta investigación.  Si buscamos la visión más idealista, tenemos la visión de Albizu y su castillo en el aire de un Puerto Rico libre de influencia estadounidense encaminado a la confederación de las repúblicas latinoamericanas.  Si buscamos la visión más pragmática, miramos hacia Muñoz y su alianza político-económica con Estados Unidos.  Muñoz tuvo verdadero impacto en el desarrollo de la nación puertorriqueña, siendo el padre de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.  Albizu renegó de ser parte de la evolución política de Puerto Rico, sosteniendo que la misma era corrompida por intervención del gobierno federal.  Ese rechazo fue lo que condenó al nacionalismo a ser un grupo de extrema política y conocida violencia contra el gobierno establecido.  Los nacionalistas carecen de la habilidad de proyectar una visión concreta de desarrollo político, económico y social para Puerto Rico, si es que lograran la independencia de Puerto Rico en algún golpe de estado en cual no recibieran retaliación del gobierno federal, lo cual es irreal considerando cómo Estados Unidos defiende sus territorios en general.

     La visión de patria más realista también es atribuida a Muñoz en esta investigación, pues nos limitamos a dos figuras y obviamos la tercera de esta parte del desarrollo de Puerto Rico, la visión de Luis A. Ferré, que atiende muchos de los asuntos no resueltos por Muñoz ni Albizu y que toma una perspectiva que ninguno de los dos contemplaron jamás.  Esperamos poder expandir esta investigación en un foro más apropiado como una disertación doctoral en el futuro.  Pero por ahora, Muñoz es considerado más realista que Albizu en términos de visión de patria.

     En conclusión, nos encontramos con dos soñadores que construyeron castillos en el aire, un castillo se derrumbó por la falta de pragmatismo de su arquitecto.  El otro castillo se cayó de las nubes con el pasar del tiempo y la lusión de que sus fundamentos eran sólidos, cuando eran inexistentes.  Nos encontramos con dos figuras de la política puertorriqueña, unidos sólo por su anhelo de libertad del coloniaje, pero divididos por el método de obtenerla. Ambos eran soñadores y visionarios, pero su visión se distorsionaba cada vez más con el pasar del tiempo, hasta hoy en día cuando sus seguidores siguen cazando la quimera de la independencia por los mismos medios de sus figuras heroicas del pasado, sin considerar los cambios que se han suscitado en el tiempo desde que ambos partieron a hacer realidad su sueño mutuo, pero por caminos diferentes.  Sea cual sea el resultado actual, la memoria de Albizu y Muñoz siguen presentes en las memorias de los seguidores de su doctrina particular, ciegamente persiguiendo la meta que hoy en día es más confusa que lo que ambos visionarios pudieron dilucidar en sus vidas.  Los seguidores de Muñoz se empeñan en insistir que no necesitan igualdad de derechos ante los Estados Unidos, sino que necesitan más dinero entrando a sus arcas para costear su estilo de vida consumista a nivel adictivo.  Los nacionalistas siguen gritando que se vayan los yanquis, pero no dicen qué pasa después, excepto mencionar las ideas de personas que su Maestro hubiese repudiado más que los Estados Unidos, como Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, cuya doctrina y barbarie es rechazada por los países desarrollados del mundo y aplicados en los países subdesarrollados, en los cuales pudiera haber caído Puerto Rico si Albizu hubiese triunfado en su lucha, y quizás no.  Estamos jugando un juego de suposiciones con la visión de Albizu, pues él nunca se sentó a pensar que seguía después de la independencia y la tortura sufrida a manos del gobierno estadounidense quebró su mente y espíritu de lucha, hasta le robo de su voz al final de sus días, y de tal manera permitió que entrara la doctrina comunista al discurso nacionalista puertorriqueño, idea que hubiese horrorizado a Albizu y la cual él mismo hubiese aplastado como joven escorpión antes de que se proliferara.

     En cambio, los populares de nuestros tiempos solo creen en extender la ilusión de la existencia del Estado Libre Asociado para tener un sostén en el ámbito político actual.  El Partido Popular Democrático de Muñoz perdió su propósito el momento en que se dejó claro que Puerto Rico siempre ha sido colonia y nunca existió pacto bilateral de beneficio mutuo entre Puerto Rico y los Estados Unidos.  La visión de Muñoz murió con su retiro de la vida política, pues sus herederos nunca lucharon por su verdadero sueño, la independencia de Puerto Rico.  Los herederos políticos de Muñoz solo buscaron mantener la ilusión del ELA para mantenerse en el poder sin proponer nada nuevo para el pueblo, sino la continuación de modelos fuera de fecha y efectividad.

     Por tanto, habiendo hecho la investigación basado en los hechos sustanciados por las fuentes primarias y secundarias estudiadas en este proyecto, mostramos a Muñoz como el padre del Puerto Rico actual, pero mantenemos que el panorama es más amplio de lo estudiado aquí y merece mayor investigación en una disertación doctoral en el futuro.  Sometemos a consideración del lector validar nuestros hallazgos e invitamos a ser cuestionados irreverentemente por cualquiera que pueda presentar evidencia de algún fallo de análisis en esta investigación, pues sólo así podemos progresar, según las palabras de Jacob Bronowski.  Invitamos a seguidores de Muñoz y de Albizu por igual a analizar y ofrecer respuesta a esta tesis investigativa sobre la visión de patria de sus respectivos líderes.

                                                                 Fin

Bibliografía

Fuentes primarias

Archivo

Fundación Luis Muñoz Marín

  • Recortes de periódicos El Imparcial y El Diario de Nueva York del año 1953
  • Discurso de Luis Muñoz Marín en 1951
  • Documento autobiográfico de Luis Muñoz Marín
  • Transcripción de discurso de Pedro Albizu Campos por la Policía de Puerto Rico, fecha no disponible
  • Copia de acta de nacimiento e inscripción en el registro demográfico del municipio de Ponce
  • Carta de José De Diego recomendando a otorgación de beca académica para Pedro Albizu Campos año 1912

Archivo Universitario, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras

  • Fotografía ilustrando la violencia del día del motín de la FUPI contra los cadetes del R. O. T. C.

Centro de Investigaciones Históricas, Universidad de Puerto Rico

  • Periódico El Mundo, año 1919
  • Panfleto del Partido Nacionalista sobre la juventud de Pedro Albizu Campos en La Voz del Obrero, año 1972, originalmente publicado en 1919
  • Periódico El Mundo año 1921

Biblioteca Lázaro, Universidad de Puerto Rico

  • Periódico El Mundo año 1947

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Tratado de Paris de 1898 en formato pdf., accesado por la Biblioteca Jurídica Virtual de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres (Col. BT), Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Números 7, 9, 20, 44, 49

Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII Colecciones Privadas y Donativos, Colección pedro Aponte Vázquez, y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacios 22.1, 28.1, 29.1, 32.1, 48.1, 50.1, 59.1, 62.1, 72.1  

Colección del periódico El Mundo de la Colección Puertorriqueña de la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico

       Tesis y Disertaciones consultadas
       Emilio Ceruti, La americanización del discurso      historiográfico. Un análisis crítico del discurso sobre el 1898 puertorriqueño en un texto de amplia circulación para la educación media superior, Universidad de Puerto Rico, 28 de septiembre de 2011
       Gerald J. Meyer,  PEDRO ALBIZU CAMPOS, GILBERTO CONCEPCIÓN DE GRACIA, AND VITO MARCANTONIO'S COLLABORATION IN THE CAUSE OF PUERTO RICO'S INDEPENDENCE Centro Journal, vol. XXIII, núm. 1, 2011, pp. 87-123 The City University of New York New York, Estados Unidos, https://www.redalyc.org/pdf/377/37722223004.pdf
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Carlos Rojas Osorio, Actualidad de Pedro Albizu Campos,  http://www.80grados.net/actualidad-de-pedro-albizu-campos/

Fuentes secundarias

Libros consultados

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Samuel P. Huntington, The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order, 1996, Simon & Schuster, New York

Carlos Zapata Oliveras, Luis Muñoz Marín, Estados Unidos y el establecimiento del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (1946-1952)

Artículos de Periódicos

La lucha del Gobierno de Puerto Rico contra la Junta de Supervisión Fiscal, por el Lcdo. Cristian González, en microjuris.com,  https://aldia.microjuris.com/2018/08/22/la-lucha-del-gobierno-de-puerto-rico-contra-la-junta-de-supervision-fiscal/

SISTEMA POLÍTICO, autor no especificado, accesado en Internet vía el portal https://www.eleconomista.es/especiales/elecciones-estados-unidos/sistema-politico.php

A los 100 años del prócer Luis Muñoz Rivera, escrito por LA CORDILLERA, miércoles 23 DE NOVIEMBRE DE 2016, autor no mencionado, en el portal de Internet, http://www.lacordillera.net/index.php?option=com_content&view=artcle&id=9730:a-los-100-anos-del-procer-luis-munoz-rivera&catid=42:noticias&Itemid=109

ELNUEVODIA.COM, “Votarán en bloque la delegación del PPD”, portal digital del periódico El Nuevo Día, accesado el 23 de septiembre de 2018, autor no mencionado en la página web. https://www.elnuevodia.com/noticias/politica/nota/votaraenbloqueladelegaciondelppd-825422/

Opinión de Héctor Jiménez Juarbe sobre la salida de las provisiones de la sección 936 y la falta de acción del gobierno de Pedro J. Rosselló para defender dichas provisiones económicas. https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/loqueocurrioconla936-columna-2104287/

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Artículos y fuentes de Internet

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http://latinopia.com/latino-history/biography-pedro-albizu-campos/

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Standish, Peter, Una perspectiva sobre la historia de los moros en España, ACTAS XXXVII (AEPE), Centro Virtual Cervantes, accesado el 12 de enero de2019,https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/congreso_37/congreso_37_33.pdf

La Importancia de las Misiones Coloniales Españolas en Nuestra Historia Nacional y Nuestro Patrimonio Común con España, México y América Latina en https://www.nps.gov/subjects/travelspanishmissions/la-importancia-de-las-misiones-coloniales-espanolas-en-nuestra-historia-nacional-y-nuestro-patrimonio-comun-con-espana-mexico-y-america-latina.htm

Frases de Pedro Albizu Campos en http://www.encaribe.org/Files/Personalidades/pedro-albizu-campos/texto/Frases%20Pedro%20Albizu%20Campos.pdf

Entrevistas y anécdotas personales

Conversación con don Cecilio Pedrosa Suárez sobre el tema del cambio de visón de patria de Don Pedro Albizu Campos, en diciembre de 2001 en su residencia en Caguas, Puerto Rico

Conversación con el Dr. Pablo J. Hernández entre los meses de noviembre a diciembre de 2013 sobre la historia colonial de Puerto Rico.

Conversación con la Dra. Silvia Arias el 31 de octubre de 2018 sobre la implementación de la Reforma de Salud y como la misma cumplía la visión de patria de Muñoz donde líderes populares habían fallado en cumplir dicha visión de patria en ese aspecto particular y otros aspectos también discutidos durante la noche del 31 de oct. de 2018.

Entrevistas con el Lic. Antonio Molina, abogado e historiador, durante el 24 de noviembre de 2016 hasta el 2 de diciembre de 2016 en sesiones individuales.

Índice de Anejos

Anejo del Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 7

Anejo del Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 9

Anejo del Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 20

Anejo del Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 44

Anejo del Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 49

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 22.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 28.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 29.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 32.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 48.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 50.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 59.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 62.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 71.1

Anejo de la Colección de Archivos del periódico El Mundo, 17 de diciembre de 1947, p. 1, 15

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldán, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 32.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldán, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 48.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldán, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 50.11

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldán, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 62.1

Anejo de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldán, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 71.1

Anejo de la Colección de Archivos del periódico El Mundo, 17 de diciembre 1947, p. 1.5

Discurso de Luis Muñoz Marín en conmemoración del aniversario del natalicio de  Luis Muñoz Rivera en Barranquitas, 17 de julio de 1951

Tratado de París de 1898 en formato pdf, accesado por la Biblioteca Jurídica Virtual de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Artículo 667-AU887-2014-Ataque R.O.T.C., Archivo Universitario, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras, creado en 1969-09-26, Consultado el 5 de diciembre de 2018.

Native American Heritage, American Indian Treaties, American State Papers, en https://www.archives.gov/files/research/native-americans/reference-reports/published-govt-sources.pdf, accesado por vía de www.archives.gov/research/native-americans/treaties…..

Entrevista con el Dr. Julio Quirós en la Fundación Luis Muñoz Marín el 10 de enero de 2018


[1] Francisco Scarano menciona que desde la fundación del Partido Unión en 1904 los puertorriqueños habían comenzado a ponderar su definición en tres posible encarnaciones, estadidad, independencia y autonomía.  Aunque el Partido Unión descartó la estadidad en 1913, el movimiento estadista continuó perseverando gracias a los esfuerzos de José Celso Barbosa y otros líderes estadistas. Scarano, Francisco A. Puerto Rico: Cinco Siglos De Historia. Tercera ed. México, D.F.: Mc Graw-Hill, 2016., p. 519, 423, 720

[2]Scarano, Francisco A. Puerto Rico: Cinco Siglos De Historia. Tercera ed. México, D.F.: Mc Graw-Hill, 2016. , p. 503

[3] Stanley Lane-Pool en Peter Standish describiendo las consecuencias de la Reconquista en España durante el reinado de los Reyes Católicos Fernando e Isabel. Peter Standish, Una perspectiva sobre la historia de los moros en España, ACTAS XXXVII (AEPE), Centro Virtual Cervantes, accesado el 12 de enero de 2019, https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/aepe/pdf/congreso_37/congreso_37_33.pdf

[4] Ver “La Importancia De Las Misiones Coloniales Españolas En Nuestra Historia Nacional y Nuestro Patrimonio Común Con España, México y América Latina.” n.d. National Parks Service. U.S. Department of the Interior. Accesado June 11, 2019. https://www.nps.gov/subjects/travelspanishmissions/la-importancia-de-las-misiones-coloniales-espanolas-en-nuestra-historia-nacional-y-nuestro-patrimonio-comun-con-espana-mexico-y-america-latina.htm.

[5] Ver el Tratado de Paris de 1898 en https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2525/14.pdf para detalles del proceso de negociación entre España y Estados Unidos y los resultados de las negociaciones finales.  Aquí se puede apreciar el naciente imperio estadounidense luego de dominar el territorio continental de Norte América y comenzar a expandir hacia los mares del Atlántico y el Pacífico con la adquisición de las Filipinas, Puerto Rico y las Antillas Menores, respectivamente. Ver anejo.

[6] Esta descripción es ofrecida por el autor como conclusión de estudiar la conducta imperialista de Estados Unidos hacia Puerto Rico.  El abandono del gobierno federal desde los años de 1980 hasta el presente indica que Puerto Rico es considerado por la metrópoli como una carga, la cual no pueden determinar si deberían continuar cargando o desprenderse de ella o, como es la esperanza de los estadistas, que el gobierno federal evolucione de imperialismo colonial a repúblicas unidas contra el imperialismo en el mundo, concediendo a Puerto Rico la estadidad y reafirmándose contra toda forma de imperialismo en el mundo.  Es la esperanza del autor que Estados Unidos recuerde su procedencia de colonias oprimidas por un régimen imperial que no le otorga el voto ni influencia en la decisiones sobre su futuro doméstico.  Otorgando la estadidad a Puerto Rico concluye el asunto irresuelto de la democracia estadounidense, como argumenta el exgobernador Pedro J. Rosselló en su libro The Unfinished Business of American Democracy donde plantea el argumento por la estadidad para Puerto Rico ante los hechos de que la isla es la última colonia en el mundo.}

[7] Ver detalles en Denis, Nelson A. 2016. War against All Puerto Ricans: Revolution and Terror in Americas Colony. New York: Nation Books, y la página web del libro, que ofrece un resumen exacto del contenido del libro, https://waragainstallpuertoricans.com 

[8] Gallisá, Carlos. 2009. “Pedro Albizu Campos, Maestro y Apóstol.” Semanario Claridad, February 7, 2009. https://connuestraamerica.blogspot.com/2009/02/pedro-albizu-campos-maestro-y-apostol.html.

[9]Luis Muñoz Rivera, en Pilar Barbosa de Rosario, en Monge José Trías. 1980. Historia Constitucional De Puerto Rico. Vol. 1. Río Piedras, P.R.: Editorial Universitaria., p. 85

[10] Material extraído de www.archives.gov/research/native-americans/treaties sobre la historia de los tratados entre los Estados Unidos y las naciones indígenas de territorios arrebatados por los Estados Unidos al éste no reconocer la legitimidad de las naciones indígenas como naciones individuales y proceder a ocupar las tierras y acorralar los indígenas en pequeñas reservaciones donde eran controlados y limitados por el gobierno federal

[11] Ibid., www.archives.gov/research/native-americans/treaties

[12] Entrevista telefónica con el Lic. Antonio Molina, abogado e historiador durante el 24 de noviembre de 2016

[13] Entrevista con el Lic. Antonio Molina, durante el 28 de noviembre de 2016

[14] Conversación con el Dr. Pablo J. Hernández entre los meses de noviembre a diciembre de 2013 sobre la historia colonial de Puerto Rico. En ese momento comentábamos el Dr. Hernández y yo sobre la diferencia entre Puerto Rico y Cuba en términos de la lucha por la individualidad y la independencia. El Dr. Hernández mencionó al Gobernador de la Torre como factor importante en evitar la insurrección en Puerto Rico, citando que los puertorriqueños eran muy propensos a ser distraídos y complaciente ante la política de de la Torre, el cual mantuvo la isla en bendita ignorancia con el constante festejo y el flujo de vino que dormían la conciencia colectiva del pueblo.  El Lic. Antonio J. Molina confirmó esta opinión del Dr. Hernández en conversación telefónica el 4 de abril de 2014.

[15] Entrevista telefónica con el Lic. Antonio Molina durante el 28 de noviembre de 2016

[16] Entrevista con el Lic. Antonio Molina, durante el 28 de noviembre de 2016

[17] El término de trigueño se refiere a la distinción particular del puertorriqueño de proceder de tres razas distintas fundidas en una por generaciones de mestización entre la raza europea proveniente principalmente de España, aunque Puerto Rico tuvo otras nacionalidades europeas en sus tierras, pero la española era la dominante. La segunda es la hoy casi desaparecida raza indígena, y decimos esto porque se ha demostrado que el gen perdura en algunas familias hasta nuestros tiempos.  La tercera es la raza africana negroide que fue traída a la isla por los españoles como esclavos y se produjeron generaciones de mezcla de blanco con indio y con negro que fue produciendo el trigueño, la fusión final de las tres razas.  Cada puertorriqueño tiene esta característica en su genealogía debido a la naturaleza insular de Puerto Rico y sus dimensiones de espacio que eliminaban las barreras raciales en cuanto al apareamiento de la población desde la ocupación española en adelante

[18] Conversación con Cecilio Pedrosa Suárez sobre el tema del cambio de visón de patria de don Pedro Albizu Campos, en diciembre de 2001 en su residencia en Caguas, Puerto Rico

[19] Ver conversación con Cecilio Pedrosa Suárez

[20] Manuel Maldonado Denis, en, Monge José Trias. 1980. Historia Constitucional De Puerto Rico. Vol. 2., Cap. XX, pp.183-184

[21] Esta conclusión es derivada del libro de Dennis Maldonado “War Against All Puerto Ricans”, en su capítulo sobre la vida de Albizu describiendo las medidas que Estados Unidos tomó para suprimir y extinguir toda noción de independencia para Puerto Rico, incluyendo la Ley de la Mordaza de 1953 que prohibió de manera similar a la opresión imperial de Inglaterra contra sus colonias de hablar o izar banderas que no fueran las del imperio.  Esta información está disponible en https://waragainstallpuertoricans.com/pedro-albizu-campos/

[22]El fascismo es un movimiento político y social que nació en Italia de la mano de Benito Mussolini tras la finalización de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un movimiento totalitario y nacionalista, cuya doctrina (y las similares que se desarrollaron en otros países) recibe el nombre de fascista. El fascismo se propuso como una tercera vía ante las democracias liberales (como la estadounidense) y el socialismo (la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Además del régimen de Mussolini en Italia, se califica como fascistas a la Alemania de Adolf Hitler y la España de Francisco Franco. El fascismo se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo. La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en manos de un partido único. El Estado fascista ejerce su autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda (incluyendo la manipulación del sistema educativo). El líder fascista es un caudillo que aparece por encima de los hombres comunes. Mussolini se autodenominaba como Il Duce, que deriva del latín Dux (“General”). Se trata de liderazgos mesiánicos y autoritarios, con un poder que se ejerce de manera unilateral y sin ningún tipo de consulta. (Consulta hecha en http://definicion.de/fascismo/  el 22 de ene. de 17

[23] Carmelo Rosario Natal, en José Trías Monge, Historia Constitucional de Puerto Rico Tomo 2, Cap. XX, pp.180-182

[24] Karl Marx es el autor de Das Kapital, la piedra angular de la filosofía política y económica del socialismo y el Manifiesto Comunista en conjunto a Friedrich Engels donde exponen los ideales del socialismo, que es frecuentemente confundido con el comunismo, aunque son dos filosofías muy distintas. Por un lado, el socialismo hace un llamado a la vida comunal y la disolución de los centros de poder y la igualdad de status social entre la comunidad donde nadie tiene poder sobre otro particular miembro de la comunidad y todos los bienes materiales son distribuidos equitativamente entre todos los integrantes de dicha comuna. La filosofía marxista nunca ha sido aplicada de la manera exacta en la que delineó el propio Marx más se desarrollaron dos versiones que la interpretan, una más correctamente que la otra. La más aproximada a la filosofía marxista no es como muchos piensan el comunismo leninista, sino la fórmula de la democracia social, sistema que en nuestros tiempos ha echado raíces profundas en la Europa Occidental y partes de Asia. El comunismo leninista-estalinista se aparta de la filosofía marxista al centralizar el gobierno y crear control sobre la población a nivel despótico. En esto se identifica el ideal comunista más con el fascismo de Mussolini y Hitler que con la propuesta de Marx y Engels en el Manifiesto, pero es el comunismo soviético que representa erróneamente para el mundo entero la encarnación de la filosofía de Marx. 

[25] Adam Smith es el autor del libro La riqueza de las naciones, donde propone la filosofía del capitalismo económico, el cual establece la métrica para medir el poder de las naciones basado en poder adquisitivo, contrario a la métrica anterior, que siempre había sido poderío de sus ejércitos.   Smith establece que es el poder adquisitivo, por vía de la moneda de las naciones, que sienta la escala de desarrollo de las naciones, a través de la riqueza de sus ciudadanos y su prosperidad individual.  La filosofía de Smith establece que un individuo puede generar tanta riqueza como sus recursos personales permitan y dicha riqueza establece su posición dentro de la comunidad como persona pudiente o no pudiente si no genera riqueza.  La filosofía de Smith es la opuesta de Marx que argumenta por la equidad e igualdad entre todos los miembros de la comunidad y la repartición igual de los bienes de la comunidad entre sus integrantes, proveyendo bienestar a aquellos incapaces de mantenerse a ellos mismos.  La filosofía económica de Smith es más darwinista al plantear que solo aquellos que producen riqueza pueden competir por ventaja económica y que los desvalidos son un lastre al progreso que poco a poco irá desvaneciendo con el advenir de nuevas generaciones de empresarios y creadores de riqueza, los desvalidos siendo solo un recuerdo lejano en la visión de Smith.

[26] Entrevista con el Lic. Antonio Molina, abogado e historiador el 2 de diciembre de 2016 donde el Lic. Molina usa el término citado de manera sarcástica y cínica frente a la clara muestra de opresión por parte de Estados Unidos hacia sus colonias desde el comienzo de su expansión agresiva por el continente norteamericano y su expansión hacia las Islas Filipinas y las Antillas Mayores y Menores, empezando por Cuba, que según Molina, Estados Unidos salivaba por tener dentro de su poder y al fracasar vierten su frustración sobre Puerto Rico con una actitud de indiferencia y abandono total a sus necesidades. Esto, según explica también el Lic. Molina, no cambia hasta la administración de Franklin Delano Roosevelt, cuando el gobierno federal comienza a fijarse en Puerto Rico y su economía en ruinas debido al abandono del poder imperial y gobiernos insulares casi impotentes que se consternaban por repartirse el poder y usar el status como herramienta para asegurar votos de la población local mientras la situación económica empeora y es desatendida por el gobierno insular y el gobierno federal.

[27] El destino mencionado aquí es el desmoronamiento económico y político de los Estados Unidos según dicta la teoría de Samuel P. Huntington en su libro The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order, donde propone la teoría de la rueda de las civilizaciones, donde cada civilización corre un ciclo de origen, ascenso, cénit, declive, decadencia y colapso ante el surgimiento de otra civilización que reemplaza en la posición de poder a la civilización en declive.  Según Huntington, la civilización occidental está en su fase de declive, entrando en su fase de colapso inminente.  La civilización en auge es la cínica y la islámica, que compiten activamente por ser la próxima gran civilización mundial. 

[28] Esta conclusión es tomada basada en los datos contemporáneos sobre la guerra aduanera que Estados Unidos libra contra países extranjeros como China y Japón. Durante la segunda mitad del Siglo XX, ambos países han deseado tener un punto de acceso al Océano Atlántico que Puerto Rico le podría proveer.  Ahora, cuando la administración del presidente Donald J. Trump ha alienado sus aliados en la Unión Europea y Asia conjuntamente debido a su política nacionalista e aislacionista que va derrumbando las alianzas creadas durante décadas por administraciones anteriores a la actual.  Por regla natural de relaciones internacionales, si un país no puede pagar su deuda a otro país el retenedor de la deuda puede recurrir a corte, en este caso La Haya, y comenzar a reclamar territorio del país deudor como compensación de la deuda.  El país que retiene la deuda puede escoger que terrenos cobran de acuerdo a la deuda existente.  En el caso de Puerto Rico y los demás territorios no incorporados, éstos serían de los primeros disponible para saldar la deuda.  Sin embargo, agencias noticieras nacionales de Estados Unidos han señalado que en todo caso de un cobro de la deuda por cualquier país que Estados Unidos esté endeudado con el puede compensar al retenedor de la deuda ofreciéndole todos los territorios no incorporados para reducir la deuda sustancialmente, pero en ningún sentido en su totalidad.  El valor total de los territorios no incorporados no llega ni siquiera a un décimo de la deuda nacional, y por lo tanto los retenedores de la deuda procederían a apropiarse de tierras federales y estatales, sistemáticamente desmantelando los Estados Unidos de Norteamérica por el bolsillo, o mejor dicho, por el hoyo en su bolsillo que no le permitió pagar sus deudas.

[29] Este dato no es confirmado debido al matrimonio de Albizu con Laura Meneses, quien era marxista y socialista.  Es difícil imaginar que su matrimonio hubiera tenido éxito al ser de percepciones políticas totalmente opuestas.  Es conocido que Meneses de Albizu recurrió a Muñoz Marín cuando éste fue electo gobernador para que le ofreciera el indulto ejecutivo a Albizu cuando estaba en la prisión de La Princesa en el viejo San Juan.  Muñoz nunca hubiese emitido un indulto a un fascista con el final de la Segunda Guerra Mundial todavía causando olas entre la población local y más importante, el foro federal que era vital para la agenda personal de Muñoz como gobernador para obtener las concesiones que Washington le ofreció a Puerto Rico.  La inclinación socialista de Laura Meneses fue confirmada por el Dr. Julio Quirós durante la entrevista en la Fundación Luis Muñoz Marín el 10 enero de 2018

[30] Cuando nos referimos a opresión imperial nos referimos al nivel de supresión política por parte de Estados Unidos hacia cualquier anhelo o pensamiento de independencia, con el propósito de mantener control militar sobre un punto estratégico geopolítico.

[31] Copia literal de Acta de Nacimiento de Pedro Campos, hijo ilegítimo de Juliana Campos y nieto de Ana María Campos, Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 32.1, fechado en la colección en el año 1921. Ver anejo.

[32] Se describe un falangista según el concepto de falangismo español, que es la ideología y movimiento políticos propios de Falange Española, agrupación política fundada por José Antonio Primo de Rivera (1903-1936) basándose en el ideario del fascismo italiano.

“a partir de abril de 1937, el falangismo fue el componente ideológico más identificable del franquismo, al que trasmitió un discurso político revolucionario y una concepción totalitaria y fascistizante de la organización del Estado y de la sociedad”, según definida por el Diccionario Oxford en español en la página web https://es.oxforddictionaries.com/definicion/falangismo

[33] Entrevista con el Dr. Julio Quirós, Director de la Fundación Luis Muñoz Marín, el 10 de enero de 2018. Ver anejo.

[34] Monge José Trías. 2007. Puerto Rico: Las Penas De La Colonia más Antigua Del Mundo. San Juan: Universidad de Puerto Rico. Capítulo 1, pág. 6

[35] Curso de historia de España #9: Siglo XIX, accesado por el portal https://espanolplus.com/curso/historia-espana/siglo-xix/ el 13 de enero de 2019

[36] Treaty of Paris 1898, Library of Congress, accesado por Internet el 8 de enero de 2018

[37] Entrevista telefónica con el Lcdo. Antonio J. Molina el 18 de enero de 2018

[38]HISTORIA DE PUERTO RICO LECTURA 5 – Puerto Rico y el juego mundial, el siglo XVI, https://repasopcmasumet.files.wordpress.com/2008/12/hpr_s-xvi1.pdf

[39] Entrevista con el Dr. Julio Quirós en la Fundación Luis Muñoz Marín el 10 de enero de 2018. Ver anejo.

[40] Según Ferri en su disertación, señala a Juan Antonio Corretjer mencionando que Albizu, desde su temprana juventud añoraba la independencia para Puerto Rico.  Aparte, el Dr. Julio Quirós establece que Albizu contemplaba la estadidad como una manera de independencia para Puerto Rico en alianza con los Estados Unidos para asegurar la prosperidad económica y social al igual que política de Puerto Rico. Ver entrevista al Dr. Julio Quirós en anejos.

[41] Entrevista con el Dr. Julio Quirós en la Fundación Luis Muñoz Marín el 10 de enero de 2018

[42] Ledeca, Miguel, Pedro Albizu Campos, heroe de Puerto Rico y America Latina, extracto de El Correo, 10 de abril de 2004, accesado el 26 de junio de 2017

[43] Ver Copia literal de Acta de Nacimiento de Pedro Campos, hijo ilegítimo de Juliana Campos y nieto de Ana María Campos en anejos.

[44] Ver anejo de Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan

[45] Ver anejo de Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 9

[46] Ferri, p.36-37

[47] Ver anejo de Entrevista con el Dr. Julio Quirós.

[48] Entrevista telefónica con el Lic. Antonio Molina el 28 de marzo del 2018

[49] No ponemos en duda el testimonio del Dr. Quirós, pero es necesario señalar la otra cara de la moneda con los testimonios de aquellos que, igualmente que el Dr. Quirós está dedicado a preservar la memoria de Muñoz Marín, hay muchos llamados a contar la historia de Pedro Albizu Campos según su entendimiento y experiencia de haber interactuado con él directamente.

[50] Dennis Maldonado, War Against All Puerto Ricans, accesado en Internet en https://waragainstallpuertoricans.com/pedro-albizu-campos/ el 26 de junio de 2017

[51] José E. López, en Ferri, Michael Joseph, Pedro Albizu Campos, “El Maestro”: Translation and rhetorical analysis of selected speeches, Temple University, disertación doctoral, 1984, p.19

[52] http://latinopia.com/latino-history/biography-pedro-albizu-campos/

[53] Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja Álbumes de recortes de periódicos, Cartapacio 1, Número 7. Ver anejo.

[54] Referencias de http://www.ushistory.org/documents/monroe.htm y http://projects.leadr.msu.edu/usforeignrelations/exhibits/show/manifest-destiny/origins-of-the-ideology-of-man sobre el contenido del discurso del Presidente James Monroe al Congreso de los Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, y descripción del origen de la filosofía política y territorial de Estados Unidos conocido como el Destino Manifiesto.

[55] George Wright en su artículo The Theoretical and Ideological Underpinnings of U.S. Propaganda in Latin America: A Critical Assessment, donde describe los esfuerzos estadounidenses de minar y socavar los intentos de las repúblicas latinoamericanas en confederarse y hacer frente al expansionismo de Estados Unidos impulsada por la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto.

[56] Este fenómeno de fundir las diferentes culturas de familias inmigrantes hacia los Estados Unidos comenzó a finales de Siglo XIX cuando la Revolución Industrial llegaba a su apogeo y la americanización de estas familias al sistema anglosajón imperante no estuvo inmune de absorber parte de las culturas extranjeras, correctamente ganando el título de “melting pot” del foro mundial.

[57] Ferri menciona que Albizu siempre añoró por un Puerto Rico libre, pero nosotros debemos recordar que los estados de la Unión son independientes y soberanos de cada uno, sólo vinculado por el gobierno federal para asuntos de defensa común y beneficio económico como una moneda utilizable por todos los estados para comercio interno y externo. Sin embargo, entendemos que los estudios de Albizu en Harvard descrito por Ferri, los cuales él (Albizu Campos) repetidamente defendió contra alegaciones de maltrato por raza y nacionalidad, y sus interacciones con sus maestros y mentores jesuitas sirvieron para desarrollar en Albizu el deseo de la independencia total debido a haber presenciado en persona la discriminación contra los negros en Estados Unidos, como también menciona Ferri en su disertación.

[58] Esta conclusión es opinión del autor, que se basa en las reacciones de congresistas estadounidenses durante el Internado Córdova-Fernós Congresional del otoño de 2012 a la propuesta de otorgar la estadidad para Puerto Rico. Los congresistas siempre diferían opinar sobre el tema, diciendo que la decisión debe ser hecha por la comunidad de Puerto Rico, pero algunos han hecho declaraciones y votado en contra de las propuestas de admisión a la Unión, alegando que la comunidad puertorriqueña sería una carga económica y social innecesaria para el gobierno federal y al centro de todo este debate está el marcado racismo estadounidense hacia los puertorriqueños, cuya cultura han fracasado en subyugar a la cultura anglosajona que impera en los Estados Unidos.  Pero la anexión es en este punto una cuestión de tiempo debido al lapso que Puerto Rico ha sido territorio no incorporado.  La anexión en una consecuencia natural del intercambio social, económico, político y cultural entre las dos partes envueltas. Al conocer de este autor ningún otro territorio no incorporado ha solicitado tan arduamente la anexión como Puerto Rico.  Por lo tanto, es solo cuestión de tiempo antes de que atiendan el asunto de estatus, como lo ha llamado el exgobernador Pedro Rosselló en su libro “The Unfinished Business of American Democracy,” claramente exponiendo el destino inexorable de Puerto Rico y su relación con los Estados Unidos.

[59] Emilio Ceruti, La americanización del discurso historiográfico. Un análisis crítico del discurso sobre el 1898 puertorriqueño en un texto de amplia circulación para la educación media superior, Universidad de Puerto Rico, 28 de septiembre de 2011

[60] Ver Denis, en War Against All Puerto Ricans, sobre la Ley de la Mordaza aprobada antes de cumplir Albizu su sentencia en la penitenciaría de Atlanta en Estados Unidos.

[61] Lo que Estados Unidos intenta suprimir más es la cantidad de logros alcanzados por los puertorriqueños dentro de la sociedad cosmopolita, produciendo artistas, científicos, deportistas, filósofos y prodigios en todos los campos. Nuestros logros de calibre mundial ponen en vergüenza  lo producido por la comunidad anglosajona en Estados Unidos.  Ésta se ha estancado culturalmente debido a su racismo y su ignorancia contemporánea, que ha llevado a Estados Unidos a la ruina diplomática y ha aislado la economía nacional de la mundial.  Y no se malentienda, hay muchas corporaciones extranjeras que buscan avenidas a operar en Puerto Rico y son bloqueadas por la Ley de Cabotaje que impide a navieras extranjeras atracar en puertos boricuas.

[62] Debemos aclarar la línea de tiempo en estos eventos.  La Ley Jones de 1917 deroga la Ley Foraker de 1901, no con el propósito de reclutar puertorriqueños para las fuerzas armadas, sino por motivos económicos, para poder cobrar impuestos federales sin que exista la anexión total para ser aplicados.  La Primera Guerra Mundial coincidió con la ratificación de la Ley Jones, pero no fue ésta aprobada a causa de la guerra.  La Ley Jones concede una ciudadanía estatutaria, que no incluye los derechos otorgados a ciudadanos nacidos en la metrópoli continental (Hawái todavía no era parte de la Unión), tales como: representación con voz y voto en el Congreso y derecho al voto presidencial. Igualmente, excluye al puertorriqueño de muchos de los beneficios económicos que gozan los demás ciudadanos de Estados Unidos.  De todos los territorios no incorporados de Estados Unidos, sin embargo, Puerto Rico es el que más privilegios tiene. No obstante, todo ciudadano americano de los territorios no incorporados debe servir en las fuerzas armadas del imperio, aún sin tener derecho a disfrutar de todos los beneficios y servicios disponibles a Veteranos de guerra.  Esta es otra muestra de la mentalidad imperialista de Estados Unidos y su soberbia ante la dignidad de otras culturas que no se doblegan ante ellos ni niegan su identidad por más opresión y discrimen que se les inflija.

[63] https://mundo.sputniknews.com/economia/201705231069355563-deuda-eeuu-infografia/, accesado el 13 de enero de 2019

[64] https://www.ecured.cu/Doctrina_del_Destino_Manifiesto

[65] Esto es más evidente en las recientes elecciones del Congreso federal en 2018.  Los resultados de estas indica claramente que las culturas y etnias minoritarias están en auge político por encima de la cultura anglosajona, que se encuentra al momento en declive político. Ver https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46077370 para más detalles.

[66] Ver Ferri en notas anteriores.

[67] Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 28.1

[68] Ver George Wright en notas anteriores

[69] Ver Ferri en notas anteriores

[70] Colección del periódico El Mundo, en Colección Puertorriqueña de la Biblioteca Lázaro de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras, edición de 17 de diciembre de 1947, p.7, incluye foto de Albizu atendiendo a la prensa.

[71] Según Carlos Zapata Oliveras, existía otro motivo para Albizu descartar el proceso electoral para avanzar su causa.  El Partido Nacionalista fue derrotado abrumadoramente  en los comicios de 1932, en los cuales Albizu esperaba conseguir un escaño en el Senado insular.  Esta derrota fue para Albizu indicativo de la influencia federal en los procesos electorales de Puerto Rico y desde ese momento Albizu renuncia a participar en elecciones locales, optando por iniciar lucha armada contra los Estados Unidos para librarse de la metrópoli continental. Ver Carlos Zapata Oliveras,Luis Muñoz Marín, Estados Unidos y el establecimiento del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (1946-1952) para más detalles sobre la derrota nacionalista en las elecciones y los resultados y consecuencias políticas de la misma.

[72]Ferri, Joseph Michael, Pedro Albizu Campos, ‘El Maestro’:  Translation and rhetorical analysis of selected speeches, Temple University, 1988, p. 36

[73] Ver entrevista con el Dr. Julio Quirós para más detalles

[74] No hay fuentes que confirmen este argumento. Nosotros concluimos esta posibilidad al estudiar los discursos de Albizu en contra de Estados Unidos y su imperialismo.  Es nuestro entender que Albizu suprimiría cualquier influencia anglosajona en un Puerto Rico libre, pero existe la posibilidad de haber distanciado a Puerto Rico de algunas naciones como Inglaterra si no hubiese permitido el uso de inglés en la educación de los jóvenes puertorriqueños.

[75] De “El día de la consagración de la bandera de Puerto Rico.  Discurso de Albizu Campos” en  Benjamín Torres, ed. Pedro Albizu Campos: obras escogidas, 1932-1936, tomo  1. San Juan de Puerto Rico: Editorial Jelofe, 1975, págs. 254-258. El discurso fue pronunciado el 12 de mayo de 1933.

[76] Luis Ángel Ferrao en Carlos Zapata Oliveras, Luis Muñoz Marín, Estados Unidos y el establecimiento del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (1946-1952), Editorial Nomos, 2015, pág. 19 

[77] Ibid.

[78] Ibid., et al.

[79] Ver Frases de Pedro Albizu Campos en http://www.encaribe.org/Files/Personalidades/pedro-albizu-campos/texto/Frases%20Pedro%20Albizu%20Campos.pdf

[80] Ver Carlos Zapata Oliveras en notas anteriores.

[81] https://aldia.microjuris.com/2018/08/22/la-lucha-del-gobierno-de-puerto-rico-contra-la-junta-de-supervision-fiscal/

[82] Betances es conocido como el Padre de la Patria Puertorriqueña, y Albizu Campos es llamado el Apóstol de Betances además del Maestro del pueblo que añora la independencia.   Ambos hombres fallaron en atender el asunto esencial para una revolución exitosa.  Ese asunto era suministros y apoyo externo e interno para las tropas de la insurrección que buscaban iniciar en primer lugar.  La pobreza extrema de Puerto Rico es un contraste claro con la abundancia de Cuba y por lo tanto muestra cómo el pueblo cubano triunfó donde Puerto Rico fracasó.

[83] https://www.eleconomista.es/especiales/elecciones-estados-unidos/sistema-politico.php

[84] Ibid.

[85] Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 49

[86] Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII, Colecciones Privadas y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 48.1

[87] Ver a Carlos Zapata Oliveras en notas anteriores.

[88] http://www.lacordillera.net/index.php?option=com_content&view=article&id=9730:a-los-100-anos-del-procer-luis-munoz-rivera&catid=42:noticias&Itemid=109

[89] Scarano, Francisco, Puerto Rico, Cinco Siglos de Historia, Tercera Edición, 2008, McGraw Hill Interamericana, p. 466’467

[90] http://www.lacordillera.net/index.php?option=com_content&view=article&id=9730:a-los-100-anos-del-procer-luis-munoz-rivera&catid=42:noticias&Itemid=109

[91] Ver anejo de entrevista con el Dr. Julio Quirós en la Fundación Luis Muñoz Marín

[92] Scarano, Francisco, Puerto Rico, Cinco Siglos de Historia, Tercera Edición, 2008, McGraw Hill Interamericana, p.586-587

[93] Carlos R. Zapata Oliveras, Luis Muñoz Marín, Estados Unidos y El Establecimiento del Estado Libre Asociado (1946-1952), 2015, Editorial Nomos, S.A., Colombia, pp.26-29

[94] ELNUEVODIA.COM, “Votarán en bloque la delegación del PPD”, portal digital del periódico El Nuevo Día, accesado el 23 de septiembre de 2018, autor no mencionado en la página web. https://www.elnuevodia.com/noticias/politica/nota/votaraenbloqueladelegaciondelppd-825422/

[95] Ibid.

[96] Supreme Court of the United States, Commonwealth of Puerto Rico vs. Sánchez Valle ET. AL., Certiorari to the Supreme Court of Puerto Rico, No. 15-108. Argued January 13, 2016-Decided June 9, 2016, Syllabus, documento accesado el 5 de octubre de 2018 https://www.supremecourt.gov/opinions/15pdf/15-108_k4mp.pdf

[97] ELNUEVODIA.COM, Mensaje del Gobernador Alejandro García Padilla sobre situación fiscal de Puerto Rico, portal digital del periódico El Nuevo Día, accesado el 7 de octubre de 2018. https://www.elnuevodia.com/noticias/politica/nota/mensajedelgobernadoralejandrogarciapadillasobresituacionfiscaldepuertorico-2066574/

[98] Luis Muñoz Marín, PENSAMIENTO ECONOMICO-POLITICO, Texto Alterno, Sept. 21, 1971, borrador de Muñoz para su Diario.

[99] Scarano, Francisco, Puerto Rico, Cinco Siglos de Historia, Tercera Edición, 2008, McGraw Hill Interamericana, p.587

[100] Discurso de Luis Muñoz Marín en conmemoración del aniversario del natalicio de  Luis Muñoz Rivera en Barranquitas, 17 de julio de 1951

[101] Entrevista con el Dr. Julio Quirós en la Fundación Luis Muñoz Marín el 10 enero de 2018

[102] Luis Muñoz Marín, Diario 1972-1974, San Juan, Puerto Rico, Fundación Luis Muñoz Marín, 1999, Prologo por José Trías Monge.

[103] George Wright, “The theoretical and Ideological Underpinnings of U.S. Propaganda in Latin America: A critical assessment”, Global Media Journal-Canada, Volume 3, Issue 2, 2019, accesado el 19 de octubre de 2018, http://www.gmj.uottawa.ca/1002/v3i2_wright.pdf

[104] Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII Colección Privadas y donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 71.1

[105] Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII Colección Privadas y donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 50.1

[106] Fundación Luis Muñoz Marín, Sección XIII Colección Privadas y donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Serie 1, Caja 1, Cartapacio 62.1

[107] Ibid.

[108] Lema usado por el exgobernador Pedro J. Rosselló y el gobernador Ricardo Rosselló durante sus respectivas campañas políticas para resaltar la necesidad de resolver el asunto de status de Puerto Rico y la desigualdad sufrida por los residentes de Puerto Rico ante la comunidad continental de Estados Unidos.

[109] Ver Treaty of Paris of 1898 en anejo y en el portal web https://www.loc.gov/rr/hispanic/1898/treaty.html

[110] Héctor Jiménez Juarbe argumenta que el pueblo de Puerto Rico no defendió la permanencia de la Sección 936 lo suficiente para siguiera en pie los beneficios económicos que la 936 proveía a Puerto Rico, sin embargo, no menciona que la decisión de eliminar las 936 fue totalmente unilateral como toda decisión federal sobre Puerto Rico porque la Isla no cuenta con voto en los procesos congresionales ni el voto presidencial.  Ver Lo que ocurrió con las 936 en https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/loqueocurrioconla936-columna-2104287/ para ver la opinión de Jiménez Juarbe ante la eliminación de las 936.

[111] Ibid.

[112] Artículo 667-AU887-2014-Ataque R.O.T.C., Archivo Universitario, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras, creado en 1969-09-26, Consultado el 5 de diciembre de 2018. La foto de archivo demuestra la impunidad de los manifestantes universitarios del recinto actuando sin ser detenidos por la seguridad de la universidad mientras la policía era mantenida fuera de los predios del campus por el rechazo de Benítez de permitir la entrada de la uniformada, reclamando la soberanía de la Universidad, la cual no supo administrar en este caso particular y le cobró la vida al cadete Jacinto Gutiérrez por su falta de acción.

[113] Luis Muñoz Marín, Diario 1972-1974, San Juan, Puerto Rico, Fundación Luis Muñoz Marín, 1999, 18-19

[114] Ver entrevista  con el Dr. Julio Quirós.

[115] (First Draft) Chapter 10 ECONOMIC DEVELOPMENT PLAN FOR THE HEATH SECTOR, Puerto Rico Planning Board, 2014, p.11, accesado el 31 de octubre de 2018 http://gis.jp.pr.gov/Externo_Econ/PDE2014/Chapter10%20Health%20Sector.pdf

[116] Conversación con la Dra. Silvia Arias el 31 de octubre de 2018 sobre la implementación de la Reforma de Salud y como la misma cumplía la visión de patria de Muñoz donde líderes populares habían fallado en cumplir dicha visión de patria en ese aspecto particular y otros aspectos también discutidos durante la noche del 31 de oct. de 2018.

[117] Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 44

[118] Centro de Investigaciones Históricas, Colección Benjamín Torres, Serie Álbumes de recortes de periódicos, Caja 1, Cartapacio 1, Número 20

[119] Fundación Luis Muñoz Marín, Discurso de Albizu Campos transcrito por la policía, sin fecha. Ver anejo Sección XIII Colección Privada y Donativos, Colección Pedro Aponte Vázquez y Judith Ortiz Roldan, Caja 1 Cartapacio 72.1

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